Todo se queda.
Hace unos años conocimos a una persona muy trabajadora, que,
de ser administrador de un hotel, él mismo construyó otro, un centro comercial
y un complejo de casas aledañas. Tenìa un don de gentes como pocas personas,
quizás por ello era tan buscado por su clientela. Quienes le visitàbamos
seguido tenìamos una “tarjeta de huésped especial” firmada por él, lo cuál nos
daba el privilegio de tener un descuento del 50% del costo por noche por
persona, así, de esa clase de persona era él. Recientemente (pues debido a la
pandemia no ìbamos) tuvimos la oportunidad y fuimos a buscarle, nos encontramos
con la lamentable noticia que el càncer fue fulminante con èl. Todo en èsta
vida es efìmero… hasta nosotros. Vivamos pensando que lo que tenemos nos lo
permitió tener Dios, y que no debièramos vivir felices si no lo compartimos “razonablemente”
con otros, eso nos manda la escritura: “No digas a tu hermano, ve y vuelve
mañana… cuando la necesidad la tiene hoy” (Proverbios 3:38). Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario