Porque donde están dos o tres.
Dios Padre en su gran misericordia no nos exige què: Para
poder él hacerse presente en medio de una reunión tengamos que ser cien,
quinientos, ni mucho menos miles de personas clamando al unìsono. Dios es
claro: “En donde se encuentren dos o tres” (Mateo 18:19-20), esa es la cuota
que él pide. Y, ¿Ya nos preguntamos què costo se necesita para poder reunir a
dos o tres personas, cuando solamente en nuestro propio techo u hogar llenamos
ese requisito? Sabìamos què: ¿Cuando Cristo vino físicamente a la tierra
criticò fuertemente a los religiosos por el abuso de poder y autoridad hacia
las ovejas (vea Mateo 23 completo). Sabìamos què: Cristo predicò más en los
montes, en casas privadas, en las entradas a los cementerios, en el lago, en la
calle… que en las propias sinagogas. Sabìamos quê: Dios Padre hace 26 siglos
aproximadamente ofreció “Un Nuevo Pacto” en donde nadie enseñarìa a nadie y en
donde todos le podemos conocer personalmente en la intimidad” (Jeremìas 31:1, y
31-34). Sabìamos què: Cuando el prometido Espìritu Santo descendió sobre los
santos…NO alcanzó a NINGUNO en la sinagoga sino solamente a quienes estaban en
una casa (el aposento alto) (Hechos 2:1-4). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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