Mientras el heredero es niño… (Parte final).
Un niño pues, necesita tutores o ayos (un conductor o cuidador de niños
en las cortes reales). Mientras que los hombres maduros NO pueden ni deben quedarse
sentados por allí, especialmente en lo espiritual porque la misma palabra dice:
“¿Cómo alguien invocará el nombre de Dios, si no hay quien les enseñe? ¿Cómo creerán
en aquél de quien no han oído? ¿Y, cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y,
cómo predicarán si no hay quien les envíe?. (Romanos 10:14). Entendamos, las
sillas de los templos, son, aunque a los ojos y oídos de los hombres parezca vanidoso,
para los niñitos que necesitan tutores, para quienes no han crecido aún, para
aquellos que aún no están capacitados para enseñar porque no saben qué enseñar
(1ª Timoteo 3 completo). Nadie puede ejercer en algo sobre lo que NO está
preparado, pero, ¿Si alguien se preparó en algo… por qué no ejercerlo, quién lo
tilda de vanidoso por hacer lo que tiene qué hacer, si hasta el mismo Cristo
indica en Mateo 24:46?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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