Todos somos todos (Parte siete).
Andrès, el hermano de Pedro, uno de los discípulos, le dice
al Señor: “Señor, aquí hay un muchacho que tiene unos peces y unos panes” (Juan
6:8). Muchos, sino todos, somos como Andrès. Ya sea en el sentido negativo o en
el sentido positivo. Veamos: Negativamente, en el momento de necesidad y para
cubrirla, ofrecemos lo que otro tiene pero no lo que tenemos nosotros. Todos
somos como Andrès, buscamos la salida más fácil o más pronta al problema sin
tomar en cuenta al que posee lo que se necesita. La narración en ningún momento
menciona que Andrès le haya pedido los panes y los peces al muchacho, él
simplemente “dispuso de lo ajeno”. Ahora
bien, en el sentido positivo también somos Andrès, pues hay quienes miran oportunidad
en donde no la hay, y, aceptan el reto, utilizando lo que hay a mano aunque no
sea suficiente para los fines. Así debemos ser. ¿Acaso no somos nosotros
iguales a Andrès en determinados momentos? Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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