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Mostrando las entradas de diciembre, 2020

No les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento.

      Jehová recalca en el profeta Jeremías una sentencia en contra de su pueblo: “He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le retiñan los oídos” (Jeremías 19:3). Volvemos a preguntar: ¿Cuál es la razón por la que Dios no solamente colmo su paciencia sino entró en ira en contra de su propio pueblo?   ¡La idolatría!.   “Me dejaron, y se enajenaron ofreciendo incienso a otros dioses” le dice Jehová a su pueblo. No darle el primer lugar a Dios, no reconocer que se está inclinando a algo que NO es Dios, quitar a Dios del centro de nuestras vidas… trae cautiverio. El pueblo de Dios fue 70 años cautivo a manos de los babilonios, es curioso que la misma biblia dice de 70 años: “Los días del hombre llegan a 70 años, y, en el caso de los más robustos a 80” (Salmo 90:10). ¿Entendemos acaso, el por qué muchos de nosotros pasamos una buena parte de nuestra vida en penas, angustias, tribulaciones, fracasos, decepciones, frustracione...

El castigo por tomarla contra el mensajero.

    Como vimos, el pueblo se enfurece porque el profeta Jeremías está en contra de la voz de los líderes que proclaman paz y tranquilidad, cuando Jehová ha mandado decir que viene cautiverio (Jeremías 18:18). Así que, la tomaron contra el profeta (mensajero). Ahora bien, ¿cuál fue el castigo que recibieron quienes se opusieron al mensaje de Dios?   Veamos cómo lo expresa Dios: “Los hijos de los opositores serán entregados a hambre; dispersos por medio de espada (la palabra); sus hijos morirán y sus esposas quedarán viudas; y los hijos que queden serán heridos en batalla” (Jeremías 18:21). Con razón dice la palabra de Dios: “Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo” (Hebreos 10:31). Si somos de los que “creen” que Dios está hablando hoy en medio de nosotros, un mensaje “contrario” a la prosperidad y bienestar y el cuál no nos es agradable, y por ello no le escuchamos, no nos extrañemos que caigamos en las horrendas manos de un Dios iracundo al cual ya llevamos al...

Entonces la tomaron contra el mensajero

      Dios le acaba de decir a Jeremías que por la desobediencia del pueblo a su voz, y por la traición de la idolatría, el pueblo irá al cautiverio (Jeremías 18:6). Jeremías va y se lo comunica al pueblo. ¿Qué hace el pueblo en lugar de arrepentirse y de escuchar ésta segunda oportunidad?   Como contra Dios ya estaban, entonces se ponen también contra Jeremías, el mensajero (Jeremías 18:18). En otro sentido, el día de hoy en la iglesia estamos en las mismas condiciones, un grupo no pequeño de seudo líderes está mal enseñando al pueblo de Dios a ir en contra de sus planes, ayudando así a endurecer sus corazones en contra del plan perfecto de Dios para los siglos (Hechos 14:22) Y, ¿Qué es lo que hace la mayoría del pueblo? Lo mismo que hicieron con Jeremías, tratar de desprestigiar al mensajero (sacándolo de la congregación, desmereciendo su vida espiritual, señalándolo sin que pueda defenderse, etc). Son líderes que creen que el micrófono les da autoridad, cu...

¿Qué son las sendas antiguas?

    “Andad por las sendas antiguas y hallaréis descanso” (Jeremías 6:16). Estas palabras dijo Jehová a la nación de Israel, pero ¿Sabemos acaso, qué son las sendas antiguas? La misma escritura nos lo explica en el capítulo 18 y versos 15-17. Las normas, reglas y estatutos que Dios le había dado a Moisés en el Monte Sinaí, y por las cuales le había ofrecido toda clase de bendiciones a quien las cumpliera” (Deuteronomio 28:1-14). Pero ¿qué sucedió y qué sucede hoy en día, que la bendición no llega según la promesa de Dios?   El Señor mismo nos responde esa pregunta: “Más ellos dijeron NO, es en vano, porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón” (Jeremías 18:12). No es que Dios prometa y no sepa cumplir, somos nosotros los que seguimos a nuestros ídolos; los que seguimos el consejo de nuestro duro corazón; los que vivimos según nuestros propios criterios; los que actuamos por nuestra propia intuición, y no, por ...

Como el barro en la mano del alfarero.

      El profeta Jeremías era un hombre común y corriente como cualquiera de nosotros, y no entendía, el por qué, los sufrimientos propios o de las personas. Entonces el Señor le dice: “Levántate, y ve a casa del alfarero y allí te hablaré” (Jeremías 18:2). En efecto, Jeremías se levanta y va, al llegar observa cómo el alfarero amasa una y otra vez el barro hasta formar lo que él había planificado hacer (Jeremías 18:4). Es allí cuando Dios le explica al profeta lo que quería que aprendiera: “Acaso no podré yo hacer como éste alfarero, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6). A lo largo de cuatro décadas en el recorrido del evangelio, hemos visto cómo la doctrina de la prosperidad ha sido un “estorbo” en la caminata de muchísimos creyentes. Tanto así, que TODOS están en medio del desierto, en medio del calor del día, en medio de grandes decepciones y frustraciones, y aún le siguen creyendo a sus seudo líderes que la caminata del creyente se trata de “declarar” mejores s...

¿Quién quiere escuchar malas noticias?

    ¡Nadie!, nadie quiere escuchar del médico: “Lo sentimos pero su pariente está por morir”; nadie quiere escuchar: “Tiene que abandonar su casa porque está por ser devorada por un incendio o por la furia del volcán”. Generalmente los portadores de esa clase de noticias no son personas a las cuales les estemos agradecidos o las lleguemos a tener en gran estima, pero lamentablemente nos están preparando para recibir lo que viene o para que no lo recibamos y nos haga daño. Pues bien, llegó un día en el cual Jehová le dice a Jeremías: “Ve, ponte en la puerta por donde entran y salen   los reyes de Judá y diles: No entréis carga ni saquéis carga de vuestras casas, para poder santificaros, si me obedecéis habitaréis la ciudad para siempre, pero si no me escucháis entonces derramaré fuego que consumirá vuestras casas” (Jeremías 18:19-27). Quizás ahora entendamos el por qué muchas ciudades están siendo destruidas sin razón humana aparente en éstos tiempos. Dios ha hablado...

Vuestros muertos no serán plañidos ni enterrados.

      “Dolorosamente morirán vuestros muertos, no serán plañidos ni enterrados” (Jeremías 16:4). ¿Cuándo le dice Jehová éstas dolorosas palabras a Jeremías para que se las haga saber al pueblo? Cuando desnuda su” idolatría” (Jeremías 16:11). El pueblo de Dios fue llevado 70 años cautivo a tierra desconocida y lejana por no querer aceptar dejar la idolatría por un lado. Fue tanta la ofensa a Dios que éste les sentencia: “Morirán en la tierra grandes y pequeños; no los enterrarán; ni los plañirán (llorar, hacer luto por ellos, enterrar ostentosamente) (Jeremías 16:6). Continúa diciendo Jehová: “Yo, haré cesar en éste lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros días, toda voz de gozo y toda voz de alegría, toda voz de esposo y toda voz de esposa” (Jeremías 16:9). A la mente humana le cuesta aceptar los desastres universales, tiende a pensar: ¿Cómo es, que, Dios permite estas angustias, éstas penas, aún en niños tiernos y en mujeres indefensas?   Pero el espíri...

Serán consumidos esos profetas.

    El pueblo de Israel estaba apartado de su Dios, pues de labios le adoraban pero de obra pecaban contra él, haciendo lo que a él no le agradaba: Confiando en otros dioses (idolatría). Así, unos profetas para calmar al pueblo les profetizan: “No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en lugar de eso os daré paz dice Jehová” (Jeremías 14:13). Pero, Dios por medio de un verdadero profeta como lo era Jeremías envía a decirles a esos seudo-espiritules: “Cuando ayunen, yo no oiré vuestro clamor; y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no los aceptaré, sino los consumiré con espada y hambre” (Jeremías 14:11). ¿Por qué, si el pueblo cree agradar a Dios, le ofende? Precisamente por eso, porque el pueblo “cree” estar agradando a Dios pero no lo hace. ¿Preguntamos a manera de simbología? Si una esposa sabe que a su esposo NO le agrada una comida con cebolla o con ajo, cree usted que solamente porque la esposa la hace con el deseo de “agradarlo”, a él le va a agra...

Porque las rebeliones se han multiplicado.

      Hubo un tiempo en Israel cuando los labradores se asombraron; los animales parían y dejaban sus crías porque no había hierba; y las bestias se ponían en las alturas, sus ojos se ofuscaban porque no había hierba (Jeremías 14:4-6). ¿Por qué dicen las escrituras que sucedió eso? Porque la tierra se resquebrajó por no haber lluvia en el país (Jeremías 14:4). El agua en las escrituras es un símbolo de la palabra de Dios (Proverbios 18:4 y Juan 7:38-39). Por lo tanto, hemos de entender que la “ausencia” de la palabra de Dios en una tierra (zona geográfica o ser humano) trae consigo una sequía enorme (Jeremías 14:4). O, por el contrario y en términos generales, una abundancia de agua nos habla de abundancia de la presencia de Dios (Juan 7:38). Pero, también como vemos en el principio de la humanidad, una abundancia de agua puede venir por juicio (el diluvio universal) (Génesis 6:7). A Israel o a cualquier nación tanto una sequía como una inundación le pueden venir ...

No aprendan las costumbres de los pueblos.

    Dios le habla nuevamente al pueblo de Israel por medio del profeta Jeremías y le dice: “No aprendan ustedes las costumbres de los pueblos” (Jeremías 10:1). Y ¿Cuáles son esas costumbres que Dios no desea SU pueblo aprenda?. Veamos: 1- Cortan un tronco del bosque, lo tallan y cincelan; lo adornan con plata y oro; y lo afirman con clavos para que no se tambalee; esos ídolos no hablan, parecen espantapájaros, y, tienen que ser transportados porque no pueden caminar” les dice (Jeremías 10:3-5). Y termina exponiendo: “No les tengan ningún miedo, que ningún mal pueden hacerles, pero, tampoco hacen bien” (Jeremías 10:5b). Dios NO es un ser de costumbres, tradiciones o leyendas, ni mucho menos materialista, Dios ES un ser “vivo” para todos aquellos que le aman. Es un Dios que prometió estar y caminar con nosotros en todo tiempo por medio de una relación íntima y personal con él, su Hijo y su Santo Espíritu (Mateo 28:20). Pero que quiere que vivamos según SUS estatutos, no se...

He aquí que vienen días dice el Señor.

    El ministerio de Jeremías sucede en medio de 50 años de apostasía del pueblo de Israel, por ello, luego de la introducción del profeta como tal en el capítulo uno de su libro, vemos del capítulo 2 al 13, detalladas las razones por las cuales les vienen 70 años de cautiverio. Como vimos ya, una de esas razones es el hecho de adorar a una reina en el cielo (Astarot o Astarté diosa de la fertilidad babilónica- Jeremías 7:18). Ahora Dios le da a Jeremías otra razón: “No buscar conocer y entender a Dios” (Jeremías 9:24). Empecemos por el principio, en Deuteronomio 6:7-9, Dios explica quién es su pueblo; por qué es su pueblo;  que hará con su pueblo, pero también explica la razón por la cual no lo escuchan. Exactamente la razón por la cual hoy tampoco lo escuchamos: ¡Por la impaciencia de las labores que tenemos que hacer! (verso 9). Otro punto: ¿Qué significa, para Dios, conocer y entender a Dios? Lo dejó muy claro desde el principio: “Si oyes mi voz…” (Deuteronomio ...

¡No hay una reina en el cielo aprobada por Dios!

    Dios le expresa al profeta Jeremías: “Tú, pues, NO ores por éste pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues… porque NO te oiré” (Jeremerías 7:16). ¿Cuál es la razón tan poderosa para que el único Dios, santo, bueno, misericordioso, paciente y benévolo que hay se exprese de ésta forma? La razón la da en el siguiente verso: “Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la “reina del cielo” (Esta diosa era Astarot o Astarté, diosa de la fertilidad de los babilónicos),   y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira” (Jeremías 7:18). ¡Cómo alguien pretende satisfacer o agradar a otra persona, haciendo “precisamente” lo que NO le agrada a esa persona!. Imposible. Hoy, no podemos adorar a ningún dios o diosa, rey o reina en ningún lado del mundo ni en el cielo, pues eso NO ha agradado a Dios nunca ni lo agradará. Lo entendamos o no, eso más bien produce la “ira” de Dios po...

Media vez la verdad es conocida todo cambia.

  Una situación es vivir en ignorancia o desconocimiento, y otra muy distinta, es vivir ya conociendo algo o de algo. Las escrituras nos dan muestra de ello, cuando Dios envía su furia sobre los pueblos, luego que éstos escuchan su evangelio pero ellos prefieren a otros dioses. Lo vemos en el libro de Jeremías contra la tribu de Judá: “”Y hará cesar de las ciudades de Judá y de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría” (Jeremías 7:34). Porque les mandé diciendo: “Escuchad mi voz y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis a mí por pueblo… pero endurecieron su cerviz” (Jeremías 7:23 y 26). En otro sentido nos dice el libro de Romanos, que quienes sin ley pecan, sin ley serán juzgados; pero quienes pecan conociendo la ley, por esa misma ley serán juzgados (Romanos 2:12). El problema es que para el hombre es muy difícil comprender que media vez conocemos la ley y la voz de Dios, si no obedecemos entonces no solamente el castigo viene sino también la ira de Dios (Romanos 1:...

¿Impíos dentro del pueblo de Dios?

    Cuesta creer que dentro del pueblo de Dios encontremos impíos (clamemos por no ser uno de ellos) (Jeremías 7:26). ¿Quiénes son los impíos y qué hacen dentro del pueblo de Dios? El mismo Dios nos lo explica por medio del profeta Jeremías. 1- Ponen trampa para cazar hombres (Jeremías 7:26b)… la doctrina de la prosperidad es la trampa más grande que se usa en la iglesia para engañar pues habla de “no sufrir” (Hechos 14:22). 2- Con engaño se hicieron grandes y ricos (Jeremías 7:27)… esa misma doctrina habla de “declarar y decretar a conveniencia” sin tomar en cuenta la perfecta voluntad de Dios para cada situación y para cada individuo. 3- No juzgan la causa del pobre (Jeremías 7:28)… dentro de la congregación hay “preferencias” que Dios nunca ha deseado. 4- Los profetas profetizaron mentiras (Jeremías 7:31a)… la gran mayoría de profetas profetizan situaciones agradables con el sólo fin de atraer a las gentes, o, que no se vayan las que están todo por fines ocultos. 5- L...

La paciencia tiene límites.

    Nuestra abuela nos decía de niños: “Patojos, ya cálmense que la paciencia tiene límites”. ¡Cuánta razón tenía la abuela”. En las escrituras vemos que hasta Dios tiene un límite con su paciencia y misericordia. En el libro de Jeremías en el capítulo 7 y verso 16, leemos: “Tú, pues (Jeremías), no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni ruegues; porque NO oiré”. ¿Cuál es la razón por la que el único Dios verdadero, paciente y misericordioso… declara tal sentencia?   Lo vemos en los versos 8-9 del mismo capítulo 7: “Porque mintieron, hurtaron, mataron, adulteraron, juzgaron en falso y anduvieron con otros dioses”. Alguien dirá: Pero eso lo hemos hecho todos en algún momento. Cierto, pero el punto es que: “Dios les había hablado sin cesar que dejaran de hacer esas cosas (verso 13), y ellos no quisieron escuchar la voz de Dios, por ello, cuando ellos quisieron hablarle a Dios, Dios no quiso escuchar la voz de ellos. Meditemos: Si Dios nos est...

El camino de la santificación.

    Las escrituras nos muestran cuál es el camino para que, agradando a Dios, seamos santificados. En el libro 1ª Tesalonicenses y capítulo 4, vemos el procedimiento, pues se nos dice: “La voluntad de Dios es vuestra santificación”, y,   la forma de lograrla es: 1- Apartaos de fornicación (Iniciemos diciendo que la palabra usada es “pornea” que significa, según la versión Septuaginta –versión hecha por 70 rabinos judíos- fornicar, idolatrar, apostatar o prostituirse). Así, lo primero que Dios nos pide para llegar a la santificación es: NO tener relaciones sexuales fuera del matrimonio; no tener ídolos; no apartarse de su verdadero evangelio, y por supuesto, no prostituirse con el mundo (1ª Tesalonicenses 4:3). 2- Que no agraviemos al hermano, entendamos aquí algo claro: Al especificar “hermano”, o sea, de no lastimar a “otro hijo de Dios” (verso 6ª). 3- Que no engañemos al hermano. Esto NO implica que sí podemos engañar al impío, pero sí es claro al determinar que n...

¿En dónde está el templo de Dios? (Parte final)

    Veamos lo que Dios le manda escribir al profeta Jeremías aproximadamente 700 años antes del Cristo: “No confiéis en decir templo de Jehová es éste”, hablando del templo físico (Jeremías 7:4). Y les da los lineamientos del verdadero templo: “Mejorar vuestra conducta, vuestras obras, haced justicia al prójimo, no oprimáis al extranjero, a la viuda ni al huérfano, no derrames sangre inocente, ni andéis en pos de dioses ajenos” (Jeremías 7: 5-6). Preguntamos: ¿En dónde reclama Dios a sus seguidores el NO asistir al templo en alguna ocasión? ¡NO podemos calificar de caído, de pecador, de desobediente a alguien solamente por no llegar al templo, siendo que Dios no lo considera así NUNCA!  Es un liderazgo necio e irresponsable, que solamente demuestra su desconocimiento de las escrituras y de Dios (o intensiones ocultas), quien lo hace así (Juan 17:3). Si Dios lo que pide es una relación personal, íntima y diaria con él, no podemos señalar de pecador a alguien por no a...

¿En dónde está el templo de Dios? (Parte uno)

    En los tiempos anteriores al Cristo, Dios permitió se erigiera un templo para que quien quisiera encontrarlo y tener intimidad con él, llegara (1ª Reyes 6:1). Y ese templo llegó a ser “tan” importante para el pueblo que en ocasiones significaba más que Dios (Mateo 23:18-21). Esa fue una de las principales razones por las cuales Dios permitió que fuera destruido en el año 70 de nuestra era. Hoy, los creyentes hemos construido templos en cada ciudad, en cada región, en cada aldea, y, lastimosamente, otra vez esos templos han llegado a ser “más” importantes que buscar a Dios, ponemos un ejemplo: Una oveja no llega el domingo al templo, y tanto el líder como las otras ovejas creen que está “perdido”; que está “caído de la gracia”; es más, hay congregaciones en donde consideran que cometió “pecado mortal y DEBE confesarlo”. Y, en contra parte esa oveja es de las que se levanta de madrugada “toda” la semana a orar; a estudiar las escrituras; hace caridad continua; tiene un...

Presión de grupo.

    Presión de grupo se le conoce a la influencia que una persona produce sobre otros, ya sea positiva o negativamente para actuar. Pues bien, en la escritura nosotros vemos que en un momento dado, el apóstol Pedro, hombre maduro ya, pues trabajaba como pescador y reparador de redes junto a su padre, ejerce también presión de grupo (Mateo 4:21). Veamos, nos han enseñado y durante muchos años hemos leído que, habiendo sido discípulo del Señor Jesucristo, la noche que le tomaron prisionero le declaró al Señor Jesucristo: “Señor, aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré” (Mateo 26:35). Y esa idea se ha hecho tan famosa como la de que el gallo cantó tres veces cuando Pedro negó a su Señor. Pero, lo que no nos han enseñado ni nosotros hemos visto quizás, es el hecho que atribuimos solamente a Pedro esa expresión, pero la escritura nos muestra también cómo el apóstol influyó (ejerció presión de grupo) sobre los demás apóstoles: ¡Pues, TODOS dijeron lo mismo! (Mateo ...

La luz separada de las tinieblas.

  Cuando estudiamos las escrituras en detalle, vemos un patrón en el actuar de Dios. En el principio, lo primero que hizo fue “separar” la luz de las tinieblas (Génesis 1:4). ¿Por qué separó Dios la luz de las tinieblas?   1- Porque dice la escritura que la tierra estaba desordenada ( un caos total) (Génesis 1:2), y quería entregarle al hombre un mundo perfecto “El Edén” (Génesis 2:15). 2. Vemos también en las escrituras que el Plan de Dios para todos los tiempos es entregarle al hombre “nuevamente” un mundo limpio y sano como en el Edén (Apocalipsis 21:1). Ese momento será, según las mismas escrituras cuando el Señor venga por su pueblo (1ª Tesalonicenses 4:16-17). 3. Pero, como vemos en este último verso, el tiempo indicado será cuando el mundo esté otra vez como en los tiempos del diluvio, con la maldad al máximo exponente, la corrupción y la inmoralidad resplandezcan, y el hombre común y corriente esté comprando y vendiendo;   casándose y dándose en casamiento e...