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Mostrando las entradas de febrero, 2022

Todos somos todos. (Parte uno).

  Para quienes tenemos el privilegio de “creer” en Dios (habiendo sido elegidos, Efesios 1:1-5 y Romanos 9:18). Las escrituras son una guía y una enseñanza continua la veamos por donde la veamos. Ejemplos: La creación, las personas, los eventos que les acontecieron a esas personas. Todo, en conjunto, tiene lecciones que nos ayudan a vivir, es más, nos ayudan a un mejor vivir… que ya es mucho, sin contar los resultados eternos (1ª Corintios 10:6). Así, la creación es un vivo testimonio de la existencia de un Dios grande y poderoso (Gènesis 1:1 y Romanos 1:20). Pero nuestra atención queremos ponerla en las personas y lo que les aconteció, pues también son ejemplos para nosotros.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Busquèmoslo mientras pueda ser hallado.

    En muchas ocasiones hemos estado en un funeral, hemos tenido la oportunidad de ver el arrepentimiento de abuelos, padres, hijos, hermanos, parientes, amigos, etc. Que lamentan el haberse dejado llevar por los afanes de la vida y no haber hecho un poco de tiempo para estar con el difunto. El tiempo pasa muy rápido nos dice la escritura, pues aún para los que hemos vivimos 70 u 80 años ya se nos escapò la mayor parte de existencia (Salmo 90:10). Bueno, pues analizando nuestra vida espiritual, las escrituras nos hacen una reflexión al caso: “Bùsquenme, dijo Jehovà, mientras pueda ser hallado” (Isaìas 55:6). No es que Dios vaya a morir, es que somos nosotros los que vamos a morir tarde o temprano, y, què lamentable sería no haber buscado a Dios mientras siempre estuvo disponible. No sabemos nuestra hora final, pero no debiéramos esperarla para buscar a Dios. No todos podemos decir que tendremos el privilegio de morir en una cama, rodeado de atenciones, parientes y tiempo n...

La peligrosa Iglesia de Laodisea. (Parte final)

    Por último, y no por ello menos importante: En quinto lugar Dios le dijo a la iglesia de Laodicea (que como vimos, nos representa en el reloj de Dios): “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo” (Apocalipsis 3:20). ¿Se nos está predicando que ya tenemos enfrente nuestro al Señor, o, estamos ignorando tan seria situación con el pretexto que lo que tenga què pasar pasarà y ya? ¿Se está predicando el final de los tiempos hoy en día? ¿Se nos está llamando al arrepentimiento porque ya no hay tiempo què perder? ¡NO!, lastimosamente no. El mensaje que se nos está dando es de paz, empoderamiento y prosperidad material, no espiritual. No se nos está llevando a una situación de ser fríos o calientes con el Señor, sino a un estado de ser TIBIOS, acomodados, confiados, aletargados en el Señor… eso, es peligroso porque ellos serán vomitados (Apocalipsis 3:16). Bien nos aconsejò el escritor: “Exhortàndonos… y más, cuando aquèl día se acerque” (Hebreos 10:25). Selah.   Señor: D...

La peligrosa Iglesia de Laodisea. (Parte tres)

    Tercero: Dios dijo: “Yo reprendo y castigo a los que amo” (Apocalipsis 3:19). ¿Què escuchamos hoy en las congregaciones, acaso no es el mensaje EXACTAMENTE contrario a èste?   ¡Venga a los pies de Cristo, y todos sus problemas se acabaràn! Con razón, Cristo dijo: “En el tiempo del fin… mirad que nadie os engañe”. Si, hoy en día existen detrás del pùlpito muchísimos embusteros, engañadores de sì mismos y de los demás, proclamando un falso evangelio de prosperidad evitando y limitando las bendiciones de Dios al no permitir que vivamos la cruz con gozo como nos lo pide nuestro Señor y guía (Mateo 16:24). Cuarto: “Sè pues celoso y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19 final). ¿Què espíritu de arrepentimiento tenemos hoy en las congregaciones, cuando las hay que hasta permiten parejas que viven juntas sin casarse; embarazos fuera del matrimonio; personas con desviaciones sexuales y pecadores que NO buscan una regeneración? Cristo se sentó con prostitutas, borrachos, ladrones...

La peligrosa Iglesia de Laodisea. (Parte dos)

    ¿Por què calificamos de “peligrosa” a èsta iglesia? Porque según las escrituras es la última, la que representa a la Iglesia de nuestros días. Miremos què le dice a esa congregación y comparèmosla con el estado actual de nuestras congregaciones. Primero: “Porque ni eres frìo ni caliente, sino tibio, te vomitarè de mi boca” (Apocalipsis 3:16). Preguntamos: ¿Acaso no se ha vuelto la iglesia de nuestro tiempo una diversión, una distracción, un centro de eventos sociales (cenas de matrimonios; reunión de jóvenes, conciertos; aniversarios?, etc) ¿En lugar de buscar la presencia real de Dios, de buscar la santidad que él tanto pide? Segundo: “Porque tú dices soy rico, y de nada tengo necesidad” (Apocalipsis 3:17) ¿Acaso no alcanzamos a ver que mientras que la iglesia que Cristo formó, la formó en casas, en tiendas, en lugares en donde lo principal eran las personas y no las construcciones, los edificios y las locaciones? Hoy, contrario a que todos compartan todo, lo principa...

La peligrosa Iglesia de Laodisea. (Parte uno)

    Todo creyente sabe que Dios tiene un día y una hora específicos para cada actividad relacionada con el ser humano, y más para con su pueblo (entendiendo como pueblo a los judíos mesiánicos -los que creen en Cristo-; y a Iglesia Cristiana -no la religiosa-): “Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para hora, día, mes y año” (Apocalipsis 9:1). Así, con esa premisa, podemos también ver en las escrituras que el centro de la atención del mundo para Dios no son las naciones ricas, los imperios, las èlites, ni los gobernantes. El reloj del tiempo de Dios para con el hombre, es su pueblo, el pueblo de Israel (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21 ìntimamente relacionados a Zacarìas 14:1-4). En estos capítulos de las escrituras nosotros podemos ver “inequívocamente” que toda actividad espiritual se centra en Israel, el pueblo de Dios en Medio Oriente (El templo, el lugar santo, Judea, los escogidos, el Monte de los Olivos, etc.). No dijo NY, Londres, Bogotá, Dist...

Por lo tanto “Yo te guadarè de la hora de la prueba”.

    Un gran maestro en el Instituto Bìblico nos enseñò lo siguiente: “Usted no es responsable por lo que yo le enseño, pero sì es responsable por investigarlo y asegurarse que lo que le enseño es la total verdad”, y por si ese grado de seguridad no fuera lo suficiente nos diò el siguiente ejemplo: “Y los de Tesalònica, eran nobles, y escudriñaban las escrituras todos los días, para ver si lo que Pablo les enseñaba era verdad” (Hechos 17:11). Todos tenemos entonces la obligación de comprobar lo que se nos enseña, porque ese “acomodamiento” de sólo escuchar y creer a ciegas lo que se nos enseña nos puede llevar aún a la muerte (Jeremìas 12:10, discerniendo lo que implica desierto y desolaciòn). Bien, entrando en materia, vemos lo siguiente, cuando Dios le dice a Israel y a la Iglesia que NO tema porque será “guardado” en la hora de la prueba al final de los tiempos, NO nos está diciendo que seremos QUITADOS (raptados) de la prueba, sino tan sólo que seremos (Tereos): GUARDAD...

Què es, ser rico en el Espìritu.

    El término riqueza, el ser humano lo ha tratado siempre o casi siempre de unir a tener suficientes o más que suficientes recursos econòmicos; a no tener una sino varias casas; a no tener uno sino varios vehículos; a poseer una finca, una fábrica, una industria; a ser dueño de muchos ganados, etc. Para Dios no es ese precisamente el concepto, veamos: “Esta viuda diò más que los ricos, porque dio todo su sustento, mientras los otros dieron de lo que les sobraba” (Lucas 21:4). ¿Por què èsta viuda era más rica en espíritu que los ricos en finanzas? Porque ella sabìa y practicaba un principio: “Si fuèramos infieles él permanece fiel” (2ª Timoteo 2:13). ¡Imagìnese usted entonces si somos fieles como esa viuda, ¿cómo no seguirá siendo el más fiel aún?   Esta viuda sabìa que aunque se quedara sin nada, su Dios NO permitiría que le faltara ¡nada!. Eso es ser rico en el Espìritu, esa fe, esa confianza, esa seguridad, esa certeza en nuestro Dios. Lastimosamente nos hace falt...

Visualicemos a Cristo en el sermón del monte diciendo:

    “El que me quiera seguir no puede venir tarde o le cerramos la puerta”; “Las mujeres que me quieran seguir no se pueden pintar, y sus tùnicas tienen que tener estas medidas”; “El que me quiera seguir y no diezme, no tiene derecho a cobertura ni consejo”; “Por favor, las mujeres se sientan de èste lado y los hombres del otro”, etc. Cristo no fue “legalista”. Es más, nos ofreció desde el principio “libertad en el Espìritu” pues sus palabras fueron: “Si el Hijo de Dios os libertare, serèis verdaderamente libres” (Juan 8:36), y notemos algo, esto lo oyò, lo escribió y nos llegò a través del hombre que se recostaba en su pecho mientras Cristo predicaba, Juan el amado (Juan 21:20). Si estamos en un grupo en donde las normas establecidas son diferentes a las que Cristo nos diò (en la libertad del Espìritu), por muchos miles que haya en esa congregación, el Espìritu de Dios NO mora allí, entonces preguntamos: ¿Què estamos haciendo en un lugar en donde el Espìritu de Dios NO mo...

Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte final).

    Y por último, el desierto es para que aprendamos a no murmurar contra Dios (1ª Corintios 10:10). Porque la murmuración implica inconformidad a lo que nos está sucediendo, y, si Dios ya nos dijo que todo lo que nos acontece él lo tiene planeado para hacernos bien (Jeremìas 29:11), entonces es rebeldìa y falta de gratitud a sus planes para con nosotros (recordemos que la finalidad del desierto era la tierra prometida). Por ello, el ejemplo que se nos puso en el libro a los Corintios, es para que sepamos que la queja (murmuración) nos aleja tanto de Dios que nos produce muerte. Ahora bien, en el caso de los israelitas en el desierto les produjo muerte física, pero en el caso nuestro la misericordia de Dios es tan grande que nos causa muerte que se traduce en “separación” espiritual, pero nos deja con vida física para que tengamos la oportunidad de arrepentirnos y no nos perdamos los galardones de ser pueblo suyo (1ª Juan 1:9). ¡Esa es la grandeza de nuestro Dios! Amèn. ...

Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte 6).

    Para que no tentemos ni retemos a Dios (1ª Corintios 10:9). ¿Còmo lo hacemos?   Dios dijo: “Israel, pueblo mìo son, siervos mìos son, pues yo los saquè de la esclavitud de Egipto” (Levìtico 25:55). Preguntamos: ¿Si algo o alguien es propiedad de una persona, en èste caso de Dios, como dice el Salmo 24:1, entonces ¿Quién puede oponerse a lo que el dueño quiera hacer o dejar de hacer con su propiedad?   Cuestionar a Dios   (si decimos ser suyos) por lo que nos sucede o nos deja de suceder, es tentar y retar a Dios. El también dijo: “Yo sè que los pensamientos que tengo para con vosotros (creyentes) son para bien y no para mal” (Jeremìas 29:11). Entonces tenemos què entender que todo lo que nos acontece Dios lo utilizarà para bien y punto, eso es tener fè en él y no tentarlo. El pueblo judío es hoy lo que es, por el sufrimiento en el desierto hace casi 40 siglos. Y nosotros estamos en donde estamos porque el pueblo de Israel sufrió en ese desierto. Alguien ...

Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte 5)

    Otra lección es: “Para que no forniquemos” (1ª Corintios 10:8). ¿A què llamò fornicación el apóstol Pablo? Fornicaciòn (Porneuo): Tener relaciones ìntimas fuera de la ley (matrimonio); vender el cuerpo (prostitución); y, metafóricamente: idolatrìa. Con razón Dios desde el principio dijo: “No es bueno que el hombre (mujer) estén solos (Gènesis 2:18). Dejarà el hombre a su padre y a su madre y se unirà a su mujer y serán una sola carne (Gènesis 2:24). Cualquiera que mire a una mujer para codiciarla, ya adulterò (Mateo 5:28). No os unàis a una ramera para haceros uno con ella” (1ª Corintios 6:16). Volviendo al tema: Los desiertos, las angustias, las penas que pasamos en la caminata son para que podamos vencer esa área y amar solamente a Dios. Si nuestros ojos están en los placeres de la carne antes que en Dios, estamos en clara fornicación. Y no podemos olvidar que Dios dijo: “Soy celoso” (Éxodo 20:5).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte 4)

  Otra lección: “El reino de Dios NO es comida ni bebida” así lo expresó el mismo apóstol Pablo que nos está explicando las lecciones del pueblo de Israel en el desierto (Romanos 14:17 y 1ª Corintios 10). Muchos fuimos atraídos y engañados con el pensamiento que cuando llegàramos a los pies de Cristo todo lo desagradable iba a desaparecer. Muchos millones de personas aun siguen siendo engañados con esa falsa premisa (y promesa), cuando vemos que durante toda la historia sagrada no fue así. Todos los grandes hombres de fe sufrieron desprecios, aislamientos, persecuciones y hasta muerte. Los profetas, Juan el Bautista, Cristo, los apóstoles, los discípulos, y en años recientes los evangelistas verdaderos también sufrieron y sufren. Y, por si fuera poco, está profetizado que viene la más grande persecuciòn de todos los tiempos sobre el pueblo físico de Israel y sobre la Iglesia (Mateo 24:21; Marcos 13:19; y Lucas 21:23). Recordemos: El reino de Dios no es bebida, ni comida, ni muc...

Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte 3)

      El primer mandamiento de la Ley dada por Dios a Moisès dice: “No tendràs dioses ajenos a mì, no haràs ni escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos ni debajo de la tierra” (Deuteronomio 5:5:7-8). ¡Cualquier cosa!... imagen o semejanza de imagen a la que querramos considerar como Dios, para Dios es idolatrìa y es pecado. Esa es otra lección que nos da el desierto. Jehovà NO comparte su gloria con nada ni con nadie ni con imágenes talladas (Isaìas 42:8). La religión ha hecho creer a millones de personas que esas imágenes no son adoradas, veneradas o consideradas como dioses pero Dios dice lo contrario. Y, el problema es que, no nos damos cuenta la maldición que esa desobediencia conlleva, por ello, el apóstol Pablo nos dice: HUID de la idolatrìa (1ª Corintios 10:14 y Cristo dijo: “Los verdaderos (o sea que hay falsos) adoradores adoraràn al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:23). ¿De cuáles deseamos ser? Selah.   Señor: Danos un...

Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte 2)

    “Para que no codiciemos cosas malas” (1ª Corintios 10:6). ¿Què podían codiciar los israelitas en el desierto? Pues la misma palabra nos explica que en los momentos de “angustia”, esos momentos “desagradables” que les presentó la caminata (sed, hambre, calor y frìos extremos) los israelitas dijeron: “Nos acordamos del pescado, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que comìamos en Egipto” (Nùmeros 11:5), o sea, no les importaba la esclavitud con tal de estar còmodos. Así somos nosotros, Dios nos ha dicho que no codiciemos las cosas de èste mundo (Egipto), pero nosotros insistimos en juntar, acumular, desear más cada vez, no nos conformamos con tener lo necesario y suficiente sino queremos más. Y, tristemente, no nos importa pasar una esclavitud con tal de logarlo. Eso nos explica la biblia que es codiciar cosas malas.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte uno).

    Nos cuenta el apóstol Pablo en su primera epìstola a los creyentes en Corinto (10:6-10), que todo lo que aconteció al pueblo antiguo de Israel en el desierto, sucedió para que fuera un ejemplo para las generaciones futuras acerca de lo que acontecerìa a quienes estando bajo la cobertura de Dios no fuéramos obedientes. Y ¿cuàles eran esas lecciones que habíamos de entender? Pues dice 1- Para que no codiciemos cosas malas; 2- Para que dejemos la idolatrìa; 3- Para que no creamos que la caminata cristiana se trata de comer, beber y jugar; 4- Para que no forniquemos; 5- Para que no tentemos ni retemos a Dios: y para que 6- No murmuremos, especialmente cuando estemos pasando malos momentos en nuestra caminata. Pues debemos saber que ella está formada de valles y montes, o sea, de momentos desagradables y pero también de momentos agradables (Salmo 23 completo y Hechos 14:22).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

¿Hay ángeles entre nosotros?

    Con cuànta emoción leemos en las escrituras que a tal o cual personaje bìblico se le apareció un àngel o varios como en el caso de Abraham que hasta se quedaron a comer con él (Gènesis 18:2) Sin embargo, hoy en día aunque ya no son necesariamente “seres de luz o extraños entes” aún los encontramos en nuestros caminos. Lo que sucede es que no los reconocemos por nuestra falta de espiritualidad. Es increíble cómo los hombres podemos llegar a ser “religiosos” con tanta facilidad pero se nos dificulta tanto ser “espirituales” siendo esto mucho más productivo, con razón Cristo expresò: “Sois como sepulcros blanqueados” (Mateo 23:27). ¿Por què somos sepulcros blanqueados? Por una sencilla razón, la religiosidad nos hace ver para los demás lo que no somos, mientras que la espiritualidad nos hace ver como ángeles para los demàs porque nos hace irnos pareciendo a Cristo. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Los peligros de decir: ¡Dios me hablò! (Parte final).

    En el momento que nos conviene nosotros decimos como el padre Abraham: “Dios me hablò”. Ahora bien, si ciertamente Dios nos hablò y seguimos el camino que creemos él nos indicó, entonces no nos quejemos por los contratiempos que pudiera tener ese camino, pues el apóstol Pablo también nos indicó: “Es NECESARIO que por muchos tropiezos o tribulaciones lleguemos al reino” (Hechos 14:22). Pero, si a medio camino nos arrepentimos y hacemos lo que corrientemente llamamos “tirar la toalla”, entonces simplemente tenemos que aceptar que “inventamos a conveniencia” que fue Dios quien nos hablò. No podemos echarle la culpa a nadie ni justificar de ninguna manera el salirse, el no seguir adelante, el no obedecer, el no sujetarse, el no aceptar los retos, el no enfrentar los problemas, las angustias, los malos momentos que ese camino conlleva. Con razón Cristo dijo: “Si quieres ser salvo (venir en pos de mì), entonces toma tu cruz y sígueme” (Mateo 16:24). Nuestra actitud revelarà ...

Los peligros de decir: ¡Dios me hablò! (Parte uno).

    Gènesis 12 y 18 por ejemplo son capítulos preciosos en donde podemos apreciar el amor de Dios dirigido audiblemente a una persona. “Pero Jehovà había dicho a Abraham”; y, “Jehovà le dijo a Abraham”. Dios puede y quiere hablar con el hombre, es el hombre el que lamentablemente no quiere hablar con Dios estorbado por los afanes y los placeres de èste mundo. Nos enceguecen el egoìsmo, la comodidad, la justificación, el acomodamiento, etc.   Por ello privamos a Dios de hablar con nosotros como él hablò con los patriarcas y grandes hombres de fe. Nada debiera interferir nuestra relación con Dios dijo el apóstol Pablo en Romanos 8:35. Pero el hecho es que nosotros no lo dejamos comunicarse sino “hasta què” nos conviene.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Cuidado… Nabucodonosor también era siervo del Señor

    Debemos tener mucho cuidado en identificar (y sobre todo no ser nosotros uno en caer en eso), quién sì es siervo de Dios y quién no lo es. ¿Por què razón? ¿Solo por señalarlos? “De ninguna manera”. La razón es porque el final nuestro será el mismo final que ellos tengan si los seguimos. Veamos, Dios nos habla en el libro de Jeremìas 43:10 con estas palabras: “He aquí yo enviarè y tomarè a Nabucodonosor rey de Babilonia, MI SIERVO, y pondrè su trono sobre estas piedras”. Y, efectivamente, Nabucodonosor toma cautiva a la nación de Israel por 70 años pero luego él y su nación son conquistadas. ¡Quizàs ahora vemos la necesidad de identificar a un verdadero SIERVO de Dios!. Pues Dios también tiene siervos dañinos que nos acarrearàn con ellos (Juan el Bautista, Cristo, Dios Padre mismo como ejemplos, recordamos Mateo 3:7; 23:33 y Apocalipsis 3:9) en donde el principal problema fue la religiosidad y la hipocrecìa). Repetimos; ¡Cuidado! Señor: Danos un honesto celo por tu ca...