Hay necesidad de romper cadenas.

 


 

Abraham tenía temor de ser asesinado por culpa de la hermosura de Sara, y como defensa mintió a Abimelec dicièndole que eran hermanos (Gènesis 20:2). Esa cadena de temor se la heredò a su hijo Isaac, quien hizo lo mismo y por el mismo motivo estando en una ciudad llamada Gerar (Gènesis 26:7). Pero Jacob, el hijo de Isaac rompió esa cadena. David tenía el problema de poner sus ojos en las mujeres ajenas (2ª Samuel 11:1-5), Salomòn su hijo cometió el mismo error solamente que multiplicado (1ª Reyes 11:2-3), pero Roboam el hijo de Salomòn rompìo esa cadena. ¿Còmo hicieron Jacob y Roboam para romper esas cadenas ancestrales? “Sometièndose” a Dios. Jacob en su regreso a la tierra de su padre ora a Dios y le pide consejo y lo sigue (Gènesis 32:9-11); y Roboam, dejándose llevar por el consejo de Semaìas que venìa de parte de Dios (1ª Reyes12:22). ¿Còmo rompemos nosotros las cadenas de nuestros ancestros, lèase: alcoholismo, adulterios, mentiras, engaños, indisciplinas, impuntualidad, etc.? Sometièndonos a Dios clamando por misericordia (Miquès 7:19 y Juan 3:16). Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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