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Mostrando las entradas de marzo, 2022

Entonces: ¿Cuàndo será el arrebatamiento de la Iglesia? (Parte uno).

    Miles de creyentes están esperando el arrebatamiento o llamado rapto de la iglesia, para poder escapar de los sufrimientos que vienen acompañando el final de la era como la conocemos hoy. ¿Por què? Porque NO conocen lo que Cristo mencionò. ¿Què dijo Cristo que sucederìa “después” que se abrieran los primeros cuatro sellos en Mateo 24; Lucas 13 y Marcos 21 y Apocalipsis 6?   Que el arrebatamiento o rapto de SU pueblo serìa INMEDIATAMENTE DEPUÈS DE LA TRIBULACIÒN DE AQUELLOS DÌAS (Mateo 24:29; Marcos 13:24 y Lucas 21:27). En otras palabras, el pueblo de Dios sì pasarà la gran tribulación.   ¿En dónde estaba el pueblo de Israel cuando las plagas de Egipto cayeron? ¡En Egipto! pero a ellos NO los tocaron. ¿En donde estaba Noè cuando el diluvio cayó?   ¡En el arca! pero él y su familia no fueron tocados. ¿En dónde estaba el pueblo de Dios cuando el manà cayó milagrosamente? ¡En el desierto!   Y nadie más recibió manà. No debemos temer los juicios de Dios...

La nobleza del León, la ira del Cordero. (Parte final).

      Pero de aquí en adelante viene la IRA del Cordero (recordemos que los sellos fueron abiertos y están siendo dirigidos por el Cordero, Apocalipsis 6:1). Y, a partir de allí, vemos ya los JUICIOS, como se dijo, dirigidos por el Cordero (un terremoto, sello 6; y el castigo a los impíos, sello 7 con los 7 àngeles trayendo 7 trompetas, y 7 copas). Y, el cumplimiento de una promesa: “Más Dios muestra su amor para con nosotros (creyentes) que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros… ¡MUCHO MÀS, ahora, estando justificados por él, seremos salvos del tiempo de la IRA! (Romanos 5:8-9). Luego del terremoto del sexto sello (en donde el pueblo de Dios ya fue arrebatado al cielo, 1ª Tesalonicenses 4:14-18). Vemos venir en el capítulo 8,9 y 10 los juicios (la ira de Dios) con la apertura del séptimo y último sello, en donde aparecen, repetimos, los 7 àngeles con las 7 trompetas y las 7 copas de la ira del Cordero en contra de los NO creyentes (Apocalipsis 9:21). ...

La nobleza del León, la ira del Cordero. (Parte dos).

    Pero, cuando se abre el quinto sello de Apocalipsis 6, el apóstol Juan ve “mártires” (un mártir es un creyente, pues dice que murió por culpa de defender la palabra de Dios, verso 9), y además los escucha decir: “¿Hasta cuándo Señor, no juzgas y vengas nuestra sangre? (verso 10). Aquì, hemos de entender algo, ya se abrieron cinco sellos y ¡la Iglesia, los creyentes, los hijos de Dios AÙN estamos sobre la faz de la tierra, clamando por juicios y venganza de parte de Dios!   Con razón en Romanos 5:3, el mismo apóstol Pablo declara: “Nos gloriamos en las tribulaciones” ¿Por què?, porque el apóstol entendía perfectamente las palabras de Cristo: “Cuando estas cosas (tribulaciones, los primeros cuatro sellos, empiecen a suceder ERGUIOS y REGOCIJAOS, pues vuestra redención está cercana, Lucas 21:28) pero aún no es el fin.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

La nobleza del León, la ira del Cordero. (Parte uno).

    Las dos caras de la moneda de Cristo, el Leòn que viene a reinar y el Cordero que viene a salvar, esa es la imagen que nos han enseñado del Hijo de Dios. Pero, la escritura nos muestra una faceta de ese Hijo, que no nos la cuentan en la Escuela Dominical sino solamente las escrituras: “La ira del Cordero” (Apocalipsis 6:16). En el libro del Apocalipsis vemos el término de los días de la humanidad como la conocemos hoy (no es el fin del mundo, como también nos han enseñado erróneamente, tan sólo es el final de la Dispensaciòn de la Gracia). Pues bien, en la apertura de los primeros cuatro sellos de Apocalipsis 6 vemos el cumplimiento de los dolores de parto que nos hablò Cristo en Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21. Durante ese tiempo de angustias la iglesia, el pueblo de Dios, los santos, los creyentes como se desee llamarnos…. Estamos sobre la tierra, por ello Cristo termina diciendo esa introducción así: “Y TODO ESTO, SERÀ PRINCIPIO DE DOLORES… PERO AÙN NO ES EL FIN” (...

Cuando no hay un buen líder.

    Dice la escritura: “¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros?”. ¿Acaso, no vienen de vuestras pasiones, que combaten entre vosotros? (Santiago 4:1). Y la escritura nos da otra razón más: “En estos días no había rey en Israel, sino que cada uno hacìa lo que bien le parecía” (Jueces 21:25). Preguntamos: ¿Nos hemos dado cuenta quê cuando en una nación reina alguien justo, esa nación prospera? ¿Hemos visto què cuando una nación es gobernada por impíos, esa nación tropieza, pues cada uno hace lo que bien le parece?. Escrito está: “Oren por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1ª Timoteo 2:2). En lugar de hacer lo que bien nos plazca o nos convenga; en lugar de quejarnos, por què mejor no oramos por tener buenos lìderes. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

La herencia de los siervos de Jehovà.

    “Ninguna arma forjada contra tì prosperarà, y condenaràs toda lengua que se levante contra tì en juicio… Esta es la HERENCIA de Jehovà a sus siervos” (Isaìas 54:17).   En Apocalipsis 1:1 Dios Padre nos vuelve a hablar: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a SUS siervos”. Por conclusión: ¿Contra quiènes NO serán prosperadas las armas enemigas ni la lengua detractora como HERENCIA de Jehovà?   ¡Contra SUS siervos! Y, ¿Quiènes son SUS siervos?   ¡Aquellos a quienes el Señor les revele sus secretos más profundos!.   Y, ¿Quiènes son ellos?.   La escritura nos lo revela: “Y me dijo, Daniel, varón muy amado” (Daniel 10:11); del apóstol Juan se dice: “El apóstol a quien Jesús amaba” (Juan 20:2). Y, de Abraham se dice: “Abraham, mi amigo, dijo Jehovà” (Isaìas 41:8). Ahora bien, debido a què, Daniel era amado: Porque buscò a Dios en la adversidad; debido a què Juan fue amado: Porque se recostaba en el pecho del Señor; y, por últ...

Entrar al reino de los cielos no es fàcil.

    Cristo dijo: “El que quiera ser mi discípulo, tome su cruz, y sígame” (Lucas 9:23). El apóstol Pablo nos legò lo siguiente: “Es necesario que por muchas tribulaciones se entre al reino de los cielos” (Hechos 14:22).   Y el comentario en la misma escritura nos aclara: “Estas cosas decía para EXHORTARNOS”. ¿Còmo es posible que alguien para exhortarnos nos hable que tenemos que soportar adversidades?   Bueno, en Apocalipsis se nos declara lo siguiente: “Estos son los que han salido de la GRAN tribulación con sus ropas emblanquesidas” (Apocalipsis 7:14). Preguntamos: ¿Si no llevamos la cruz a cuestas; si no pasamos adversidades; y si no entramos a la gran tribulación? ¿Entonces cómo entraremos al Reino, siendo que esto es un requisito?   Con tanto neófito que está hoy parado tras un pùlpito, (declarando, decretando, y legislando a su sabor y antojo) con razón dijo Cristo al inicio de su sermón del final de los tiempos: ¡Mirad que nadie os engañe!   (Mat...

El verdadero ayuno (Resumen y final).

    Agradamos a Dios pues, más que ayunando con dejar de comer y demudar el rostro delante de los demás: 1- Haciendo lo que él desea que hagamos: “Tener misericordia y buscar conocimiento de él, más que sacrificios vanos y holocaustos que él no ha pedido” (Oseas 6:6). 2- Desatando nuestras ligaduras carnales y de pasiones para vivir más espiritualmente buscando la santidad (Gàlatas 5:20). 3- Viviendo por fe, dejando todas nuestras cargas realmente en los hombros de nuestro Señor Jesucristo, confiando en él y no en los hombres (Mateo 11:18-20). 4- Buscando, más que el desaliento de nuestras almas por lo que nos pasa o deja de pasar, la humildad a los pies de Cristo (Juan 3:16). 5- Aceptando los caminos que el Señor nos ha puesto por delante sin murmurar y sin quejarnos (difícil tarea pero hemos de luchar y él nos dará la victoria), pues sus pensamientos y obras para con nosotros son buenas siempre (Mateo 11:30). Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El verdadero ayuno. (Parte seis).

    ¿Què es romper todo yugo?   Un yugo es una estructura de madera que unìa a dos bueyes cuando estaban arando un campo (ya casi en desuso). Se acostumbraba siempre poner un buey viejo con uno joven, pues así al morir el viejo el joven ya estaba entrenado. El yugo significaba que aunque uno de los dos quisiera ir por un lado y el otro no, igualmente tenían que ir ambos por el mismo lado. Dios nos hace un llamado a que rompamos ese yugo de pecado que nos acedia cada día desde el siglo y hasta los siglos, porque nos lleva por el camino equivocado (Gènesis 6:5). Y la única forma que tenemos de romperlo es cobijándonos en la sangre de Cristo, para así, llevar su yugo y no el del pecado (Mateo 11:30), quien murió para redención de nuestros pecados, y aceptando (sin murmuraciones ni quejas) los caminos que él ha puesto delante nuestro (Juan 3:16-19).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El verdadero ayuno. (Parte cinco).

    ¿Què es dejar libres a los quebrantados? Según el significado de la palabra, una persona quebrantada es una persona sin aliento, desanimada, que le falta la fuerza. Pero según las escrituras es una persona humilde de corazòn, y esa situación solamente viene por un acto de arrepentimiento verdadero ante Dios (Isaìas 57:15). La escritura nos está diciendo que debemos luchar para no ser oprimidos, y con más razón, no ser motivo de opresión a otros ( Mateo 18:7). Y lo que nos oprime es el pecado, por lo tanto, la única forma de dejarlo es abrazando a Cristo (Juan 3:16). Pero, eso también implica aceptar llevar la cruz todos los días sin quejarnos y sin murmurar. Lo hemos dicho y lo repetimos, si estamos en donde estamos porque Cristo lo eligió por nosotros, él sabrà librarnos; ahora si no lo hace es porque nosotros “dispusimos” que él nos hablò y por eso tenemos esas ataduras. Pero, aún así, recordemos siempre lo que el apóstol Pablo nos dijera: “Que por muchas tribulaci...

El verdadero ayuno. (Parte cuatro).

  ¿Què es soltar las cargas de opresión? Una carga es algo que llevamos encima, algo que nos hace el peso suficiente como para caminar más lento y cansado. Y, lamentablemente para el hombre y la mujer debido al pecado original, la mujer estarà bajo la sombra y deseos del hombre; y el hombre fatigado por el trabajo (Gènesis 3:16-17). Sin embargo, esa carga se hace más liviana si la ponemos en hombros de nuestro Señor Jesucristo por ello fue que nos dijo: “Venid a mi todos los que estàis cansados y fatigados y yo os harè descansar”, en pocas palabras tengamos fe en él y no en nuestras propias fuerzas (Mateo 11:28-20). En otro sentido, las cargas materiales nos hacen peso, pero acaso las que más nos agotan son las espirituales. Asì, lo más sabio que podemos hacer es refugiarnos en los brazos de nuestro Padre celestial por medio de su Hijo (Efesios 1:5).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

El verdadero ayuno. (Parte tres).

      ¿Què es desatar ligaduras de impiedad?   Una ligadura es algo que sirve para atarnos o maniatarnos, es un lazo o cadena que nos priva de libertad para actuar. Cristo dijo: “Si el Hijo os libertare, serèis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Lo que hace esclavo o cautivo al ser humano son las pasiones y los deseos de la carne (Gàlatas 5:16). La única forma que tenemos de libertarnos de esos deseos y pasiones es que el Señor, el Hijo de Dios nos de la libertad, que rompa esas ligaduras de impiedad pero NO dejando de consumir comida, sino dejando de alimentar esas pasiones y deseos. Y, eso sólo lo lograremos buscando el perdón de Dios, y luego, dando un giro a nuestra vida para no volver a esos deseos pasionales.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El verdadero ayuno. (Parte dos).

    ¿Què era “más” importante para agradar a Dios, que dejar de tomar alimentos según Cristo les dice a los religiosos? (Mateo 23:23). Dios mismo también se lo había hecho saber a otro profeta: “NO quiero sacrificios, NO quiero holocaustos sino “más” bien quiero que me conozcáis y que tengáis misericordia” (Oseas 6:6). Dios, nuestro Padre, “más” que soportemos hambre o dejemos de comer lo que tanto nos gusta (y señalamos “más”, debido a aquellos fariseos que creen que lo estamos desechando por completo), prefiere que cada mañana nos levantemos para estudiar sus escrituras para que así le conozcamos más a cada momento de nuestra caminata, y, además quiere que tengamos empatìa con el necesitado; que tengamos compasión de aquellos que la necesitan; que acompañemos al anciano; que ayudemos a los niños desamparados: que le extendamos la mano a la viuda, etc.   “MÀS” que soportar hambre y luego salir a la calle para que todos miren lo dedicados y santos que somos (Mateo 2...

El verdadero ayuno. (Parte uno).

    Si por algo nuestro Señor Jesucristo se enojò con los religiosos de su época (fariseos y saduceos), fue por el hecho que no sólo les imponían al pueblo cargas que ellos no llevaban (Lucas 11:46); sino además tergiversaban la palabra de Dios dejando a un lado lo importante de la ley (Mateo 23:23). Uno de esos puntos era el concerniente al ayuno. Porque ayunaban dejando de tomar alimentos para exhibìrse delante de los demás y ser admirados por una falsa espiritualidad (Mateo 6:16-18), cuando “explìcitamente” Dios les había mostrado por medio del profeta Isaìas que el ayuno NO era precisamente dejar de comer (Isaìas 58:5, la prueba contundente es: verso 3). El verdadero ayuno que Dios implantò fue: 1- Desatar ligaduras de impiedad. 2- Soltar las cargas de opresión- 3- Dejar libres a los quebrantados. 4- Romper todo yugo (Isaìas 58:6).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Todos somos todos (Parte diez).

    ¿Acaso ha creìdo en él alguno de los gobernantes o de los saduceos?. En tiempos antiguos existìan en Israel dos clases de religiosos: Los saduceos, que solamente creían en los cinco libros de Moisès (Pentateuco) y que no creían en la resurrección de los muertos (Hechos 23:8). Y, por otro lado, los fariseos, quienes sì creían en el Pentateuco pero también en los profetas y los escritos. Así, ambos grupos eran lo que podríamos considerar “eruditos o entendidos” en materia espiritual. Se tenía también a los gobernantes como personas “inteligentes o preparadas”, desde el momento que dirigían los asuntos políticos de la nación y el mundo. Bien, el punto es que, muchos hoy en día, ya sea por poder, riqueza o supuesto gran conocimiento somos como los antiguos y creemos no necesitar a Dios para nuestra vida. Hasta que… algo desagradable nos acontece. Es entonces cuando volvemos nuestros ojos al Salvador, ojalà y no necesitemos esos momentos desgradables en la vida, pero si pas...

Todos somos todos (Parte nueve).

    “Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces… porque ninguno de sus hermanos creían en él” (Juan 7:3 y 5). Cuàntos seremos los que nos parecemos a los hermanos de Cristo (Jacobo, Josè, Simòn y Judas, y al menos sus dos hermanas; Mateo 13:55-56). Bien dijo Cristo en una ocasión: “Ninguno es profeta en su propia tierra” (Mateo 13:57). Què difícil es que alguien sea creìble dentro de su propia gente. Es mucho más fácil que personas que no nos conocen crean a nuestro anuncio del evangelio o profecìa. Razòn tenía el escritor cuando expresó: “¿Còmo oirán si no hay quien les predique… cuàn hermosos son los pies del que anuncia las buenas nuevas” (Romanos 10:14-15). Todos somos como los hermanos de Jesús.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Todos somos todos (Parte ocho).

    Cristo sube de Tiberìas a Capernaùm y muchas personas le siguen para estar con él. Pero él, conociendo el corazón humano les dice: “De cierto, os digo que me buscáis, no porque he hecho señales, sino porque comisteis pan hasta saciaros” (Juan 6:26). Lastimosamente, hoy en día, muchos miles de personas están siguiendo al Cristo por lo que da, no por lo que él es. Se está cumpliendo la profecìa dada por Cristo mismo en Mateo 24:4: “En el tiempo del fin muchos serán engañados”. ¿Por què? Porque son miles de personas que son “inducidas” a buscar el amparo de Cristo no para santificación y cumplir el propósito de él, sino para cumplir propósitos personales, saciàndose de pan en lugar de buscar al Creador como se dijo, por lo que él es y no por lo que él pueda dar. El Señor está buscando una esposa, preguntamos: ¿Nos casarìamos nosotros con una persona que clara y descaradamente nos busca por interés? Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Todos somos todos (Parte siete).

    Andrès, el hermano de Pedro, uno de los discípulos, le dice al Señor: “Señor, aquí hay un muchacho que tiene unos peces y unos panes” (Juan 6:8). Muchos, sino todos, somos como Andrès. Ya sea en el sentido negativo o en el sentido positivo. Veamos: Negativamente, en el momento de necesidad y para cubrirla, ofrecemos lo que otro tiene pero no lo que tenemos nosotros. Todos somos como Andrès, buscamos la salida más fácil o más pronta al problema sin tomar en cuenta al que posee lo que se necesita. La narración en ningún momento menciona que Andrès le haya pedido los panes y los peces al muchacho, él simplemente “dispuso de lo ajeno”.   Ahora bien, en el sentido positivo también somos Andrès, pues hay quienes miran oportunidad en donde no la hay, y, aceptan el reto, utilizando lo que hay a mano aunque no sea suficiente para los fines. Así debemos ser. ¿Acaso no somos nosotros iguales a Andrès en determinados momentos? Meditemos.   Señor: Danos un honesto cel...

Todos somos todos (Parte seis).

    Entonces Felipe le dijo al Señor: “Doscientos denarios no alcanzarìan para comprar pan y que cada uno comiere un poco” (Juan 6:7). Veamos, Cristo está predicando en el monte, multitud de personas se reúnen no solamente para escucharle sino también para recibir un milagro, una señal de que él, realmente es quien dice ser: El Mesìas, el Hijo de Dios encarnado, ese Redentor tan esperado. Pues el Señor viene, y, con unos pocos peces y panes, les da de comer a todos hasta que se sacìan (verso 12). Todos somos como el apóstol Felipe y esas gentes, quienes primero dudaron, pero luego se sorprendieron lo que Dios puede hacer por y para otros con nada o casi nada. Nosotros somos Felipes y esas gentes, que si tan sólo creyèramos no sólo miraríamos sino también haríamos milagros (Juan 14:12).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

Todos somos todos (Parte cinco)

    El paralìtico de Betesda. Nunca se nos diò el nombre de esa persona, seguramente era porque nos representaba a todos “antes” de conocer al Señor personalmente (Juan 5:5). 38 años llevaba ese hombre tirado en el suelo arrastrándose para poder hacer cualquier cosa, toda una vida. Así somos nosotros cuando no tenemos al Cristo en el corazón, cuando no nos hemos sumergido en el agua de Su palabra, él mismo lo declarò (Mateo 8:22). Necesitamos nacer de nuevo como Cristo le dijo a Nicodemo. Mientras no lo hagamos estaremos arrastrándonos por la vida en situaciones desagradables sin ninguna esperanza. Pero necesitamos decir como el paralìtico: “Si Señor, necesito ayuda” (Juan 5:7). Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Todos somos todos (Parte cuatro)

    La Samaritana (Juan 4). Una mujer ligera con los hombres, a la cuál Cristo confronta diciéndole que para seguir teniendo una plàtica, una relación correcta, vaya y traiga a su marido, mientras ella responde: ¡No tengo marido!   Acentando Cristo que tiene razón al decir eso, pues cinco había tenido antes, y, el que ahora tenía tampoco lo era (Juan 4:17-18). Preguntamos: ¿Acaso no somos nosotros de esas personas que han tenido o tienen muchos amores antes que a Dios? ¿Acaso no somos o hemos sido de esas personas que viven libertinamente sin pensar ni meditar en Dios, pero, que cuando tenemos una pena, cuando somos descubiertos o desnudados de nuestras intimidades y faltas… entonces sì pensamos en Dios y clamamos? Sì, todos somos la Samaritana.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Todos somos todos (Parte tres)

        Nicodemo (Juan 3:1).   Ejemplo de las personas que conocen a un Dios de manera “religiosa”. Pues era y son, conocedoras del verdadero Dios y sus estatutos, pero el cumplimiento ciego de esas normas los mantiene “espiritualmente ciegos”, a tal punto que Cristo les tiene que mostrar que es “necesario” no sólo mencionar su nombre a diestra y siniestra, sino que hay que “aceptarlo” personalizadamente (Juan 3:3 y 16-19). Muchos de nosotros hemos vivido en estado “religioso” no por decisión propia sino por herencia, por costumbre, por tradición, porque es lo único que había por conocer en su momento, pero, Dios está dando la oportunidad (planeada desde el principio, Mateo 24:14; Marcos 13:10) que le conozcamos en persona, íntimamente, y que caminemos con él por y para siempre. Nosotros somos o hemos sido Nicodemo.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Todos somos todos. (Parte dos).

    Cristo, el Mesìas (Juan 1:1-3)   Prometido desde el principio de la creación humana (en donde la serpiente es Satanàs, Apocalipsis 20:1-2); la mujer es el pueblo de Dios elegido (entiéndase aquí Judìos Mesiànicos y gentiles creyentes, vea Gàlatas 4:24-31); y la simiente, somos los nacidos de nuevo (Juan 1:12 y 3:16). Y, nacido a su debido tiempo hace 20 siglos (vea los 4 evangelios, los profetas y la historia).   Era el cordero prometido que vendría a redimir al mundo de su pecado (Juan 3:17). Es quien “era, es y será”, como lo expresara el apóstol Juan tanto en su evangelio (Juan 1:1-4); como en dos de sus epístolas (1ª Juan 1:1-3; 2ª Juan 1:3), y en Apocalipsis (1:8).   ¡EL, es el cordero de Dios que fue enviado para salvarnos!   Y, su deseo es que luchemos día a día tomados de su mano para alcanzar la estatura del varón perfecto (Efesios 4:13). EL, es, quien merece ser el primero en todo y en todos. Selah.   Señor: Danos un celo hone...