La cobertura. (Parte uno)
La cobertura es cualquier persona u objeto que se supone evita a alguien
o a algo el sufrir o padecer un daño o un mal. Espiritualmente Dios desea ser
nuestra cobertura, pero lastimosamente los hombres preferimos satisfacer
nuestros placeres antes que ser cubiertos por él (1ª Corintios 11:3). Desde el
principio lo vemos. Dios quiso ser cobertura de Adán, y éste fue y decidió ser desobediente
(Génesis 3:12). Caín debía estar bajo la cobertura de su Dios, pero se dejó
llevar por la sus pasiones, la envidia, lo que hizo que su semblante decayera (Génesis
4:6). Esaú rechazó la cobertura de Dios al rechazar la primogenitura, y no la
pudo recobrar ni con lágrimas (Génesis 25:31). Judas, tuvo una oportunidad que
millones hubiéramos querido tener, estar bajo la cobertura física o presencial del
Salvador, y la desechó por el amor a bienes materiales (Mateo 27:3). ¿Qué
haremos nosotros? ¿Satisfacernos o someternos?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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