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Mostrando las entradas de septiembre, 2021

Porque la creación entera anhela esa manifestación. (Parte uno).

  “Los griegos decían: Queremos ver a Jesús” (Juan 20:21). Muchos escuchaban de las grandezas del Cristo, y querían verlas en primera fila, es más, querían ser partícipes de alguno de los milagros del Cristo. Unos por necesidades ajenas como el centurión (Mateo 8:9), otros por las propias como la mujer con flujo de sangre (Marcos 5:33), y no faltaba quién por mera morbosidad como Herodes (Lucas 23:8). Hoy en día, estamos viviendo un caos tan grande que estamos en las mismas condiciones, y ya muchos clamamos como en Apocalipsis: ¡Señor, por favor, ven pronto! (Apocalipsis 22:20). Y Dios nos concederá ese deseo, pues es una necesidad profunda que sabe tenemos, y además, es una promesa. En el libro de Romanos 8:19 leemos: “Porque el anhelo profundo de la creación, es la manifestación de los hijos de Dios” (Apocalipsis 2:26 y 7:3). Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Mientras el heredero es niño… (Parte final).

  Un niño pues, necesita tutores o ayos (un conductor o cuidador de niños en las cortes reales). Mientras que los hombres maduros NO pueden ni deben quedarse sentados por allí, especialmente en lo espiritual porque la misma palabra dice: “¿Cómo alguien invocará el nombre de Dios, si no hay quien les enseñe? ¿Cómo creerán en aquél de quien no han oído? ¿Y, cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y, cómo predicarán si no hay quien les envíe?. (Romanos 10:14). Entendamos, las sillas de los templos, son, aunque a los ojos y oídos de los hombres parezca vanidoso, para los niñitos que necesitan tutores, para quienes no han crecido aún, para aquellos que aún no están capacitados para enseñar porque no saben qué enseñar (1ª Timoteo 3 completo). Nadie puede ejercer en algo sobre lo que NO está preparado, pero, ¿Si alguien se preparó en algo… por qué no ejercerlo, quién lo tilda de vanidoso por hacer lo que tiene qué hacer, si hasta el mismo Cristo indica en Mateo 24:46? Señor: Danos u...

Mientras el heredero es niño… (Parte dos).

  La escritura misma nos dice: “Mientras el heredero es niño…en nada difiere del siervo, aunque sea dueño de todo”. Y: “Mientras es niño, necesita tutores y cuidadores” (Gálatas 4:1-2). También dijo: “Qué bueno que alguien quiera ser obispo (maestro de la palabra), pero NO es bueno que sea un néofito para que no se envanezca” (1ª Timoteo 3:1-6). Quizás ahora entendemos los ejemplos que nos sirvieron de introducción, para darnos cuenta el por qué, a pesar que Dios prometió un nuevo pacto con la venida de su Hijo por medio de la gracia (Jeremías 31:1 y 33-36), hay personas que NO pueden dejar su lugar en las iglesias porque simplemente nunca han dejado de ser niños neófitos en la palabra. ¡NO es rebeldía, NO es orgullo, NO es jactancia… simplemente es lógica! ¿Para qué prepararse para algo y no ejercerlo? ¡Es lógica! (Romanos 10:14). Señor: Danos un honesto celo por tu casa.      

Mientras el heredero es niño… (Parte uno).

  Un padre de familia tiene un hijo, lo cuida hasta los seis o siete años y luego lo envía a estudiar hasta alcanzar una profesión. Una persona adulta entra a un instituto bíblico de tiempo completo hasta graduarse. Preguntamos: Cuando el hijo se gradúa de ingeniero por ejemplo ¿Lo regresamos a cuarto primaria para que siga aprendiendo suma, resta, multiplicación y división?.   A un graduado del seminario ¿Lo regresamos a un banquillo a seguir recibiendo la leche del evangelio, cuando ya está preparado para comer carne, y él mismo, enseñar a otros a que la coman? ¡NO, y rotundos NO!. ¡Un hombre o una mujer se hacen profesionales para ejercer su profesión, una persona estudia la palabra de Dios para ir a predicarla!   Cristo mismo lo dijo: ¡Id y predicad el evangelio! Y la palabra dice: ¡Pero que NO sea un neófito quien la predique! (1ª Timoteo 3:6). Lamentablemente en éste punto hasta hemos visto graduados sentados en las sillas, siendo guiados por un neófito… y entonce...

Primero los alababan… pero…

  Los acontecimientos del fin se están viniendo tan rápidamente, que aún los escogidos no nos damos cuenta de ellos, sin embargo Dios en su infinita misericordia nos está poniendo atalayas, que nos avisan, ojalá y podamos escucharlos. Aunque hemos de estar conscientes que serán pocos los que lo hagan (Mateo 22:14 y Romanos 9:15), y porque nadie es profeta en su tierra (Mateo 13:57). Cristo hablando a sus discípulos y a las muchedumbres les dijo con ocasión de sanar a unos atormentados por espíritus inmundos: “Ay de vosotros cuando todo mundo hable bien de vosotros… porque así hacían vuestros padres con los falsos profetas” (Lucas 6:1, 17 y 26). Ahora bien, lo que Cristo no les terminó de decir pero la escritura nos lo muestra, es que, a los profetas falsos había que matarlos, pues no hablan de parte de Dios sino hablan con presunción (Deuteronomio 18:20). Ahora entenderemos mejor el por qué los profetas verdaderos no son aceptos ni en su propia casa como dijo Cristo. Meditemos. ...

Desfallecerán los hombres por el temor de aquellos días.

  Cristo, refiriéndose a los acontecimientos de los últimos días nos profetiza: “Habrá señales en el sol, en la luna, y las estrellas, y en la tierra ANGUSTIA de las gentes confundidas… y desfallecerán los hombres por el TEMOR de las cosas que sobrevendrán en la tierra” (Lucas 21:25-26). Una de las señales más claras de los tiempos del fin de la humanidad como la conocemos hoy, es el TEMOR de los hombres por las cosas que veremos suceder a nuestro alrededor. Quizás no nos hemos dado cuenta, pero las señales ya iniciaron y nosotros seguimos distraídos por los afanes del día. Los científicos están estudiando los efectos que están sufriendo el sol; la luna y las estrellas. Se nos habla ya de posibles extraterrestres; se ven más a menudo naves extrañas circular por los cielos; la tierra misma está clamando con dolores de parto con terremotos, inundaciones y sequías, etc. Muchas son las señales que nos rodean y nos hablan acerca de un fin. Pero quizás la más violenta o visible es el T...

¿Quién os enseñó?

    Los religiosos se acercan a ver qué es lo que está haciendo Juan el Bautista, y ANTES, fijémonos bien, ANTES, que ellos abran sus bocas para decir algo, ya Juan los confronta diciéndoles: ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera… generación de víboras? (Lucas 3:7). ¿Por qué Juan es tan agresivo?   Por una sencilla razón: “Los grandes males requieren grandes remedios”. Los fariseos se habían convertido no en administradores de los bienes de Dios, sino en propietarios” (por ello fueron también confrontados tan fuertemente por Cristo en Mateo 23 en donde declara siete ayes sobre ellos, y de allí la parábola de Mateo 21:33-40, en donde los religiosos “comprenden” que a ellos se refería). NUNCA debemos sentirnos dueño de nada del Señor, ni de su palabra, ni de sus planes, ni de sus bienes, y mucho menos de sus ovejas. Aquí, en éste mundo, estamos como administradores ya sea en lo material o en lo espiritual. Nada nos pertenece, por ello no debemos ser dogmáticos como...

No hemos entendido bien.

  Muchos son los líderes que enseñan que el Antiguo Testamento ya no hay que estudiarlo porque ya caducó y por lo tanto quedó obsoleto (Hebreos 8:13). Hemos de entender algo, el Antiguo Testamento se divide en tres partes: La Ley de Moisés; la Historia del pueblo de Dios, y los Profetas. Lo que Cristo vino a modificar fue la Ley de Moisés por la Ley de la Gracia debido a la “debilidad e ineficiencia de la misma” (Hebreos 7:18). Pero, nunca anuló ni la historia ni a los profetas (Efesios 2:15). Pruebas: 1- Si así hubiera sido entonces Cristo nos hubiera dejado sin una luz para quienes le siguiéramos (Isaías 43:25 y Juan 3:18), y 2- No tendríamos cómo entender seguirle aprendiendo a no hacer lo indebido (1ª Corintios 10:11). Por NO entender éste tema, tergiversamos la palabra y damos por hecho lo que ya está deshecho, y por el contrario lo que se anuló y quedó obsoleto lo damos por vigente. Y todo, porque hemos aprendido a depender del hombre y no de Dios, NO hemos entendido que cu...

Una y otra vez… desechado.

      Cuántas veces nos hemos sentido hechos a un lado, despreciados, tanto así, que hemos escuchado de personas que hablan de la preferencia a estar muertos que seguir viviendo ese tipo de sentimientos o situaciones. Pero, dice la escritura: “Dios nos habla hoy, así como nos ha hablado en el pasado, y, de muchas maneras” (Hebreos 1:1). Veamos: En el libro de Génesis se nos habla acerca de José, el hijo de Jacob, qué, al haberle dado Dios unos sueños acerca del futuro próximo, es desestimado por sus hermanos al extremo que lo llegaron a odiar (Génesis 37:8). Pero veamos algo más, debido a ese odio un día que salen al campo lo “venden” a una caravana que va a Egipto (Génesis 37:25-28), como si ese desprecio o marginamiento fuera poco, ya José en Egipto, fue llevado al mercado para “volver” a ser vendido. Es comprado por Potifar, un jefe de guardia del rey, en cuya casa había de sucederle otra contrariedad con la esposa de éste   y va a parar en la cárcel (Génesis 37...

El poder del miedo.

  Desde los albores de la humanidad vemos cuáles son los grandes poderes que dominan al hombre, los mencionamos en su orden: 1- El MIEDO. Fueron las primeras palabras de Adán el día que perdió su inocencia (Génesis 3:10). Y qué fue lo que provocó el “miedo” en Adán, que se “escondiera” (verso 8). Hoy, como nunca en la historia estamos viendo el producto del “miedo” en todo el mundo, mascarillas, distanciamiento, encierros, aislamientos, etc. ¿Por qué? Por miedo a un bicho; por miedo a ser contagiados; por miedo a ser sometidos por las autoridades; por miedo a ser regañados, señalados o censurados por padres, cónyuges o familiares; por miedo a morir abandonados, etc. 2- El SEXO, Lamec, un descendiente del malvado Caín, es el primer hombre sobre la faz de la tierra en no conformarse con una esposa (Génesis 4:19). Hoy, la inmoralidad que vemos es tan inmensa como profunda a todo nivel. 3- El DINERO, pues nos da poder, tanto que Dios se molestó en dejar clara la razón en las escritur...

Con razón el Espíritu Santo está alejado.

  No son pocos los creyentes que se han dado cuenta que el Espíritu de Dios se ha alejado de las iglesias, habiendo sido una promesa de nuestro Señor Jesucristo, que él intercedería para que el Espíritu sí estuviera (Juan 14:16). Y, alguien dirá, ¡Hermano, usted porque no ha visto a mi pastor, a mi iglesia, cada día somos más, en cada reunión sentimos el gozo y hasta danzamos! Pero lo que “esa” persona no cuenta, es que en esa congregación están oyendo y recibiendo lo que ellos “quieren”… no lo que ellos “necesitan”. Y, ¿Por qué sucede eso? Por una sencilla razón, Dios Padre dijo: “Yo soy el Señor, ese es mi nombre; y mi gloria a otro NO daré” (Isaías 42:8). Pero hoy vemos lo contrario en las iglesias: Un lugar “preferencial” para el líder; el momento cumbre del inicio del servicio es la entrada o salida del líder; si relega a otros algo, éstos nunca dejan de perder la mirada del líder para obtener su aprobación; si alguien siente algo del Espíritu para hacer o decir, pero, no re...

La Parábola de los talentos.

  Cuando éramos niños a nuestros abuelos y padres los oíamos exclamar: “Dios le da muelas a quien no tiene quijadas”. No entendíamos el refrán, así que nos explicaban: “Muchos desperdician lo que tienen”. Pasado el tiempo conocimos al Señor y pudimos ver en las escrituras una más clara y mejor explicación. “La Parábola de los talentos” (Mateo 25), cómo, por “MIEDO” (verso 25) las personas desperdiciamos las oportunidades que otros quisieran tener. ¿A qué nos referimos? Bueno, acostumbramos celar, envidiar o desear las oportunidades, recursos o posición de otros (representado aquí por quienes recibieron dos y cinco talentos), pero no aprovechamos lo que tenemos (representado aquí por el que recibió un solo talento). Dice de éste último que por “MIEDO” no lo trabajó. Pero, hay algo que pasamos por alto en el relato, y está en el verso 15, cada uno recibió “conforme a su capacidad”. No hemos logrado entender que nuestra capacidad solamente alcanza para lo que recibimos, si recibiéra...

Los que ya no van estando.

  Uno de los cuestionamientos más serios para el ser humano es el por qué tantas personas son eliminadas en el camino. Bueno, cuando vemos en las escrituras los hechos y los resultados entendemos un poco más el punto. Veamos los ejemplos bíblicos: Cristo resucita, y se manifiesta a más de “quinientos” creyentes (1ª Corintios 15:6). Pero de esos quinientos solamente como discípulos eligió   y mandó   “setenta y dos” a predicar de dos en dos (Lucas 10:1). Y de ellos solamente eligió a “doce” como apóstoles (Mateo 10:1-4). Es más, de éstos solamente “cuatro” reciben las respuestas de la destrucción del templo y el fin de los eventos mundiales: Pedro y su hermano Jacobo; y Juan y su hermano Andrés (Marcos 13:3), los demás no. Pero, cuando el Cristo es manifestado como Hijo de Dios en el monte de la Trasfiguración, solamente están Pedro, su hermano Jacobo y Juan (Mateo 17:1). Y, para terminar la eliminación de la que hablamos, vemos que al UNICO que Jesucristo le revela y ex...

Es tan evidente que no lo vemos.

  Inmediatamente que Cristo termina de dar instrucciones a sus discípulos,   llegaron dos emisarios de Juan el Bautista a decirle: ¿Pregunta nuestro maestro, si eres tú el que había de venir, o esperamos a otro? (Mateo 11:1.3). Y Cristo, responde tan “ambiguamente” como estaba acostumbrado a hacerlo (vea las preguntas y respuestas en Mateo 24:1-6; Marcos 13:3; Lucas 21:7), haciendo una reseña o explicación de todo lo maravilloso que está aconteciendo a la vista de todos. Y luego expresa: “Nadie en la tierra es tan “grande” como Juan el Bautista, pero ninguno en el cielo es tan “pequeño” como él” (Mateo 11:11). En otras palabras la presentación de quien lo había de anunciar, y, la grandeza del Cristo que esperaban eran TAN evidentes, estaban TAN a los ojos de todos… que “pocos” se daban cuenta del cumplimiento de las profecías (Malaquías 4:5-6). Exactamente lo mismo nos está sucediendo en éstos últimos días. Si los ojos los tenemos puestos en un altar, en un hombre, en una tr...

Nunca os conocí… apartaos de mí.

  Hoy, tristemente, hay suficientes maestros de la ley que son admirados y hasta envidiados por los creyentes neófitos. Es más, son vistos como héroes o vistos con idolatría, pues lo que “ellos” (maestros de la ley) dicen, es en ocasiones más importante que lo que   Dios haya dictado. Ya sucedió hace dos mil años en tiempos del Cristo, es más, exponer éste asunto fue la razón de la persecución y muerte del mismo Cristo, y, posteriormente, de sus seguidores. Veamos Mateo 23 completo y Hechos de los Apóstoles. Con razón llegó el día en que Cristo enseñó: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7:21). Será impresionante ver que muchos de los considerados líderes triunfadores ante nuestros ojos, ante los ojos de Dios ni siquiera serán considerados creyentes, así de “increíble y espantoso” como se oye. Muchos, dice la biblia, hasta se justificarán con Dios Padre diciéndole que en su nombre hicieron y deshicieron situaciones… Pero Dios será...

Los afanes son para los gentiles.

  Cristo está impartiendo las enseñanzas básicas para todo aquél que quiera seguirle y ser llamado un creyente o cristiano (Hechos 11:26). Y, entre esos lineamientos explica lo siguiente: “No os afanéis, pues, diciendo ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas éstas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe de qué tenéis necesidad” (Mateo 6:31-32). Los que nos llamamos creyentes o cristianos “hemos fallado” mucho en éste sentido. Nos vivimos preocupando por el buen vivir en éste mundo, olvidando lo que el mismo Cristo nos dijo: “Mi reino NO es de éste mundo” (Juan 18:36), y es más, nos ofreció una casa en donde estaremos cómodos y seguros bajo la protección del Padre (Juan 14:2). Con razón también nos aconsejó: “Buscad PRIMERAMENTE el reino de Dios y su justicia…. Y todo lo demás os será añadido”. Tenemos qué entender, y a Dios gracias los tiempos se están prestando, que no es la diversión, el tener muchos bienes, el tener una cuenta de ba...

El significado de los sueños.

  ¡Cuántas veces nos hemos preguntado qué significa el sueño que tuve! Cuántas bromas también han surgido diciendo: ¡Quizás comiste mucho; los sueños no significan nada!; ¡Es tu mente que está muy inquieta!, etc. Pero las escrituras nos muestran en varios lugares, que los sueños tienen un significado especialmente para aquellas personas que están cercanas a Dios. José tuvo sueños y se cumplieron (Génesis 37:8). Salomón tuvo sueños y se cumplieron (1ª Reyes 3:5). Jeremías tuvo un sueño y se cumplió (Jeremías 31:26). Daniel tuvo un sueño y se cumplió (Daniel 7:1). Ahora bien, hasta los impíos tienen sueños: Faraón tuvo un sueño, el de las vacas gordas y las vacas flacas (Génesis 41); Nabucodonosor tuvo un sueño, el de la estatua (Daniel 2), pero la gran diferencia es que ellos no tuvieron la capacidad de interpretarlo. José el esposo de María tuvo un sueño antes del nacimiento de Jesús y supo qué hacer (Mateo 1:18). Los magos tuvieron un sueño acerca del nacimiento del Rey de Israe...

El testimonio de cada uno es como una marca o señal.

  Los líderes judíos conjuntamente con el gobierno romano asesinan al Cristo (Marcos 15:1). Luego de sepultado, resucita al tercer día como estaba escrito (Mateo 17:23). Se presenta primero a María Magdalena (Marcos 16:9), luego a dos de sus discípulos camino a Emaús (Marcos 16:12 y Lucas 24:13). Y por último a sus discípulos (Juan 20:19). Pero, en ésta última aparición por razones que las escrituras no nos estipulan, uno de ellos, Tomás, no estaba presente por lo que no pudo ver a su maestro. Sin embargo nos narra el evangelio lo siguiente: “Ocho días después” estaban otra vez reunidos los discípulos, y ahora sí estaba Tomás, y pudo comprobar viendo los agujeros en sus manos y en el costado que se trataba de su Señor (Juan 20:26-27). Mucho se ha hablado de la incredulidad de Tomás, más ahora en lo que queremos hacer énfasis es en las marcas o señales en Cristo. Cuando una persona sufre, tiene angustias, pasa penas, pasa enfermedades, o aún, le toca vivir el luto de una pérdida… ...

La esclavitud “encanta” más que la libertad. (Parte final)

    ¿A qué viene la reflexión de las quejas de los israelitas en el desierto? A que hoy, cuatro mil años después… somos iguales que ellos. No estamos contentos con la libertad que Dios nos ha dado, porque nos “encanta” la comodidad o acomodamiento y que nos regalen lo que queremos. Nos encanta que nos den en lugar de salir a buscarlo. El problema es, que esos que se quejaron, pasaron 40 años en un desierto en el que debían haber tan pasado tan sólo 3 días (Exodo 8:27 y Números 14:34). Exactamente lo que nos sucederá a nosotros si estamos pensando que los tiempos pasados fueron mejores, y, que “ojalá” regresemos pronto a eso. ¿Qué fue lo que hizo que el pueblo murmurara y fuera mantenido 40 años en un desierto en donde debía pasar 3 días? El TEMOR, el MIEDO. ¡Hoy, estamos viviendo exactamente lo mismo! Por el temor y por el miedo de las “persecuciones”, el “hambre” y la “sed” millones de personas no le creen a Dios sino a la ciencia y al hombre, y “corrieron” hasta amontona...

La esclavitud “encanta” más que la libertad. (Parte uno)

    La libertad nos hace luchadores pues no se tiene lo que se necesita y hay que salir a buscarlo; en cambio la esclavitud nos quita privilegios… pero nos da lo que necesitamos sin mayor esfuerzo, y eso, es precisamente lo que hace que nos “encante o hechice”.   Pero, esto, NO es para nada nuevo bajo el sol como dijo Salomón. Veamos la historia: Dios le había prometido al pueblo de Israel LIBERTAD. Así, de la mano de Moisés los saca de la esclavitud que tanto los aquejó (Exodo 12:40 y 51). Sin embargo, no había pasado ni siquiera UN día y al ver la “persecución” de las tropas de faraón, ellos expresaron: “No había sepulcros en Egipto, como para venir a morir aquí al desierto, por qué nos sacaste de Egipto” (Exodo 14:11). Y, por qué actuaron así, por TEMOR o MIEDO (verso 13). Luego, los israelitas sintieron “hambre” y volvieron a expresar: “Comíamos hasta saciarnos en Egipto, por qué nos trajiste aquí al desierto para morir de hambre” (Exodo 16:3). Más tarde, el puebl...

Para eso… hay que agradarlo.

  Un ideal que todo ser humano tiene en la vida, es adquirir lo suficiente para vivir cómodo, manejarlo con entendimiento, y así, poder gozarlo. ¿Qué persona conocemos que no esté buscando eso?   No son muchos los que lo alcanzan, y sin embargo la escritura nos da la receta para poder lograrlo. Quizás no la hemos leído, o, quizás la leímos y la dejamos pasar. El punto es, que el hombre más sabio que ha existido sobre la faz de la tierr sin contar a nuestro Señor Jesucristo, es el rey Salomón, quien expresó luego de haberlo experimentado: “Porque el hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo” (Eclesiastés 2:26). Y, ¿cómo agradamos a Dios?   La escritura también nos lo dice: “Si oyeres y obedeciereis hoy mi voz, yo te exaltaré sobre todas las naciones” (Deuteronomio 28:1). Dios nos ha hablado en el pasado de muchas maneras y nos habla hoy (Hebreos 1:1). Pero el punto es que nosotros no lo escuchamos, o si lo hacemos, no le obedecemos. He allí, el punto del...