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Mostrando las entradas de abril, 2022

Y entonces llega el día…

    Nimrod quería ser famoso, influyente y pudiente, luchò y lo logró, pero llegó el día de su muerte, y ese día, todo lo que había logrado incluyendo las ciudades que construyò se quedaron (Babel, Erec, Acad y Calne. Gènesis 10:10).   Salomòn, el “hombre” más famoso, influyente, pudiente, y, además, sabio que ha existido tuvo e hizo de todo, pero llegó el día de su muerte y todo cuanto había hecho se quedó (1ª Reyes 4:29). ¿Cuàl es la lección que nos dejan impíos (Nimrod) y pìos (Salomòn) acerca de la vida?   El mismo Salomòn habiendo vivido y satisfecho todos sus gustos, necesidades y caprichos exclama para la posteridad: “Que el hombre coma, beba y goce del fruto de su trabajo, porque èste es don de Dios” (ver Eclesiastés 3 completo). No perdamos tiempo en nada que no sea provechoso, y sì, en lo que nos traiga gozo (sin que ello nos aparte de Dios), la vida por más que nos dure 70,80 o 100 años, se pasa como un suspiro y más pronto de lo que pensamos… nos lleg...

Todo lo que nos sucede… nos ubica en uno de dos lados.

    En el libro de Deuteronomio Dios le dice a “SU” pueblo, entendamos, a “SU” pueblo no al mundo: “Sigan por el camino que el Señor su Dios les ha trazado, para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer” (Deuteronomio 5:33). El sabio Salomòn nos dice en uno de sus libros: “No te olvides de tu creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y se acerquen los años en que digas: No tengo en ellos placer” (Eclesiastès 12:1). ¿Què nos están declarando las escrituras?   Que la vejez son días malos en donde aparecen los achaques, y, segundo, que toda decisión que tomemos en cada circunstancia que la vida nos ponga nos ubica en uno de los lados marcados por Dios: De “su” lado o del lado del “enemigo”. En Deuteronomio 28 vemos las bendiciones de escuchar y obedecer a Dios   (versos 1 al 14). Pero del verso 15 hasta el 68 vienen las maldiciones o consecuencias de no escucharlo y obedecerlo. Es muy serio escuchar a Di...

Hay necesidad de romper cadenas.

    Abraham tenía temor de ser asesinado por culpa de la hermosura de Sara, y como defensa mintió a Abimelec dicièndole que eran hermanos (Gènesis 20:2). Esa cadena de temor se la heredò a su hijo Isaac, quien hizo lo mismo y por el mismo motivo estando en una ciudad llamada Gerar (Gènesis 26:7). Pero Jacob, el hijo de Isaac rompió esa cadena. David tenía el problema de poner sus ojos en las mujeres ajenas (2ª Samuel 11:1-5), Salomòn su hijo cometió el mismo error solamente que multiplicado (1ª Reyes 11:2-3), pero Roboam el hijo de Salomòn rompìo esa cadena. ¿Còmo hicieron Jacob y Roboam para romper esas cadenas ancestrales? “Sometièndose” a Dios. Jacob en su regreso a la tierra de su padre ora a Dios y le pide consejo y lo sigue (Gènesis 32:9-11); y Roboam, dejándose llevar por el consejo de Semaìas que venìa de parte de Dios (1ª Reyes12:22). ¿Còmo rompemos nosotros las cadenas de nuestros ancestros, lèase: alcoholismo, adulterios, mentiras, engaños, indisciplinas, impunt...

Nos enseñaron una mentira de tantas. (Parte final).

    El apóstol Juan, aquèl amado del Señor que se recostaba en su pecho (Juan 13:23), inspirado por el Espìritu Santo escribiò: “Todo aquèl que comete pecado (notemos que es SIN distinción de gravedad alguna), infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (1ª Juan 3:4). Y otro apóstol, Saulo de Tarso bajo la unciòn del Espìritu Santo escribió: “Andad en el Espìritu y no satisfagáis los deseos de la carne (también habla sin distinción de gravedad), y cita: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatrìa, hechicerìas, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgìas y cosas semejantes” (Gàlatas 5:19-21). ¿Entendemos ahora, que PARA DIOS no para los hombres, TODO pecado es igualmente merecedor de muerte? ¿Ya apreciamos que tanto un homicidio como un pleito; un adulterio como una borrachera; los celos como una orgìa… MERECEN LA MUERTE? Miremos lo que las escrituras nos dicen al final de l...

Nos enseñaron una mentira de tantas. (Parte uno).

    Desde niños, especialmente en naciones conquistadas por España, se nos inculcò una religión por “imposición”. La razón: Los Reyes de España la practicaban y fueron quienes financiaron las conquistas de 1492, he allí la imposiciòn. Por medio de esa religiòn se nos enseñò una gran falsedad: “Que para Dios existen pecados VENIALES: “Pecado que se comete en materia leve; o en cosa grave, pero sin plena advertencia o sin completo consentimiento”, y, cuyo efecto “disminuye” la amistad con Dios. Y, MORTAL: “El pecado que se comete en materia grave, con plena advertencia y libre consentimiento”, y cuyo efecto es “perder” la amistad con Dios; perder “todos” los méritos adquiridos hasta ese momento; perder el derecho de ir al cielo, y, en cambio merecer el infierno” (Doctrina Cristiana, Curso Medio, F.T.D, Editorial Progreso, Editado en México en 1963, páginas 113 y 114).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Si Dios es bueno ¿Por què castiga?.

    Si Dios es bueno, entonces NO debiera castigar según el pensamiento de muchas personas. Pero, Dios no deja de ser bueno por aplicar justicia. Veamos, desde el principio de la humanidad Dios impuso normas que se habían de cumplir (Gènesis 2:16-17), y nos diò la “consecuencia” si no obedecìamos. Así la muerte no era un castigo de Dios, sino repetimos, la consecuencia de un acto indebido. A Caìn le dice luego de asesinar a su hermano: “Si bien hicieres, acaso ¿No seràs enaltecido?” (Gènesis 4:6). No es Dios quien nos castiga, en todo caso serìamos nosotros mismos quienes lo buscamos al no actuar correctamente, pues esa es la justicia de Dios, que le vaya bien a quien hace el bien, y que pague quien comete un delito.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

La santidad no es aparentar. (Parte final)

    Entendamos, la santidad no es aparentar (hipocrecìa) vernos buenos e impecables delante de los de fuera de casa como hacían los fariseos, razón por la cuál Cristo señaló, discutió y se apartò de ellos, lo cual vemos exageradamente claro en Mateo 23 capìtulo completo con los 7 ayes de declaró sobre ellos. La santidad es una vida piadosa y transparente delante de Dios, como lo vemos con personas como Natanael, a quien el mismo Cristo se lo hace ver delante de Felipe (Juan 1:45 y 47). La santidad solamente la podemos buscar apartándonos de los placeres de èste mundo u obras de la carne como le denomina el apóstol Pablo según nos lo enseña en el libro de Gàlatas capítulo 5:20-21. La santidad no es, repetimos, aparentar estar bien delante de los hombres. La santidad es estar bien delante de Dios, y eso, nos dará la aprobación y la estima del hombre (Proverbios 3:3-4).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

La santidad no es aparentar. (Parte uno).

    La palabra de Dios nos dice: “Sin santidad nadie verà al Señor” (Hebreos 12:14). Sin embargo, un día Jesús predicando en Judea es llamado “Maestro bueno” y él responde: “No me llames bueno, porque nadie hay bueno, sino sólo uno, Dios” (Marcos 10:18).   Entonces, la pregunta del millón sería: ¿Si nadie es bueno, entonces cómo alcanzamos la santidad? En el mismo contexto el Señor nos lo dice: “El que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrarà en él” (Marcos 10:15). Y para ello, lo primero que hemos de hacer es aceptar el sacrificio de la cruz de Cristo, como suficiente paga por nuestros pecados (Isaìas 53 y Juan 3:16), así de simple, luego, al ir leyendo y estudiando sus normas y estatutos en la biblia, y luchar por cumplir, le conoceremos y querremos estar más tiempo y más cerca de él cada día. Al estar más cerca de él nos separaremos más de los placeres de èste mundo, y por ende, nos acercaremos a la santidad.   Señor: Danos un honesto celo por t...

No es lo mismo (Parte final).

    Entonces ¿Què es la ira de Dios?.   Es el castigo y destrucción de todos aquellos que no le quisieron conocer, amar y seguirle. Y son castigos horribles que consisten en las 7 trompetas y las 7 copas que derraman los últimos 7 àngeles del sello 7 de Apocalipsis (Apocalipsis 8-10). El primer àngel lastima los árboles; el segundo el agua; el tercero trae gran amargura; el cuarto trae consecuencias sobre el sol, la luna, las estrellas y por ende duros cambios climáticos. Pero, los últimos 3 àngeles son los más intensos y letales, por ello en Apocalipsis 8:13 dice: ¡Ay, ay, ay de los moradores de la tierra a causa de los otros toques de trompeta!   ¡El Señor nos de la gracia para buscar la santidad AHORA, cuando aún podemos ser librados de la ira de Dios!   Con razón la escritura nos avisa: “Buscad a Jehovà mientras aún pueda ser hallado” (Isaìas 55:6-8).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

No es lo mismo (Parte cuatro).

    Ahora bien, cuando el sexto sello es abierto vemos el final de lo que ya se ha convertido en la “gran tribulación” con un terremoto en toda la tierra (verso 12); vemos cómo los cielos se estremecen (verso 13-14); y vemos cómo los grandes de la tierra: Reyes, ricos, gobernadores y poderosos tratan de esconderse y huir del gran mal que cae sobre todos (versos 15-16). Aquí, Apocalipsis hace un intermedio (capítulo 7), para indicarnos que el pueblo de Dios será separado del mundo con una marca ya profetizada en Ezequiel 9:4 hace aproximadamente 2,600 años, pues claramente dice: “Porque el gran día de la ira del Cordero… ha llegado y quién podrá esconderse” (Apocalipsis 6:16-17 y 7:2-3. En otras palabras aquí termina el tiempo de la Gran Tribulaciòn y aún el pueblo de Dios está. Pero, el séptimo sello, que trae todos los juicios (ira) de Dios sobre el mundo: ¡No caen sobre sus hijos, pues han obedecido a su palabra, sino caen sobre quienes fueron necios y rebeldes a ella!...

No es lo mismo (Parte tres).

    En Apocalipsis 6 vemos la apertura de los primeros 6 sellos de los 7 que están profetizados sobre la humanidad como la conocemos hoy, y que, conforme otro sello se va abriendo el anterior se va intensificando. Vemos que el primer sello representa el dominio del anticristo en todo el mundo (verso 2), aunque por mucho tiempo se confundiera con la venida de Cristo la cual sucede en Apocalipsis 19:11; en el segundo sello se quita la paz en todo el mundo (versos 3-4); el tercer sello trae una hambruna a nivel mundial por causa del destrozo de la economía en todos los gobiernos (versos 5-6); y en el cuarto sello vemos una gran mortandad (la cuarta parte de la tierra) debido a las guerras (verso 12). Y, durante estas pruebas, aún los creyentes estamos en la tierra, puesto que el quinto sello es un “clamor de los creyentes” por averiguar cuándo se hará justicia (lo que implica que aún no se ha hecho; versos 9-11). Esto, como vemos se va convirtiendo de tribulación a gran tri...

No es lo mismo (Parte dos).

    ¿Cuàndo es tribulación y cuándo la ira de Dios? Tribulaciones todo el mundo las estamos pasando de una u otra forma, enfermedades, aislamiento, limitaciones económicas, falta de trabajos, abandonos, y hasta luto, etc. Pero en dichas situaciones no somos “aniquilados y aborrecidos por Dios”, sino que nos sirven para conocer la mano de Dios, o, para irnos con èl (Hechos 22:14). Ahora bien, la “ira” de Dios es un castigo que destruye a todo aquèl que no le aceptò como Padre, que no le creyó ninguna de sus promesas (Juan 3:17-19). Tribulaciones pasamos creyentes y no creyentes (Eclesiastès 9:2), que, parafaseado al mundo diría: “El sol sale para todos… pero no todos lo apreciamos o aprovechamos”. Pero la ira de Dios viene cuando Dios limpia el mundo de toda maldad, aniquila y aborrece la maldad (Apocalipsis 8).     Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

No es lo mismo (Parte uno).

    Algunas de las grandes incògnitas de la Iglesia son: ¿Pasaremos la Gran Tribulaciòn? ¿Es la Gran Tribulaciòn la Ira de Dios?.   Primeramente debemos entender que no es lo mismo la Gran Tribulación que la ira de Dios. Sobre el mundo entero viene tribulación, de hecho ya llevamos los últimos dos años en dichas tribulaciones, aunque falten más, y los hijos de Dios y el mundo la hemos estado viviendo. Pero la ira de Dios está destinada “exclusivamente” a quienes no reciban a Dios como Padre, vea Juan 3:17-19. Esa “ira” de Dios se verà en Apocalipsis al final de los tiempos en donde habrá gentes tan necias y obstinadas, que ni a pesar de las grandes angustias que estarà pasando, creerà en Dios (Apocalipsis 9:20), pero en ese mismo tiempo nos dice la escritura una promesa del Hijo de Dios a quienes cumplan con su palabra: “Yo te librarè en la hora de la prueba” (Apocalipsis 3:10).     Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Entonces: ¿Cuàndo será el arrebatamiento de la Iglesia? (Parte final).

    ¡Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días! (Mateo 24:29; Marcos 13:24 y Lucas 21:27). ¿De què tribulación está hablando?   “De gran tribulación como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora ni la habrá jamás” (Mateo 24:21). “De tribulación que no la ha habido desde que Dios creò al mundo, ni la habrá” (Marcos 13:19). Y, “Porque habrá gran aflicción en la tierra… y las naciones estarán angustiadas y perplejas por el bramido y la agitación de las gentes” (Lucas 21:23 y 25). Si nos han enseñado o creemos que, ver emerger al anticristo en el primer sello de Apocalipsis; ver cómo quita la paz del mundo en el segundo sello; padecer hambre en el tercer sello, y, ver morir a mucha gente en el cuarto sello es la gran tribulación… nos han enseñado mal o hemos aprendido mal. Pues Cristo dijo: “Eso… tan sólo es PRINCIPIO de dolores” (Mateo 24:8; Marcos 13:8). Y, nos atrevemos a decir que ya lo estamos viviendo. Porque, amèn de que el anticrist...