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Mostrando las entradas de mayo, 2022

El alto costo de la idolatrìa. (Parte dos)

  “Yo soy el Dios tuyo que te saquè de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud. No tendràs dioses fuera de mì. No te esculpiràs estatua ni figura ninguna de las cosas que hay arriba en el cielo, o acá abajo en la tierra, o se mantienen en las aguas más debajo de la tierra. No adoraràs, ni les daràs culto: Porque yo el Señor Dios tuyo, Dios celoso que castigo en los hijos la maldad de los padres hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Deuteronomio 5:6-9) (BIBLIA CATÒLICA Fèlix Torres Amat, versión Guadalupana 1950, página 192).   “No tendràs dioses ajenos delante de mì. No haràs para tì escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinaràs a ellas ni las serviràs; porque yo soy tu Dios, fuerte y celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Deuteronomio 5:7-9) (BIBLIA PROTESTAN...

El alto costo de la idolatrìa. (Parte Uno)

    Un hombre que estuvo en los ambitos religioso y protestante conoce la diferencia entre lo que le agrada o no al “único” Dios. Como religioso fue parte de los “Cruzados de Marìa”; secretario de la “Acción Catòlica”, y fiel cumplidor de lo que la organización tenía establecido en ritos y costumbres. Por otro lado fue maestro de Bìblia dominical; de Bìblia escolar; y, del Instituto Bìblico; líder congregacional y predicador a nivel regional e internacional. En otras palabras conoce la diferencia entre ambos caminos, porque repetimos, ha estado bien involucrado en ambos. Además, tiene estrecha relación con practicantes judíos nacidos de nuevo. Así, tiene una visión un poco más clara de lo que conocemos como “las tres líneas creyentes” que se disputan la propiedad de ese único Dios del que hablamos. Por lo tanto, analizaremos lo que esas tres organizaciones tienen como el PRIMER mandamiento de la Ley de Dios.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Dios no actúa como un intelectual… aunque lo es…

    Todo padre de familia nos esforzamos porque los hijos no tengan què batallar como nos tocò a la gran mayoría. Pero, lastimosamente en ese afán, nos equivocamos y olvidamos què, si ciertamente a Dios le encanta que seamos responsables (1ª Timoteo 5:8), también es cierto que él mismo aunque es el mejor intelectual NO actúa como uno de ellos: Dios no actúa como un ingeniero que toma medidas para hacer un puente… pero sì las toma para medir nuestras acciones (Ezequiel 18:20). Dios no actúa como un escritor que plasme un poema amor… pero él mismo es todo amor (Jeremìas 31:3 y Mateo 3:17). Dios no actúa como un licenciado en ciencias y letras para ser un juez… pero cuando fallamos nos procura un abogado (1ª Juan 2:1). Entendamos: Dios NO actúa como un intelectual aunque lo es… Dios es espiritual. Lo que significa que para él un título académico por ostentoso que sea… es mucho menos que una confesión de fe. Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Tiempo de ira y de…

    No son pocos los creyentes y ya no digamos los no creyentes, que le tienen tanto miedo a la ira del Cordero profetizada para el final de los tiempos, que ni siquiera la leen, no la comentan ni mucho menos la estudian (Apocalipsis 6:16). Pero, a los creyentes recordamos lo siguiente: “Precisamente por no investigar, por no leer, por no preguntar, ni mucho menos meternos con Dios a su trono de gracia en oración, no hemos entendido lo precioso de ese tiempo”. Veamos: “Tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, Y de DAR EL GALARDÒN a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes” (Apocalipsis 11:18). ¿Entendemos ahora que el tiempo de la ira del Cordero, para los creyentes, lejos de darnos miedo, debiera ser un tiempo de ALEGRÌA Y GOZO, porque el momento de la promesa del Cristo nos alcanzó?   “Cuando estas cosas EMPIECEN a suceder REGOCIJAOS, porque vuestra REDENCIÒN está cercana” declaró el Cristo (Lu...

La mala costumbre de la costumbre.

    Se dice en términos científicos que el hombre es un “animal de costumbres”, tan es así, que los cambios nos incomodan. Lo vemos cuando el gobierno cambia leyes; cuando en el trabajo nos cambian horarios; cuando en el super nos cambian de lugar los productos en las góndolas; cuando en la iglesia imponen nuevos conceptos, etc. Pero la misma vida nos ofrece, o, en ocasiones nos da “cambios” obligados. Las estaciones cambian; el hombre envejece, los seres vivos (hombres, animales y plantas) morimos. Sin embargo, hay un cambio que Dios sì desea que tengamos con gusto y de propia voluntad: “Nacer de nuevo” (Juan 3:16). “Que dejemos al hombre viejo atrás” (Efesios 4:22); “que vivamos ya no para nosotros sino para los demás” (Santiago 4:3). En conclusión, necesitamos no sólo aceptar los cambios sino estar prestos a hacerlos para acercarnos más a Dios. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Porque serè propicio a sus injusticias.

    Cuando alguien comete una injusticia contra nosotros, inmediatamente lo eliminamos de la lista de amigos, conocidos o personas a tratar. Dios es totalmente contrario para nosotros por su gran misericordia. En Jeremìas capítulo 31 de los versos 31 al 34, leemos que él se comprometió hacer un nuevo pacto con quien fuera parte de SU pueblo: “Ser propicio a nuestros pecados”. Y, para que entendiéramos que no eran tan sólo palabras, por medio del Espìritu Santo insta al escritor de hebreos a repetir la bendición, vea Hebreos 8 completo. Somos nosotros quienes no nos acercamos a su trono a pedir misericordia como lo hizo Judas (Mateo 27:5), pero, sì como lo hicieron por ejemplo el rey David luego de su pecado inmoral (2ª Samuel 24:14), y el apóstol Pedro luego de negarle (Mateo 26:75). Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Sin perder tiempo.

    Dos veces en un mismo pasaje, las escrituras nos muestran que estar prestos a escuchar la voz de Dios, y sobre todo, obedecerle, trae grandes beneficios. Veamos esos dos momentos en la vida de Abigaìl, primero como esposa de Nabal el hombre necio, y luego como esposa del rey David. En 1ª de Samuel capítulo 25 y verso 18, vemos que Abigaìl “sin perder tiempo”, hace comida para ir a agradar al Rey David y evitar que haga una masacre entre los hombres de su casa. Y luego, en el verso 42, vemos que otra vez “sin perder tiempo”, hace sus maletas y obedece a la voz del rey cuando èste le manda pedir en matrimonio. Y ¿què logro con ello?   ¡Gozar del reino!. ¡Ojalà, y nosotros seamos prestos a escuchar y obedecer la voz de nuestro Rey, no hemos entendido los privilegios y los beneficios de esto quizás por ello lo hacemos esperar siempre. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

Para lo poco que hacemos.

    ¡Cuànto recibimos de Dios creyentes y no creyentes para lo poco que hacemos!   Dios nos ha dado la vida, la salud, una familia, libertad, preciosos amigos que con el tiempo se vuelven hermanos. Y, aun así, queremos más, el conformismo casi no llega a los corazones de los hombres. ¿Por què? Porque no hemos entendido lo mucho que recibimos para lo poco que damos o que hacemos a favor del pròjimo. Què precioso sería entenderlo porque recibiríamos hasta lo que no hemos pensado nunca, veamos un caso en las escrituras: Abigaìl, esposa de Nabal, hombre perverso y mal agradecido para con el rey David, quien, en su momento necesitò un favor de Nabal luego de protegerlo y èste le negó la ayuda. Pero, en un arrebato de sabiduría Abigaìl evita que David asesine a su esposo sirviendo al rey (1ª Samuel 25:14-30), lo que provoca que sea Dios quien le quite la vida a Nabal (1ª Samuel 25:36-38). ¿Què recibió Abigail por lo poco que hizo?   David, viéndola viuda y con grandes ...

Dos hechos dolorosos.

    Hace unos días una mujer preguntò: ¿Por què es tan difícil el período de la mujer en la gran mayoría de nosotras? La respuesta no tardò en llegar pues es tan simple como lo que se pregunta el hombre: ¿Por què trabajo y trabajo y me cuesta tanto salir adelante?. Repetimos, las respuestas son simples y dadas desde el principio de la humanidad. Dios había dicho al hombre y a la mujer: “De todo árbol del huerto podràs comer… más del árbol del bien y del mal no comeràs” (Gènesis 2:16-17). Y sucedió que ambos comieron en desobediencia, esa desobediencia fue la que causò una “sentencia o condena”. Primeramente menciona la escritura la condena a la mujer: “Multiplicarè en gran manera los dolores en tus preñeces (nótese que no solamente dice en tus partos), y con dolor daràs a luz los hijos" (Gènesis 3:16). Y, para el hombre: “Maldita será la tierra por tu causa, con dolor comeràs de ella todos los días de tu vida” (Gènesis 3:17). Entendamos ya, el trabajo para el hombre y el p...

El valor de la vida.

    ¿Cuànto vale una vida?   Por los tiempos tan egoístas que estamos viviendo bien vale responder èsta pregunta, pues pareciera que unas valen más que otras. Todo es mediático (relacionado a los medios de comunicación), pues dependiendo de la clase social, el cargo que se desempeñe, o, las riquezas que se puedan poseer, así, los medios publican lo relacionado a esas personas de distinta manera. En las escrituras vemos que hubo una ocasión en la cual la cabeza de una persona llegó a valer la mitad de uno de los reinos más grandes que ha habido, y, sin embargo, esa recompensa fue rechazada. La hija de una mujer perversa e inmoral fue la causante que el “odio” pudiera más que la “avaricia” (que ya es decir bastante). Herodìas, en ese momento esposa de Herodes, había sido primeramente esposa de Felipe (hermano de Herodes) quien aún vivìa, y Juan el bautista le decía a Herodes que no le era lìcito tenerla como tal, por lo que Herodìas quería asesinarlo (Marcos 6:19), pero...

¿Està alguno triste?

    Estàn por terminar dos años de encierros, restricciones y hasta amenazas obligadas para todo el mundo. ¡Cuàntas consecuencias buenas y malas ha causado èste tiempo!   Parecieran más las malas que las buenas, pero, a pesar de despidos en los trabajos; deficiencias físicas y económicas; enfermedades y sus consecuencias; defunciones familiares y de amigos íntimos, etc. No tenemos suficientes motivos para estar tan tristes como lo estuvo Cristo. ¿Por què?   Porque sabiendo que había venido al mundo a sufrir para pagar por pecados que él NO había cometido, aún así, millones de personas no le reciben (Juan 1:11). Fue tan profunda esa tristeza que llegó a exclamar delante de algunos de sus discìpulos: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Marcos 14:34). Nadie en èsta vida hemos tenido motivos para estar tan triste como lo estuvo el Mesìas, sin embargo eso no implica que podamos tener nuestros motivos y momentos de tristeza.       Señor: Dano...

Hijos marsupiales.

    Los animales marsupiales son los que dependen por mucho tiempo de lo que la mamá pueda hace por ellos, todo lo que acontece a la madre por lo tanto puede afectarles a ellos. Acaso el más famoso o conocido de èsta especie son los canguros, hermosa especie en la cual vemos a la crìa siempre asomando la cabeza desde el vientre de la madre… hasta què, se ve en peligro, lo que provoca que nuevamente se refugie en la madre. Es triste tener què reconocerlo, pero hay “padres” que crìan a sus hijos, marsupialmente, los protegen desde niños hasta que llegan a 50 o 60 años. Impacta, que mientras los animales marsupiales, al nacer un segundo hijo el primero tiene que ser desligado de la madre, los humanos NO acostumbramos exactamente lo mismo. Las escrituras dicen: “Dejaràn padre y madre y se unirán a su pareja” (Gènesis 2:24), pero no sucede en todos los casos. Tenemos que ser padres protectores, guiadores, asesores, apoyadores… pero cometemos un gran error si criamos hijos marsu...

Todo maestro de la palabra.

    Maestro, es una persona que estudió el hermoso arte de enseñar y guiar a quienes vienen tras él. El mejor maestro que hemos conocido y que tenemos es Cristo. Sin embargo, Dios en su infinita misericordia nos ha dado hombres y mujeres que nos instruyen con amor y paciencia. El apóstol Pablo nos da un ejemplo acerca de cómo deben ser los instructores de las escrituras: “Epafras, consiervo amado, quien declara su amor por medio del Espìritu (Santo), con quien conjuntamente no dejamos de orar por vosotros, para que seàis llenos del conocimiento de SU (Dios) voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Colosenses 1:7-9). Un maestro de la palabra debe instruir en amor por medio del Espìritu Santo; debe orar por sus alumnos; y debe ser pleno y dadivoso en instruir en todo conocimiento de SU voluntad y en toda sabiduría e inteligencia espirituales. Ser maestro de la palabra de Dios no es cosa ligera, pues primero debe ser ejemplo, de lo contrario venimos a ser como l...

El testamento.

  Cuando una persona muere, se dice que deja dicha por escrito su “última” voluntad, a dicho acto se le llama jurídicamente “testamento”. En ese documento o últimas palabras, el difunto deja muy claro què de sus pertenencias le deja a cada ser amado, familiar cercano, amigo personal o entidad alguna. Dios, por medio de la muerte de su Hijo nos ha incluido en su testamento (Juan 17:2,5-24; Colosenses 2:12). Y alguien preguntarà: ¿Y cuál es la herencia en sì? El verso 24 de Juan 17 nos lo declara abiertamente: “Padre, LOS que me has dado, QUIERO que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”. Y, ¿en dónde está Cristo luego de ser resucitado y ser arrebatado al cielo según el libro de Hechos 1:9?.   “Sentado a la diestra del Padre” (Marcos 16:19). Y, ¿Quiènes son los que el Padre le ha dado? Los que le recibimos (Juan 3:16)   ¡Esa es nuestra herencia estar con ellos viendo SU gloria, y, por si fuera poco… eternamente!. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo p...

Todo se queda.

    Hace unos años conocimos a una persona muy trabajadora, que, de ser administrador de un hotel, él mismo construyó otro, un centro comercial y un complejo de casas aledañas. Tenìa un don de gentes como pocas personas, quizás por ello era tan buscado por su clientela. Quienes le visitàbamos seguido tenìamos una “tarjeta de huésped especial” firmada por él, lo cuál nos daba el privilegio de tener un descuento del 50% del costo por noche por persona, así, de esa clase de persona era él. Recientemente (pues debido a la pandemia no ìbamos) tuvimos la oportunidad y fuimos a buscarle, nos encontramos con la lamentable noticia que el càncer fue fulminante con èl. Todo en èsta vida es efìmero… hasta nosotros. Vivamos pensando que lo que tenemos nos lo permitió tener Dios, y que no debièramos vivir felices si no lo compartimos “razonablemente” con otros, eso nos manda la escritura: “No digas a tu hermano, ve y vuelve mañana… cuando la necesidad la tiene hoy” (Proverbios 3:38). Se...

Entrar en la vida (Parte final).

    ¿Què quiso decir Cristo cuando expresó: ENTRAR EN LA VIDA?   Antes de su muerte en el día de la Pascua Judìa (Juan 13:1), Cristo reúne a sus discípulos para celebrar lo que conocemos como la Santa Cena. Los eventos celebrados en esa cena de pascua, nos son narrados por el apóstol Juan desde el capítulo 13 hasta 17. Precisamente en el inicio de èste capítulo 17:3 Cristo nos da èsta expresión: “Y èsta es la vida eterna: que te conozcan a tì (Padre), el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Hemos de entender que VIVIR no es andar caminando por las calles, comer, beber, hablar, aprender, trabajar, disfrutar o enojar, etc. ENTRAR A LA VIDA para Dios es: conocerle, aceptarle y vivir para él por lo que él es y representa espiritualmente, y lo hacemos, nada más, aceptando el sacrificio de su Hijo en la cruz por nosotros (Colosenses 2:14).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Entrar en la vida (Parte uno).

    Nicodemo preguntò a Cristo: “Cómo puedo nacer de nuevo, si siendo tan grande no puedo entrar en el vientre de mi madre” (Juan 3:4). Cristo le respondió que NO era esa clase de nacimiento del que estaban hablando. Más adelante Cristo menciona también: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos” (Mateo 8:22). ¿Còmo puede un muerto enterrar a otro muerto?   Las escrituras nos dan la respuesta a todo, incluyendo a èsta gran incògnita: “Por tanto, si tu mano o tu pie te son ocasión de caer, còrtalos y échalos de tì; mejor te es ENTRAR EN LA VIDA cojo o manco” (Mateo 18:8). ¿Cómo nacemos de nuevo preguntò Nicodemo, cómo dejamos de ser muertos que entierren a sus muertos como dijo Cristo?   El apóstol Juan nos lo muestra en la epìstola que lleva su nombre, en el capítulo 3:16: “Reconociendo que la sangre de Cristo es suficiente paga por nuestros pecados”. Selah.   Señor: Danos un celo honesto por tu casa.

No digáis a nadie nada.

    Esta expresión la dijo Cristo cuando bajaba del monte de la transfiguración, dando instrucciones precisas que NO quería que las multitudes supieran “aùn” acerca de quién era él; què se había establecido acerca de él; y los motivos de su venida (compare Mateo 17:9 con Lucas 9:31). Tenemos que aprender que hay momentos que los eventos, entiéndase las respuestas de Dios, sean divulgados o silenciados. Cristo lo dijo una vez con palabras que hasta nos pueden sonar groseras: “No tirèis perlas a los cerdos” (Mateo 7:6). Para todo hay un tiempo o momento en la vida nos dejo dicho Salomòn en Proverbios capítulo 3. Pidamos a Dios discernimiento para encontrar ese momento, o, por el contrario, para entender que ese momento nunca ha de llegar. No son para todos los testimonios que tenemos para compartir (Efesios 1;3-6). Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

¿Bueno es para nosotros?.

    Uno de los problemas más grandes que tiene el ser humano es el egoísmo. Es tan grave y está tan enraizado, que es el causante de tantas diferencias y conflictos en el mundo, ya lo dijo el apóstol Santiago en su epìstola en el capítulo 4:1. Este pecado nos hace pensar que primero somos nosotros, segundo somos nosotros y tercero somos nosotros; que el mundo gira alrededor nuestro; y, que por tanto nos merecemos lo todo. ¿Acaso no fuè esa la actitud del apóstol Pedro en el monte de la transfiguración cuando luego de ver la gloria de Dios en Cristo dijo: ¿Señor, no sería bueno que nos quedemos aquí?   (Mateo 17:4). ¿Què sería de la humanidad si el ministerio del Señor no se hubiera consumado sólo porque Pedro fue egoísta y no quería compartir la gloria de Dios con nadie? Pedro, reconocemos, no lo hizo con mala intención (la prueba es que las enramadas no eran para ellos tres sino para Jesús, Moisès y Elìas), solamente estaba tan gozoso que no quería perderse nada, per...