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Mostrando las entradas de junio, 2022

Tengamos memoria.

    Dios Padre, luego de haber sacado al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, les dice: “Tened memoria de èste día” (Éxodo 13:3). E Israel ha sido bendecido por celebrar “ese” día por miles de años, el cuál conocemos como la Pascua. Bien haríamos nosotros también en no olvidar y en honrar los días en los cuales Dios Padre nos ha sacado de las esclavitudes en las que, ya sea la vida o nosotros mismos nos hemos visto involucrados. Impactan palabras como las del Salmo 50:15, en donde Dios Padre nos exhorta a “clamar” por ayuda cuando la necesitemos, aunque también imponga la condición de que al respondernos tengamos que servirle. Impactan porque él ofrece “ayudarnos”, nos ofrece “sacar” de esas angustias, de esas “prisiones imaginarias o fìsicas” y nos saca, para que así se cumplan también en nosotros aquellas palabras del Salmo 4:8: “En paz me acostarè, y asimismo, dormirè”. Tengamos memoria.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Y murió Josè y todos sus hermanos.

    Podemos estudiar en el libro de Éxodo en el capítulo 1 y verso 6 que “hasta què” murieron Josè y sus once hermanos, o sea, toda esa generación: “Entonces fructificaron y se multiplicaron los hijos de Israel (Jacob)” (verso 7). Nos han enseñado por años que: Nuestro testimonio es la mejor prèdica del evangelio que podemos ofrecer; que la oración tiene poder; que Dios responde a nuestras peticiones, etc. Y todo eso es cierto, pero con una salvedad… en el tiempo del Señor. Solamente porque en vida no vemos los resultados que esperábamos en nuestras generaciones, no implica que Dios no vaya a responder a nuestros testimonios de vida, nuestras oraciones, o peticiones. Es más, los versos siguientes en Éxodo nos muestran que “después” esas generaciones llegaron a ser mayor en número y en poder que sus ancestros y sus enemigos (verso 9).   ¡No perdamos las esperanzas y sigamos dando buen testimonio, orando e intercediendo por los nuestros!.   Señor: Danos un hone...

El èxito.

    El ser humano está acostumbrado a medir el éxito por los títulos que una persona pueda adquirir en la vida; por la cantidad de dinero que pueda llegar a tener; por los seguidores que pueda conquistar en las redes sociales, etc. Pero, todos esos logros son tan efìmeros (pasajeros) como lo es la vida de quien los obtiene. Según las escrituras, los grandes hombres y mujeres que han marcado la historia no fueron arquitectos, médicos, abogados, ingenieros, etc. Son personas que han dado sus mejores sacrificios a Dios (Abel); personas que han obedecido a Dios a ciegas no importàndoles el què diràn (Noè); personas que han abandonado todo por amor a Dios (Abraham); personas que no les ha importado vivir en limitaciones a pesar de tenerlo todo (Isaac y Jacob); personas que por la fe fueron escondidas del maligno (Moisès) (Todo esto lo vemos en Hebreos 11 completo). No confundamos lo que el hombre llama éxito con lo que Dios llama éxito. Selah.   Señor: Danos un honesto...

Entonces aparece una Jezabel.

    El profeta Elìas censura, reta y vence a los profetas idòlatras y a sus ídolos porque estaban trayendo maldición al pueblo. Luego de su victoria como todos ya sabemos, huye a la cueva de Horeb y le reclama a Dios el por què le ha dejado “sólo”, pues no ve a nadie más intercediendo por el pueblo. Pero Dios le dice que aún hay 7,000 hombres que no han doblado sus rodillas a los ídolos (1ª Reyes 19). ¿Por què huye Elìas? Por miedo a una mujer, Jezabel, esposa del rey Acab, quien ha jurado que no descansarà hasta matar al profeta. Entendamos algo, siempre que nosotros ataquemos o desnudemos la idolatrìa que tanto daño le hace al “pueblo de Dios”, aparecerá una Jezabel que no sólo defenderà los hechos sino además jurarà aniquilarnos. Pero no temamos, pues aunque las palabras que Jezabel prununciò en contra de Elìas ciertamente se cumplieron… fueron en ella misma. Meditemos. Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Sigàmoslo en cualquier situación.

    Es muy fácil decir: “Señor, yo te quiero seguir y servir” cuando estamos en angustias, en limitaciones económicas, o, en problemas. Porque confundimos una “fuga de la situaciòn” con el “llamado a servir”. Pero, es muy raro y se necesita mucho valor seguir y servir al Señor cuando se está en “victoria”, en “éxito” o en la “cùspide”. Ninguno de los “verdaderos” seguidores de Cristo lo hizo por motivos como el primero. Pedro y Andrès, ambos eran pescadores en la compañía de su padre, o sea, no pasaban hambre (Marcos 1:16 y Mateo 10:4). Mateo, era cobrador de impuestos trabajando para el gobierno romano, por lo que ganaba buen salario (Mateo 9:9). Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, también eran trabajadores en la compañía pesquera de su padre por lo que si no eran prósperos al menos no pasaban penas. Y, aunque la biblia no nos menciona el trabajo de los otros 7, es muy seguro, conociendo la forma de trabajar de Dios, que no eran unos vagos. ¡No sigamos ni sirvamos al Señor p...

A Dios o al diablo.

    Con cada decisión que tomamos, con cada paso o camino que enfrentamos en la vida estamos obedeciendo a Dios o al diablo. Dios le diò a SU pueblo (Israel físico antiguo, y que hoy también es formado por todos aquellos gentiles que aceptamos a SU Hijo, Gàlatas 3:28-29) estatutos de vida, lineamientos para enfrentar cada día, cada situación, para què tomemos la más sabia decisión en cada caso (Deuteronomio 28 completo). Así que, de nosotros depende seguir o no seguir esa vocesita que escuchamos dentro en todas las situaciones todos los días, y, con el resultado que obtengamos, sabremos si era la voz de Dios o la del diablo, pues Dios nos ha prometido que sus caminos son mejores que los nuestros (Isaìas 55:8). Meditemos pues cada día y cada momento si estamos siguiendo a Dios o al diablo.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Podados sì… arrancados no.

    Quienes tenemos amor por las plantas o los cultivos conocemos la gran diferencia entre “podar” una planta o “arrancarla”. Nos explicamos, cuando tenemos un rosal y lo podamos, lo estimulamos a que crezca, o sea, a que tenga más ramas, más flores. Pero cuando lo arrancamos, simplemente estamos quitando las raíces y nunca más crecerà ni mucho menos florecerà. En lo espiritual sucede lo mismo, Pedro fue “podado”, luego de ser un “estorbo” para el Señor antes de la crucifixión (Mateo 16:23); luego de “negarle” la última noche que pasó con ellos (Mateo 26:72). Y luego de “maldecir y blasfemar” en contra de su maestro, pero se arrepintiò (Mateo 26:74), a raíz de eso Pedro creció. Pero, vemos comparativamente otro caso, el de Judas, que fue arrancado por “traicionar” a su maestro y tuvo un arrepentimiento falso (Mateo 27:5). ¡Clamemos a Dios que tenga misericordia de nosotros y de los nuestros, para que cada problema y cada circunstancia que vivamos, sea para ser podados y no...

Su contrato caduca en “X” dìas.

    El privilegio de la vida (tanto física como espiritual) lo definìa el apóstol Pablo en otras palabras: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual…nos escogió en El antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:3-8). La vida, repetimos, es un privilegio no merecido que Dios nos concede. Y, sin embargo muchos la hemos vivido “despreocupadamente o menospreciàndola” como si se pudiera revertir o como si no fuera efìmera (pasajera), y, cuando menos lo esperamos es tiempo de partir y ya no podemos hacer nada. ¡Què bueno sería que la vida nos avisara, así como cuando tenemos una aplicaciòn virtual como un antivirus que nos dice: “Su contrato vence en 10 dìas, en 9 dìas, en 8 dìas, etc”. Pero lamentablemente no es así. Con razón el sabio rey Salomòn nos exhortò con estas palabras: “Acuèrdate de tu Creador en los días de tu Juventud, antes que vengan los días malos (la vejez), y lleguen los años de los cuales digas...

Hubo hambre entonces en la tierra.

    Nos narra la escritura que ha habido épocas de grande hambre en la tierra (hoy le llamamos hambruna), como sucedió en tiempos del Padre Abraham (Gènesis 12:10), y en tiempos de su hijo Isaac (Gènesis 26:1). Pero en el caso de Isaac vemos una lección que bien haríamos en tomar como propia. Isaac, fue sincero y transparente con Abimelec y hallando gracia delante de èl, sacò provecho de aquella hambruna, pues nos dice la escritura que “sembrò” y prosperò al ciento por uno (o sea, trabajó no espero que lo mantuvieran, Gènesis 26:12). En otro sentido, debièramos entender que ciento por uno no es lo mismo que el cien por ciento. Pues en el primer caso es sembrar uno para que nos de cien, dos para que nos den doscientos, no uno para que nos de otro, ni dos para que nos den dos. Vienen tiempos de hambre (y esto no es ser negativo, pues está escrito Mateo 24:7; Marcos 13:8 y Lucas 21:11). Pero lejos que sea un tiempo de temor, será el tiempo en el cuál veremos cumplida la prome...

¿Se pierde la salvación? (Parte final)

    Pablo escribe a los creyentes de Corinto: “De manera HERMANOS, que yo, NO PUDE hablaros como ESPIRITUALES sino como a CARNALES, como a NIÑOS en Cristo… porque aún sois CARNALES… la obra de cada uno se hará manifiesta y el FUEGO la revelarà… si la obra de alguno se quemare no recibirà RECOMPENSA… pero… él mismo será SALVO” (1ª Corintios 3:1-15) ¿Podemos perder la salvación? Nosotros, con estas evidencias “escritas” creemos que es IMPOSIBLE que la obra de Cristo en la cruz, unas veces funcione y otras no. Simplemente creemos que lo que un creyente “verdadero” (no el que se “dice”), puede perder es su “galardón” o parte de èl pero no su “salvación”. La paràbola del hijo pròdigo respalda èste argumento, NUNCA el PADRE lo dejó de llamar HIJO, por lo tanto NUNCA dejó de ser hijo a pesar de lo que hizo o dejó de hacer (Lucas 15:11-32). Un padre puede desheredar un hijo, pero no por eso deja de ser su hijo. Sin embargo, cada uno puede tener su propia opinión, aunque sabio serí...

¿Se pierde la salvación? (Parte uno)

    Cuàntos sermones y cuàntas controversias por èste tema, cada uno es libre de considerar lo que le predican. Pero en lo personal vemos que las escrituras son exageradamente claras y escrito està: 1- Cristo es nuestro salvador, y, su sacerdocio es inmutable (que no cambia), y su sacrificio salva “perpetuamente” a quienes le siguen (Hebreos 7:24-25). 2- Cristo dijo: “Padre, los que tú me diste, tuyos son” (Juan 17:9). 3- En otra ocasión expresó: “Todo el que el Padre me da, viene a mì, y yo, NO le echo fuera” (Juan 6:37). 4- Dios Padre declaró: “Y echarè vuestros pecados al fondo del mar” (Miqueas 7:19). 5- También dijo: “Borrarè tus iniquidades y NO me acordarè más de ellas” (Isaìas 43:25). Ahora bien, preguntamos: ¿Si un padre y una madre tienen un hijo, què necesita ser o hacer ese hijo para dejar de ser su hijo? ¿Còmo quitamos el ADN de los padres de un hijo por ser un asesino, un violador, un narcotraficante, un homosexual, o un ladròn? Respuestas: ¡No podemos! ¡No...

Similitudes entre el principio y el fin de los tiempos.

    En lo natural en ocasiones vemos que un final es como la repetición del principio de algo o de alguien, pero en las escrituras, ese mapa, esa cartilla de viaje, esa guía turìstica que Dios nos dejara escrita en piedras, nos hace ver que en lo espiritual sì se cumple, veamos: 1-     Gènesis 1:1-2 Nos muestra que Dios tuvo que ordenar la tierra, porque alguien la había dejado desordenada y vacìa. Apocalipsis 21:1 Nos indica que Dios tendrá que hacer una tierra nueva porque alguien la ha desordenado. 2-     Gènesis 1:26 Nos muestra a Dios haciendo a un hombre y una mujer perfectos a su imagen y semejanza. Apocalipsis 20:12-15 Vemos cómo Dios desecha a la humanidad perversa y elige a hombres y mujeres perfectos. 3-     Gènesis 2:24 Dios bendice el matrimonio entre un hombre y una mujer perfectos. Apocalipsis 19:6-9 Vemos cómo Dios realiza nuevamente una boda entre una mujer perfecta (SU iglesia) y su Hijo perfecto. 4- ...

¿A dónde vas?

  Sara mujer de Abraham era estéril pero añoraba tener un hijo (Gènesis 16:1), así, para agradar a su amado le entrega a una de sus siervas (Agar), para que, durmiendo con Abraham le proporcione un hijo. Hemos de entender què en su condición de esclava, todo poder y derecho sobre ella, era propiedad absoluta de su amo o ama como en èste caso (Gènesis 16:3). Luego, cuando Agar se ve en estado de gestación nos declaran las escrituras que viò con desprecio a Sara (Gènesis 16:4), y Sara se enoja con Abraham (Gènesis 16:5). Tantas lecciones que podemos aprender de èste pasaje, como por ejemplo: ¿Si fuè idea de Sara, por què se enoja contra su esposo?   ¿Si sara era una mujer de Dios, por què afligía a su sierva? ¿Si Abraham tenía tanto poder, por què no sometió a ambas? ¿Si Abraham amaba tanto a Sara, por què no se diò cuenta de nada en ningún momento?   ¿Si Abraham era siervo de Dios, por què no esperò el tiempo de Dios? Las respuestas están en las mismas escrituras espec...

Vamos y muramos también nosotros.

    Làzaro, el amigo de Cristo que vivía en Betania, estaba enfermo a tal punto que falleció. Cristo es avisado para que vaya y consuele a Marìa y Marta las hermanas de èste. Pero en la notificación sucede algo que aún es parte de nuestras vidas, Cristo dice: “Nuestro amigo Làzaro duerme”, pero los discípulos no entienden, y Cristo les tiene que decir: “Làzaro ha muerto”   ¡Vamos a verle! (Juan 11:1-16). Entonces, en el calor de la emoción, situación que nos sucede a nosotros por la llamada “presión de grupo”, Tomàs, el dìdimo (que significa gemelo porque lo era) dice: “Vayamos y muramos también nosotros” (verso16). ¡Cuàntas veces en el calor de la unciòn del Espìritu Santo declaramos compromisos sin prestar atención a lo que significan o representan!   Para luego, al primer problema o dificultad tirar la toalla o arrepentirnos de lo que nos propusimos en el calor, repetimos, de la “presiòn de grupo”. Con razòn está escrito: “No te apresures a hacer promesa a Jeh...

Me parece.

    La mujer está sacando agua de un pozo mientras le dirige la palabra un desconocido que le habla de todo lo que ella guarda oculto en su corazón. Y, a pesar de eso, ella aún no cree, sino le dice: “Me parece” que eres profeta (Juan 4:19). ¡Cuànta similitud tenemos la gran mayoría de creyentes con esa mujer, conocida tan solamente como la samaritana!   En cuantas ocasiones hemos sido confrontados por alguien en el nombre de Dios, y nosotros no nos damos cuenta que viene de parte de èl, y que no hay otra manera que esos “secretos” guardados en el corazón fueran expuestos. Seamos sensatos como lo fue esa mujer desconocida de samaria, que creyó, y se adelantò a la entrada del Cristo a la ciudad para advertir a otros que el Cristo estaba entre ellos. Estamos viviendo tiempos difíciles y al mismo tiempo gloriosos (es un privilegio, Lucas 21:28), no desechemos esa bendita oportunidad.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Echad vuestras redes.

    Pedro, el experto pescador había pasado TODA la noche luchando por hacer una buena pesca sin éxito alguno (Lucas 5:5). Pero en “obediencia” va de nuevo a alta mar, y en “obediencia” tira de nuevo la red, convirtiéndose ese episodio, repetimos, de “obediencia”, en lo que hoy conocemos como la pesca milagrosa (Lucas 5:6). ¿Cuàntas ocasiones de ver milagros nos hemos perdió por NO obedecer?   Nos creemos expertos en lo que hacemos, en lo que decimos, en lo que opinamos, en lo que aconsejamos, etc. Y cuando de nosotros se trata somos incapaces de dar otro paso más, perdiendo así la oportunidad de una pesca milagrosa, entendiendo esto como una analogìa, pues no necesariamente es pesca física sino “atrevernos” a un servicio, a una ayuda, a dar un paso al cambio, etc. No temamos echar la red de nuevo en especial si es una orden de Dios. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Hèroes anònimos… para el hombre.

    ¿A quién no le gusta que sus méritos le sean reconocidos? ¿A quién no le gusta que luego de hacer algo extraordinario, su nombre sea publicado a todas voces? Es innato en el hombre el querer recibir reconocimiento. Las escrituras nos muestran una serie de ejemplos de personas que habiendo hecho algo extraordinario, y, a pesar què se menciona lo enorme o maravilloso que hicieron no así se mencionan sus nombres, veamos: Saùl tenìa un hijo menor llamado Mefiboset, y cuando Saùl pierde la vida su criada salva la vida a su hijo, pero su nombre no se menciona (2ª Samuel 4:4). En tiempos del profeta Elìas hubo una viuda en Sarepta que lo sustentò en tiempos de crisis pero su nombre sigue anònimo hasta el día de hoy (1ª Reyes 17:8). ¡No importa lo grande o pequeño que hagamos, no importa si nuestro nombre nunca es conocido por los hombres, lo que importa es que seamos parte del plan divino, eso sì que importa, porque Dios sì se acordarà de nuestros nombres! (Apocalipsis 20:12)...

Sacrificando a nuestro Isaac.

    Hemos estudiado en la biblia cuando nos habla del sacrificio que Dios le pide al padre Abraham acerca de su tan esperado hijo Isaac (Gènesis 22:2). A quien Abraham y Sara habían esperado 25 años para poder cargar en brazos. Sin embargo, cuando creían que ya el hijo estaba logrado (pues él mismo llevó la leña de la hoguera en hombros, Gènesis 22:6). Viene una orden de Dios diciendo: ¡Sacrifica a tu hijo Isaac!   Y Abraham obedeció y tuvo bendiciòn.   Hoy, el Señor nos pide que sacrifiquemos a nuestro Isaac, nuestro Isaac, no es precisamente nuestro primogènito, no es nuestro hijo de en medio o el más pequeño. Son todos aquellos “estorbos” que no nos permiten acercarnos a Dios confiadamente como dice Hebreos 4:16. Luchemos por dejar ese vicio, esa pasión, esa devoción a otras cosas o personas que no sean nuestro amado Padre celestial, y, el resultado será bendición.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El alto costo de la idolatrìa. (Parte final)

    ¿Què costo pagò el pueblo de Israel por la idolatrìa? Pues pasó 40 años en el desierto cuando su recorrido era de 3 dìas (Nùmeros 14:34). Y ¿Por què? Por hacer y adorar un ìdolo (una figura, una estatua, un muñeco) como los que conoció en Egipto (Éxodo 32:1-2). ¿Què costo pagaron todos los pueblos idòlatras a los que enfrentò Israel (heteos, gergeseos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, quienes hoy son, Siria, Lìbano, Jordania, Palestinos, Franja de Gaza Y Cisjordania)? ¡SUMICIÒN!   Por ello, la generación no pecadora de Israel (los menores de 20 años) los conquistaron y desplazaron hasta dividirse la tierra entre las 12 tribus (Nùmeros 14:26-30). Tenemos que entender què: “Hacer cualquier cosa, animal, o persona que quiera ser una representación de Dios sobre la tierra es IDOLATRÌA (lo dicen los escritos de las tres líneas que defienden el cristianismo), y èsta, trae destrucción y muerte a quien la practique, por muy en el nombre de Dios que la haga...

El alto costo de la idolatrìa. (Parte tres)

  Analizando los tres textos vemos lo siguiente: 1- Dios nos está dando un “mandamiento” no una recomendación. Y èste es: NO TENDRÀS DIOSES AJENOS. 2- NO haràs imagen ni semejanza de tu único Dios. 3- Además nos dice que es celoso. 4- Nos notifica que NO nos inclinemos ni adoremos de ninguna manera a esas representaciones. 5- Què si faltamos a ese mandamiento, habrá consecuencias de castigo hasta la tercera y cuarta generación. ¿Alcanzamos a ver el daño que nos hace la religión al permitirnos, es más, al “incitarnos” a crear y adorar “similitudes” de Dios?   Muchas familias se preguntan el por què tanta desgracia; tanta angustia y tanto dolor en sus generaciones si están buscando a Dios. Sucede porque le buscan “agradar” de la forma en que precisamente él dijo que “no le agrada” que se le busque, esto es, “idolátricamente”. No permitamos que los mandamientos de los hombres sustituyan a los mandamientos de Dios (Mateo 15:9). Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo ...