Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2021

¡Me están juzgando! (Parte uno).

  Era el año 30 de nuestra era, y un “desconocido” que no había participado en la sinagoga como muchos otros que se hacían llamar “ungidos” (Juan 8:33), los señala y les dice: ¡Hipócritas!; ¡Ciegos, guías de ciegos!, ¡Generación de víboras! (Mateo 23:14,15,16,18,23,25, 27,29 y Mateo 3:7). Ellos quedan ofendidos, avergonzados y en silencio, pero, guardándosela, ya que en su momento le dicen: ¿Quién eres tú para juzgarnos, si nosotros no somos hijos de un adulterio como tú? (Juan 8:41). Haciéndole “memoria” al desconocido que su madre resultó esperando antes del matrimonio, lo cual era señalado como pecado por la Ley que ellos decían honrar (Mateo 1:20). Ese desconocido era el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16). Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El Ministerio que recibiste en el Señor.

  Vemos a maestros enseñar con gran humildad y sencillez la sana doctrina (la cruz); a otros con tremendo discernimiento de la palabra explicándonos los misterios ocultos, y a otros más, fundando y dirigiendo dedicadas congregaciones de santos (Efesios 4:11). Pero notemos algo muy importante, en esos mismos versos entendemos lo siguiente: “El mismo (Cristo) los constituyó, no fueron nombrados por el hombre”. Y los constituyó para: 1- Perfeccionarnos; 2- Edificar el cuerpo de Cristo; 3- Llevarnos a la unidad de la fe; 4- Al conocimiento del Hijo; 5- A la estatura del varón perfecto (Efesios 4:11-13). NO fueron constituidos para ENTRETENER a los fieles ni ENTRENERCE ellos (Ezequiel 34:8); ni mucho menos para MERCADEAR con ellos (2ª Pedro 2:3). Cada uno hemos recibido un don, un talento, una gracia de Dios, y para que tengamos éxito en la obra solamente tenemos que tener en cuenta algo que le fue dicho por el apóstol Pablo a Aristarco: “Mira que cumplas el ministerio que recibiste e...

Escóndeme Señor.

Conspiración: “Acuerdo secreto contra algo o alguien”. Siempre ha habido en la historia humana “conspiraciones”, es decir, planes secretos para destruir, destronar o traer abajo imperios, gobiernos o personas. Acaso una de las conspiraciones más célebres que conocemos en las escrituras es la de Absalón, hijo de David, en contra de su padre (2ª Samuel 15:1-15). La escritura pareciera advertirnos de conspiraciones que nos acechan aún hoy en día, un ejemplo de ello lo tenemos en el Salmo 64:2, en donde se nos dice: “Escóndeme de los planes secretos de los malhechores, del asalto de los obradores de iniquidad”. Dios en su inmensa omniciencia, ya sabía que la humanidad tendría que vivir conspiraciones, por ello es que nos dice que no temamos, que él nos puede librar de ellas siempre y cuando nos cobijemos en él. Y en el Salmo 86:14 nos explica que habrá conspiradores violentos que aún buscarán nuestras vidas. Con razón también en el Salmo 50:15 nos enseña: “En el día de la angustia, clama...

¿Por qué fue en cautiverio el pueblo de Israel antiguo?

  Dios le había dicho a Abraham, padre visible de la nación de Israel, que, de él vendría un gran pueblo, y que a ese pueblo quien le bendijera sería bendecido pero quien le maldijera sería maldecido (Génesis 12:1-5). Pero también le dijo, que ese “amado” pueblo sería “esclavo” por 400 años, evento que sucedió en Egipto (Génesis 15:13). Y mucho más adelante vemos que ese mismo “amado” pueblo también sería “cautivo” por 70 años, solamente que ahora en Babilonia (Jeremías 25:11). ¿Cuál es la razón para que, un Dios tan grande y misericordioso permita que esto sucediera con su “amado” pueblo? . Porque Dios también había advertido a ese “amado” pueblo: “Acontecerá qué, si oyeres atentamente mi voz, y cumplieres mis mandamientos, yo seré vuestro Dios y las bendiciones vendrán sobre ti y tus caminos, pero si no, todos los males vendrán sobre ti” (Deuteronomio 28 completo). Y, ¿Qué fue lo que hizo ese “amado” pueblo?   ¡No escucharon la voz de su Dios, ni cumplieron sus mandamiento...

De todo hay en la viña del Señor…

  De jóvenes conocimos a una familia que se componía de un esposo adúltero, entre las hijas una monja y otra con libertades sexuales, un hijo borracho, y la madre era una mujer entregada a su religión. Cada vez que se hablaba de ésta familia en el   círculo social más de alguien exclamaba: “De todo hay en la viña del Señor”. Esta frase si contáramos las veces que la escuchamos de niños, creemos que sumaría muchas más veces que los treinta mil y pico de versículos que tiene la biblia (31,173). El punto es el siguiente: ¡No por eso… era verdad”. Pues las escrituras dicen: “Que Dios envió a su Hijo al mundo, para que TODO aquél que en él crea, sea salvo” (Juan 3:16). En otras palabras, la viña del Señor está compuesta NO por núcleos familiares, ni siquiera por núcleos familiares que en cuyas necesidades o apremios mencionen el nombre de Dios con “gran devoción”. No, está formado por un núcleo familiar que le conoce, que le sigue, y que lo ama. ¡Esa sí que es la viña del Señor!....

Y la palabra era verdadera y el conflicto grande.

  Daniel, un hombre común y corriente como nosotros, pero, que su prioridad en la vida era agradar a Dios y estar atento a su voz, para luego obedecerla sirviéndole, recibe una mensaje para la humanidad: “Y la palabra era verdadera, y el conflicto grande”.   Luego sucede algo extraordinario: “Se le da entendimiento de la palabra, y tuvo inteligencia EN la visión” (Daniel 10:1). Hemos de entender algo, Daniel NO tuvo inteligencia “de” la visión (panorámicamente), sino “en” la visión (estuvo dentro, la vivió), por ello es que nos la puede explicar como decimos coloquialmente: “con pelos y señales”.   ¿Quién de nosotros, estudiantes de las escrituras me refiero, no quisiéramos tener una visión y entendimiento perfecto de las escrituras de Apocalipsis por ejemplo?. Creemos que la respuesta sería “todos”. Pero, el punto es que NO estamos dispuestos a pagar el precio. ¿Cuál precio? Daniel mismo nos lo declara: “en aquellos días, yo Daniel, estuve “afligido” (Daniel 10:2). P...

Con la visión me han venido dolores.

  Daniel ora a Dios por una revelación, la respuesta llega pero no temprana, por ello recibe la visita de un ángel llamado Miguel, que le explica: “Desde el primer día que te dispusiste a humillarte en la presencia de Dios fueron oídas tus palabras” (Daniel 10:12). Eso nos debe animar a buscar y humillarnos ante Dios, él siempre escucha desde nuestro primer clamor. Ahora bien, eso no implica que la respuesta nos venga pronto, pero sí que nuestra súplica ha sido tomada en cuenta. También hemos de entender que cuando le pedimos al Señor una revelación de sus planes, un entendimiento, sabiduría o inteligencia espirituales entonces tenemos que estar dispuestos a pagar un precio, que en ocasiones puede ser tan alto que hasta nos sintamos como Daniel, solos, con dolores físicos, o, quedemos agotados en el intento (Daniel 10:16 y Colosenses 1:9). Pero, con el resultado también nos sentiremos como Daniel: “Muy amados” (Daniel 10:19). Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Se paga por adelantado hermano. (Parte final).

  Abraham, espero 25 años para ver cumplida la promesa de su hijo… pero de él vino la “descendencia” del pueblo de Dios (Génesis 12:2). Moisés, vivió solitario y errante por 40 años… pero fue el “libertador” del pueblo (Exodo 11:1 y 12:41). Ana, la profetisa de Israel, espero 84 años en el atrio del templo sirviendo luego de haber vivido con su esposo 7, suponiendo que se casó a los 14 o 15, significa que era   una mujer mayor a los 100 años … pero tuvo el privilegio de “conocer” en persona al Hijo de Dios (Lucas 2:36-37). El punto es, si estamos dispuestos a pagar por adelantado en lo material por cosas como la comida chatarra: ¿Por qué nos oponemos tanto a pagar por adelantado en lo espiritual, cuando el producto a recibir es mucho mejor y eterno?. El apóstol Pablo, pagó el precio con cárceles casi toda su vida… pero ha sido uno de los pocos hombres que estuvo en el cielo, de hecho él menciona el tercer cielo (2ª Corintios 12:2), y por si eso fuera poca cosa, si no fuera p...

Se paga por adelantado hermano. (Parte uno).

  En diferentes lugares vemos lo que se ha denominado comida “chatarra”, pues bien, en muchos de esos lugares llegamos y pagamos para esperar un tiempo y recibir nuestro producto. En lo espiritual, cuando conocemos a alguien que entiende la palabra de Dios, que nos la explica con gran facilidad, que nos guía por minutos y horas que no sentimos… quisiéramos ser como ellos, incitan, provocan, exhortan a ser como ellos. Y podemos llegar a ser como ellos, solamente que hay un detalle, ellos han pagado por adelantado el precio de ese conocimiento y experiencia, pues no les vino porque sí. Veamos: 1- Abraham, recibió una promesa…pero antes pagó un precio pues espero 25 años para tener su promesa (hijo) (Génesis 12:4 y 21:5). 2- Moisés, amado y elegido de Dios para liberar a su pueblo Israel de la esclavitud de Egipto… pagó un precio por adelantado pues anduvo solitario por 40 años en el desierto (Hechos 7:29-30). 3- Ana, profetisa del pueblo de Israel, conoció al Hijo de Dios en person...

Los amados. (Parte final)

  Mencionaremos solamente tres casos de personas amadas de Dios. Daniel, varón MUY amado (Daniel 10:11)… recibió toda la información acerca de los tiempos del fin, con la sola petición que no dijera más, que cerrara el libro, porque eran asuntos para el final de los tiempos (Daniel 12:4). El apóstol Juan, el discípulo amado, TAN amado que era el único que se recostaba en el pecho del Señor (Juan 13:23)…   y por ello también fue el único de los apóstoles y discípulos que recibió toda la información y las explicaciones de lo dicho a Daniel (Apocalipsis). Y, Cristo, de quien el Padre dijo: “Este es mi Hijo amado en quien tengo COMPLACENCIA (Marcos 3:17)… Y él recibió el don, la gracia, toda la plenitud del Espíritu del Padre para hacer su tarea de salvación, por ello pudo declarar al final de sus días: “Consumado es” (Juan 19:30). Pero los tres tuvieron algo en común: “Sufrimiento”, dice la palabra de Dios que sin “santidad” nadie verá al Señor (Hebreos 12:14), y nosotros vemos...

Los amados. (Primera parte).

  Existieron personas “amadas” de Dios en otros tiempos… y creemos fervientemente que aún las hay (ojalá fuéramos dignos de ser llamados así). Esas personas son las únicas que han recibido los “secretos” de Dios. El apóstol Pablo nos exhorta a algo que lamentablemente muchos líderes de congregaciones han perdido de vista, por la avaricia de dedicarse a mercadear con las ovejas, y, a apacentarse a sí mismos con pretextos como estar pidiendo, declarando, decretando y reclamando promesas (Ezequiel 34:2 y 2ª Pedro 2:3). Pues bien, en Colosenses 1:9 el apóstol nos guía diciendo: “NO cesando de orar y PEDIR SER LLENOS DEL CONOCIMIENTO DE SU VOLUNTAD”, en otras palabras NO oramos para pedir por gustos y caprichos sino por necesidades, y esas necesidades tienen que ver con SU voluntad y no con la nuestra. ¡Qué diferencia habría en toda la Iglesia si los líderes enseñáramos éste principio, no para egocentrismos con espectáculos mediáticos, ni con elocuentes y vanas palabras. Sino pedir como...

No era una voz… era LA voz.

  Es un placer platicar con otras personas, quizás ahora por el encierro mundial de la pandemia lo podemos apreciar más. Y es más agradable cuando conocemos a ese   alguien. Pues, dados los tiempos como decían las abuelitas, desconcierta hablar con alguien y no saber quién es, lo que ha sucedido siempre, veamos un ejemplo. La biblia nos narra un pasaje precioso en la resurrección de nuestro Cristo. Una mujer llega al sepulcro y no encuentra allí el cuerpo de su amado, se pone triste, y habla con una persona que ella cree era el hortelano (el jardinero de la huerta) y le pregunta desconcertada: ¿Señor, si tú te los has llevado, dime dónde lo has puesto?. Entonces ella no oye “una” voz sino oye “LA” voz que le dice: ¡MARÍA!. Ese tono, esa ternura, ese amor, ese momento… cambia la historia. ¡No es una voz de hortelano la que escucha… sino “LA” voz de “SU” Maestro! (Juan 20:15-16). Nosotros NO necesitamos oír una voz, necesitamos oír “LA” voz, “SU” voz para ser transformados com...

Pronto aparecerá en escena. (Parte final)

  Pero antes, nos había dicho el Espíritu que en esos días también hará su aparición un personaje con varias características: 1- Un rey soberbio; 2- Engrandecido como un dios; 3- Hablará grandezas en contra de Dios; 4- Del Dios (con mayúsculas, o sea que es un descendiente de Israel) de sus padres no hará caso; 5- No tendrá amor por las mujeres; 6- No respetará a dios alguno; 7- Honrará al dios de las fortalezas un dios que sus padres no conocieron; 8- Conquistará las fortalezas más inexpugnables; 9- Colmará de honores a los que le reconozcan; y 10- Por precio repartirá la tierra (entendamos aquí el territorio de Israel en Medio Oriente, pues en todo el Antiguo Testamento así es llamada Israel) (Daniel 11:35-40). Dentro de no muchos días el mundo verá asomarse a un hombre con éstas características, pero, el Espíritu también fue claro al decir: “Cuando ese tiempo llegue los entendidos lo entenderán… el mundo no”.   (Daniel 12:3 y 9-10). Y, Cristo dijo: “Cuando éstas cosas emp...

Pronto aparecerá en escena. (Parte uno).

  Pero tú Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará (Daniel 12:4). El Espíritu de Dios nos da dos pistas enormes de “cuándo” serán los tiempos del fin: 1- Las gentes viajarán con mucha facilidad, y 2- La ciencia se aumentará. En los últimos seis milenios, nunca como ahora se había tenido la facilidad de transportarse con la velocidad que lo hacemos hoy en día. Y, tampoco habíamos contado con ese grado de comunicación mundial con el que tenemos por medio de las redes sociales. Pero, acaso lo más grande y delicado que estamos viendo con respecto al aumento de la ciencia, es la IA (Inteligencia Artificial) que será la que nos lleve a un cataclismo y muy pronto. Ya el hombre está jugando a ser Dios (estamos hablando de crear vida humana en laboratorios). Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Si conocieras. (Parte final)

  Si estudiamos el momento de la muerte de Cristo veremos que el velo fue rasgado de arriba abajo, como una señal que era de lo alto que estaba siendo quitado y no por mano humana (Mateo 27:51). Hoy, si conocemos al Señor, si hemos nacido de nuevo como Nicodemo, (quien era religioso pero no espiritual, porque aún siendo un maestro de la Ley NO era nacido de nuevo, Juan 3:1-6); ya podemos presentarnos directamente a la presencia de Dios sin intermediarios. La samaritana es otro ejemplo de necesitar intermediarios porque NO conocía el don de Dios (palabras de Cristo Juan 4:10). Ella no tenía marido, no tenía cobertura, no tenía quién la guiara… hasta qué CONOCIO EL “DON” DE DIOS (a su Hijo). Aquí cabe otra lección, si una mujer tiene marido que honra a Dios, tiene una muy buena opción de cobertura; si no tiene marido y ella honra a Dios también tiene opción a cobertura. Pero si tiene marido sujeto a Dios, y ella no lo acepta, entonces ella pierde cobertura y queda expuesta como la ...

Si conocieras. (Parte uno)

  Cuando no conocemos a alguien, y por mucha necesidad hemos de recibir un favor, buscamos a la persona más cercana a ella para que interceda por nosotros. Eso sucede a muchas personas que NO conocen personalmente a Cristo, buscan otros intermediarios, cuando la palabra dice que el ÚNICO intermediario entre Dios y los hombres es Cristo (1ª Timoteo 2:5). Gracias a Dios desde su muerte y resurrección, espiritualmente para todo aquél que lo ama… ya es así. El Espíritu Santo nos dice “Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia (el altar principal donde está Dios mismo) (Hebreos 4:16). ¿Por qué nos lo dice? Porque antiguamente NO lo podíamos hacer, el trono de gracia estaba cubierto por un enorme velo en el Lugar Santísimo (Exodo 25:10-22 y 26:31-36). Pero, el día que Cristo murió, ese velo fue rasgado por el mismo Dios, para darnos la señal que toda expiación había sido cumplida, y que ya teníamos acceso directo a su presencia (Mateo 27:51 y Hebreos 4:16). Señor: Danos un hon...

La cobertura (Parte final)

  El apóstol Pablo nos enseña que la cobertura de todo hombre de Dios tiene que ser Cristo; la cobertura de toda mujer de Dios tiene que ser su esposo (como vimos en 1ª Corintios 11). Que el hombre pierda la cobertura de Dios, o que la mujer pierda la cobertura del hombre trae consecuencias nefastas, que luego, no podemos ni debemos lamentar. Adán… fue desterrado (Génesis 3:24); Caín… fue desterrado, marcado y maldecido (Génesis 4:11 y 14) ; Esaú… aunque lo lamentó con lágrimas no pudo recuperar su lugar de honra (Génesis 25:32 y Hebreos 12:17); Judas… no solamente perdió su lugar de honor al lado del Cristo sino perdió también su vida, su alma eterna y afectó a su descendencia (Salmo 109:6-13; y Mateo 27:5 y Hechos 1:16-20). Hoy, vemos muchas personas que anhelan tener una cobertura y no la tienen (viudas, madres solteras, esposas con parejas impías, hijos sin padres), pero lamentablemente vemos otras que teniéndola la menospreciamos. Meditemos, tener una cobertura es bueno, y s...

La cobertura. (Parte uno)

  La cobertura es cualquier persona u objeto que se supone evita a alguien o a algo el sufrir o padecer un daño o un mal. Espiritualmente Dios desea ser nuestra cobertura, pero lastimosamente los hombres preferimos satisfacer nuestros placeres antes que ser cubiertos por él (1ª Corintios 11:3). Desde el principio lo vemos. Dios quiso ser cobertura de Adán, y éste fue y decidió ser desobediente (Génesis 3:12). Caín debía estar bajo la cobertura de su Dios, pero se dejó llevar por la sus pasiones, la envidia, lo que hizo que su semblante decayera (Génesis 4:6). Esaú rechazó la cobertura de Dios al rechazar la primogenitura, y no la pudo recobrar ni con lágrimas (Génesis 25:31). Judas, tuvo una oportunidad que millones hubiéramos querido tener, estar bajo la cobertura física o presencial del Salvador, y la desechó por el amor a bienes materiales (Mateo 27:3). ¿Qué haremos nosotros? ¿Satisfacernos o someternos? Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

¿Cómo oraban o intercedían los hombres de Dios? (Parte final)

  Pero veamos en qué términos Abraham oró o intercedió por Sodoma y Gomorra: 1- “No se enoje ahora mi Señor” (Génesis 18:30)… con humildad y reverencia. ¿Vemos la diferencia de someterse a Dios en contra de revelarse con declarar, decretar o reclamar?. 2- “Señor destruirás a Sodoma y Gomorra si hubiera 50, 40, 30, 20 o 10 justos” (Génesis 18:22-24)… fue específico en lo que quería. 3- Luego que Abraham termino de orar o interceder se apartó para que fuera Dios quien decidiera (Génesis 18:33)… no se quedó insistiendo o neceando lo él quería. Con razón también   el apóstol Pablo dijo con respecto a su dolencia dos mil años después: “Tres veces he orado, y el Señor me dijo bástate mi gracia” (2ª Corintios 12:8). Repetimos: Rezar es “cumplir un servicio eclesiástico diario” (lo que traducido es ritos, costumbres y tradiciones), pero orar o interceder es “tener un diálogo que trae consigo el proceder idóneo para cada ocasión específica porque es la voluntad de él y no la nuestra....

¿Cómo oraban o intercedían los hombres de Dios? (Parte dos)

  Veamos cómo hubiera sido Abraham “rezando” con Dios en la intercesión por Sodoma y Gomorra: DIOS, ¿Encubriré yo lo que he de hacer a Abraham? (Génesis 18:17), y Abraham respondiendo: Señor “Ruega por nosotros”. DIOS: Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden los caminos de Jehová (Génesis 18:19), y Abraham respondiendo: Señor “Ruega por nosotros”. DIOS: Por cuanto el clamor del pecado de Sodoma y Gomorra sube, los consumiré (Génesis 18:20), y Abraham respondiendo: Señor “Ruega por nosotros”. Preguntamos, ¿Hubiera sabido Dios que Abraham no quería que Sodoma y Gomorra fueran destruidas, o lo tendría que intuír? ¿Era esto un diálogo?, la respuesta definitivamente fue y será siempre un rotundo NO. Ahora, en otro sentido, ¿Se imagina usted a Abraham en una iglesia actual orando de la siguiente manera? Padre celestial: yo “declaro” que Sodoma y Gomorra sean liberados; yo “decreto” libertad y vida para Sodoma y Gomorra; yo “proclamo y reclamo” la tie...