Media vez la verdad es conocida todo cambia.

 


Una situación es vivir en ignorancia o desconocimiento, y otra muy distinta, es vivir ya conociendo algo o de algo. Las escrituras nos dan muestra de ello, cuando Dios envía su furia sobre los pueblos, luego que éstos escuchan su evangelio pero ellos prefieren a otros dioses. Lo vemos en el libro de Jeremías contra la tribu de Judá: “”Y hará cesar de las ciudades de Judá y de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría” (Jeremías 7:34). Porque les mandé diciendo: “Escuchad mi voz y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis a mí por pueblo… pero endurecieron su cerviz” (Jeremías 7:23 y 26). En otro sentido nos dice el libro de Romanos, que quienes sin ley pecan, sin ley serán juzgados; pero quienes pecan conociendo la ley, por esa misma ley serán juzgados (Romanos 2:12). El problema es que para el hombre es muy difícil comprender que media vez conocemos la ley y la voz de Dios, si no obedecemos entonces no solamente el castigo viene sino también la ira de Dios (Romanos 1:18), pues ese es el resultado de toda impiedad e injusticia, lo entendamos o no.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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