Hubo hambre entonces en la tierra.

 


 

Nos narra la escritura que ha habido épocas de grande hambre en la tierra (hoy le llamamos hambruna), como sucedió en tiempos del Padre Abraham (Gènesis 12:10), y en tiempos de su hijo Isaac (Gènesis 26:1). Pero en el caso de Isaac vemos una lección que bien haríamos en tomar como propia. Isaac, fue sincero y transparente con Abimelec y hallando gracia delante de èl, sacò provecho de aquella hambruna, pues nos dice la escritura que “sembrò” y prosperò al ciento por uno (o sea, trabajó no espero que lo mantuvieran, Gènesis 26:12). En otro sentido, debièramos entender que ciento por uno no es lo mismo que el cien por ciento. Pues en el primer caso es sembrar uno para que nos de cien, dos para que nos den doscientos, no uno para que nos de otro, ni dos para que nos den dos. Vienen tiempos de hambre (y esto no es ser negativo, pues está escrito Mateo 24:7; Marcos 13:8 y Lucas 21:11). Pero lejos que sea un tiempo de temor, será el tiempo en el cuál veremos cumplida la promesa de nuestro Padre celestial: “Serèis sustentados en el desierto (Apocalipsis 12:14).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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