Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

 


 

Cuando la escritura nos dice que presentemos nuestros cuerpos en sacrifico vivo, no está implicando que nos suicidemos, ni que hagamos ningún acto de flagelacón propia, ni nada parecido a la violencia física (Romanos 12:1). Implica una “negación” a los placeres que el mundo nos ofrece, esos placeres los menciona el mismo apóstol autor de èsta epìstola (Pablo) en otra carta que también escribió, solamente que a los creyentes de Gàlatas: “Y manifiestas son las obras de la carne”, en donde leemos que son entre otras: adulterios, fornicaciones, lascivias, hechicerìas, pleitos, celos, envidias, iras, contiendas, homicidios, etc. ¡Cuidèmonos entonces!  Tan sólo eso es lo que nos pide el Señor: Guardarnos de NO participar en lo que el mundo ofrece como placeres, pues son una distracción y perdición para nuestra vida espiritual.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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