Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte final).

 


 

Y por último, el desierto es para que aprendamos a no murmurar contra Dios (1ª Corintios 10:10). Porque la murmuración implica inconformidad a lo que nos está sucediendo, y, si Dios ya nos dijo que todo lo que nos acontece él lo tiene planeado para hacernos bien (Jeremìas 29:11), entonces es rebeldìa y falta de gratitud a sus planes para con nosotros (recordemos que la finalidad del desierto era la tierra prometida). Por ello, el ejemplo que se nos puso en el libro a los Corintios, es para que sepamos que la queja (murmuración) nos aleja tanto de Dios que nos produce muerte. Ahora bien, en el caso de los israelitas en el desierto les produjo muerte física, pero en el caso nuestro la misericordia de Dios es tan grande que nos causa muerte que se traduce en “separación” espiritual, pero nos deja con vida física para que tengamos la oportunidad de arrepentirnos y no nos perdamos los galardones de ser pueblo suyo (1ª Juan 1:9). ¡Esa es la grandeza de nuestro Dios! Amèn.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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