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Mostrando las entradas de agosto, 2020

La duda razonable que sembramos los creyentes. (Parte uno).

    En términos jurídicos significa que: “Las proposiciones que la fiscalía presenta, no tienen ninguna duda que la persona acusada pudiera ser inocente”. Es el abogado defensor el encargado de “sembrar” la duda razonable para poder absolver al acusado. Ahora bien, el punto al que queremos llegar es en la vida de nosotros los creyentes, cómo, para poder “justificar” nuestras acciones equivocadas, nosotros mismos sembramos dudas razonables hasta con la biblia en la mano, para así “estar tranquilos” con lo que hicimos o estamos haciendo, y encima decir: “A mí, nadie me juzga, yo me arreglo con Dios”.   Alguien que dijo lo mismo fue el rey David, y sus consecuencias fueron mucho más serias de lo que él mismo pensó (2ª Samuel 24). Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Nada les hará desistir.

    Cuando el hombre (mujer) se proponen algo… lo logran, lo alcanzan, lo consiguen pues está en su naturaleza… y nada les hará desistir (Génesis 11:6). Hemos de recordar que cuando el hombre iniciaba su travesía en ésta vida, había un solo lenguaje y unas mismas palabras en todo el mundo (Génesis 11:1). Fue, por causa de querer retar o tentar a Dios que le fueron confundidas las lenguas y las palabras (Génesis 11:7). Hoy en día, la humanidad hace lo mismo: “Cuando desea algo, hace lo correcto y hasta lo incorrecto” para conseguirlo. Se esfuerza, se trabaja el doble, se lucha, pero también se miente; se engaña;   se convence a sí mismo que el fin justifica los medios; busca la respuesta a favor que quiere o necesita hasta que la encuentra y entonces se aferra a ella; se vuelve astuto, etc. El punto es, que si igual que al principio, olvidamos que a Dios no le engaña nadie, entonces como dijo Job: “¿Cómo pues se justificará el hombre para con Dios?” (Job 25:4). ¡No nos...

¡No es injusticia! (Parte final).

  Ninguna persona en estado mental normal se alegra o desea el mal a otra, pero el punto es que ese mal sucede a muchos. Y, como vimos, generalmente es por la desobediencia a los lineamientos que Dios nos ha dado (Génesis 4:7).   Veamos algunos puntos: ¿Por qué una persona fiel en su matrimonio, nunca se contagia de una enfermedad de transmisión sexual o tiene hijos con otra mujer? Porque por amor y gratitud respeta el mandamiento de Dios de honrarlo, honrando su juramento matrimonial (Proverbios 18:22).   ¿Por qué una persona no pierde su casa en una apuesta de naipes, de juegos, etc.? Porque no tiene vicios (se aparta del mal) sino se deleita en la obra que Dios está haciendo en él y los suyos (Salmo 34:14). Los males o las situaciones desagradables que nos llegan, generalmente, son como una consecuencia de nuestros actos equivocados y erróneos, no porque Dios sea malo o ingrato. Repetimos: ¡De nosotros dependen las decisiones, si las tomamos apegados a la ley de ...

¡No es injusticia! (Parte uno).

    Cuando vemos caer los juicios de Dios, cuando él desata su ira sobre las personas y sus territorios, muchos piensan ¿Cómo es posible que Dios sea malo, que sea ingrato si dicen que es bueno?. No meditan en su gran misericordia o en su enorme paciencia. Dios no es como nosotros los humanos que reventamos a la primera, él es paciente y calmo (Salmo 103:8). Cuando vienen juicios, penas, angustia y destrucción sobre las gentes y sus territorios (salvo momentos de prueba como los del del justo Job), generalmente es por la constante desobediencia a Dios y/o porque ya se colmó su paciencia. Desde el principio de la humanidad vemos una declaración de Dios acerca del tema, Caín aborrece a su hermano Abel y le asesina, entonces Dios le dice: “¿Si bien hicieres, no serás enaltecido?, pero si hicieres el mal, el pecado está a tu puerta” (Génesis 4:7). Pero agrega: “Pero de tu deseo… tú te enseñorearás”. Lo que significa que depende de nosotros (nuestro libre albedrío o decisiones)...

¡Nuestro mejor recurso!. (Parte dos).

    Si tan sólo supiéramos y creyéramos que: “La oración del justo es el gozo del Señor”, recurriríamos a él y no a nuestro mejor amigo (Proverbios 15:8). Si entendiéramos que: “El oye la oración del justo”, recurriríamos a él y no a nuestra mejor estrategia (Proverbios 15:29). Si recordáramos que él escucha el clamor de los injustos para respondernos y para luego convertirnos en su pueblo, no entraríamos en desesperación (Hechos 2:38). Si creyéramos que su amor, su perdón y su misericordia están siempre disponibles para nosotros si le buscamos en oración, cuántas noches de desvelos nos ahorraríamos (Salmo 66:20). Si nos diéramos cuenta que tan sólo quiere escuchar nuestro clamor, cuántas lamentaciones dejaríamos de expresar (Salmo 102:17). Seamos o no creyentes debemos recordar que en nuestras penas, angustias y sin sabores, nuestro mejor recurso se llama: JEHOVÁ.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

¡Nuestro mejor recurso!. (Parte uno).

    ¿Quién de nosotros no ha tenido problemas o momentos difíciles en la vida? El rico sufre cuando utiliza mal sus recursos (Eclesiastés 6:13); porque no sabe qué hará quién herede su trabajo (Eclesiastés 2:19); o, quizás sufre porque quien no ha logrado lo que él ha logrado lo envidia (Eclesiastés 4:4). El pobre sufre la mayoría de las veces porque no sabe cómo alimentar a su familia (Deuteronomio 24:15), o, porque abusan de él como empleado (2ª. Reyes 25:12), etc. El punto principal es el hecho que el rico generalmente recurre a sus riquezas para lograr sus fines; mientras el pobre recurre a su mejor idea, a su mejor estrategia, o a su mejor amigo en quien espera encontrar la solución aún sea ésta pasajera. Las escrituras nos enseñan algo que, o no recordamos o no hemos aprendido: “En el día de la angustia, clama a mí, y yo te responderé, dice Jehová” (Salmo 50:15); y también nos enseña: “Que la oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). ¡Dios debiera ser nu...

¿Existe Dios?

    Para unos sí… para otros no. Dios existe para quienes tenemos fe, para quienes hemos tenido en algún momento de nuestra vida una experiencia que sabemos tuvo su solución NO por mano humana sino por alguien superior. No existe Dios para quien no la ha tenido (una experiencia) o para aquél que confía en la sabiduría humana. Pero Dios declaró hace miles de años, y lo ha demostrado desde entonces, que él está por encima de la sabiduría humana y que la dejará siempre en ridículo (1ª. Corintios 1:19). El apóstol San Pablo nos dice que solamente hace falta ver lo extraordinario del universo, del mundo, y del ser humano mismo para darnos cuenta que Dios existe (Romanos 1:20). Muchos siglos antes, ya el salmista había declarado: “Maravillosos son tus testimonios; la exposición de tus palabras alumbra; hace entender al simple” (Salmo 119:129-130). Si tenemos fe… Dios existe para nosotros, aunque no exista para nuestro vecino. Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Un tesoro en vasos de barro.

  Excelencia, es lo que esperamos recibir cuando vamos, por ejemplo, a un establecimiento costoso para darnos un gusto gastronómico. Y, ya no digamos la excelencia que esperamos de alguien que nos predique la palabra de Dios. Pero, hemos de recordar que ese tesoro de Dios fue puesto, lamentablemente, en manos de barro… nuestras manos (2ª Corintios 4:7). Es por ello, que fallamos, pues los hay que predican con conocimiento y los que no tanto; los que predican elocuente y los que no tanto; los que convencen y los que no tanto. El punto es, que siendo humanos y de barro, muchos nos equivocamos, y en momentos puntuales no damos el testimonio adecuado. Pero existe también una diferencia: Hay quienes se equivocan por inocencia y hay quienes se equivocan con conocimiento de causa, en descubrir la diferencia está el acercarnos a los “verdaderos” hombres de Dios a pesar de sus errores. Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

De su exclusiva posesión.

      Cuando una persona compra un bien o un inmueble le es entregado un papel que conocemos como factura o título de propiedad. El nombre que aparece en ese papel es quien dispone de tal bien o de tal inmueble legalmente, y es conocido como el “propietario”. Dicho propietario es quien tiene la “exclusiva posesión” del mismo, y, puede hacer lo que bien disponga con ello. Pues bien, nos dice Dios que él dio a su Unigénito Hijo Jesucristo, para que todo aquél que en él crea… sea salvo (Juan 3:16). Si nosotros, aceptamos esa declaración o reconocemos esa verdad como nuestra, entonces somos parte del pueblo de Dios, no porque lo declare humano alguno sino porque Dios lo dice. Así, pues, Dios pagó con la sangre de Cristo el precio más alto que alguien puede pagar por una persona (1ª. Corintios 6:20). Y desde la antigüedad Dios dijo: “Has declarado solemnemente HOY que Jehová es tu Dios, y andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y...

¿Nos hizo vegetarianos?

        Dice la escritura que en un principio Dios ordenó al hombre a que solamente comiera del fruto y las semillas de la tierra. Y, que sobre la carne de los animales solamente podía señorearse, es decir, dominarlos (Génesis 1:28-29). Todo esto funcionaba no con lluvia, pues aún no llovía sobre la faz de la tierra, sino por medio de un sistema de invernadero sobrenatural (Génesis 2:5). ¿Cuándo fue que llovió por primera vez? Para el diluvio. Quizás esa haya sido una de las razones por las cuales los hombres no le creyeron a Noé, pues nunca llegaron a conocer el concepto de lluvia sino hasta que les cayó encima (Génesis 7:4). Pero volviendo al tema principal ¿Cuándo fue que el hombre se convirtió en carnívoro? Precisamente después del diluvio, cuando Dios   lo autorizo a Noé (Génesis 9:3).   La única limitante que le impuso fue: “No comer ni cruda ni cocinada la sangre”, pues allí está la vida de todo ser viviente (Génesis 9:4).   Señor: Danos...

Fue Dios quien se lo impuso.

  Son pocas las personas que están contentas con lo que están viviendo. Cierto es, “ante el ojo humano”, que la vida presenta muchas injusticias. ¿Cuál es la razón?   Una de las razones es que “no comprendemos” lo que nos sucede porque creemos que merecemos más. No hemos entendido, o peor aún, no conocemos el verso bíblico de Lamentaciones 3:38: “¿Quién será aquél que diga que sucedió algo que Jehová no mandó? ¿No saben que de la boca de Jehová sale lo bueno y lo malo?”. Y ante lo “desagradable” (pero no necesariamente malo) que nos sucede nos explica: “Siéntese y calle, porque es Dios quien se lo impuso; bueno es al hombre llevar su yugo desde la juventud” (Lamentaciones 3:27-28). ¿Cuál es la solución?   El Señor nos la había dado desde antes de explicarnos el problema: “Bueno es Jehová, a los que en él esperan” (Lamentaciones 3:25). Nada le sucede al hombre sin que Dios tenga el control, el problema de nosotros los hombres es que ese control… lo queremos tener nosotro...

Porque sé lo que has hecho. (Parte final).

    Cuando Rut ve que tiene tratos preferenciales cuestiona al respecto y con respeto a Booz, es cuando éste responde: “Porque sé lo que has hecho” (Rut 2:11). ¿Cuál o cuáles son las lecciones que tomamos de ésta historia? Veamos algunas: 1- Todas las situaciones que creemos desagradables son para bien en nuestras vidas, aún los tiempos de hambre. (Rut 1:1); 2- El servicio que Noemí prestó a su esposo, hijos y nueras le trajo como recompensa, una nuera que hizo las veces de hija (Rut 1:16); 3- Hagamos el bien o hagamos el mal, la gente siempre comentará delante o a espaldas de nosotros (Rut 2:11).   4- No importa la situación en la que nos encontremos, el Señor siempre nos proveerá, si hemos sido fieles con él, alguien que nos redima de una mala situación (Rut 2:20). 5- Impacta sobre manera la forma en que Noemí se refiere a Booz (otro ejemplo de lo que la opinión pública tiene de nosotros)… Espérate, hija mía, porque aquel hombre no descansará hasta que concluya ...

Porque sé lo que has hecho. (Parte uno).

  Esta frase, que pareciera de sentencia, especialmente hoy en día que estamos vigilados aún dentro de nuestras propias habitaciones (por el ojo de la tecnología), no fue, en su momento, lo que parece ser. La historia nos cuenta que un hombre de Belén, llamado Elimelec, fue a habitar a Moab junto con su esposa Rut, allí sus hijos tomaron por esposas a Orfa y a Rut (Rut 1:1y4). Falleciendo Elimelec y ambos hijos. Fue intención de Noemí su viuda, despedir a las nueras para que rehicieran sus vidas, pero una de ellas (Rut), no la abandonó, sino más bien se unió más a ella para cuidarla (Rut 1:14y16). Así, retornaron a Belén en donde tenían parentela. Rut, buscando cómo ganarse el sustento para ambas, llega a los campos de un tal Booz, el cuál al verla y entendiendo que no era conocida, preguntó quién podría ser (Rut 2:5). El mayordomo le explica quién, por qué, y para qué estaba allí (Rut (2:6). Entonces Booz da órdenes detalladas que tengan especiales cuidados para con ella. ...

Las 10 plagas de Egipto. (Parte final).

  ¿Cuándo o dónde veremos una nueva liberación del pueblo de Dios en la historia?, En Apocalipsis en la descripción de lo que sucederá cuando nos habla del sonar de la última trompeta (la séptima Apocalipsis 11:15), cuando siete ángeles (Apocalipsis 15:7) derramarán las siete copas de la ira de Dios: Ulceras malignas (Apocalipsis 16:2); pestes (Apocalipsis 16:2); sangre (Apocalipsis 16:3); tinieblas (Apocalipsis 16:10); ranas (Apocalipsis 16:13); granizo (Apocalipsis 16:21). Agregado a esto vemos juicios con fuego (Apocalipsis 16:8); las aguas secándose (Apocalipsis 16:12); relámpagos, truenos y un gran terremoto (Apocalipsis 16:18). La pregunta es: ¿Lo creemos o aún dudamos? De la respuesta que emitamos… dependerá nuestro actuar en la vida, y de nuestro actuar… nuestro destino eterno. Meditemos. Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    

Las 10 plagas de Egipto. (Parte dos).

    Como vimos, en el principio de la “liberación” del pueblo Dios de la esclavitud de Egipto, Dios envió plagas para lograrlo (Exodo capítulos 7 al 11). Como una “coincidencia”, hoy, el pueblo de Dios también está cautivo por las normas humanas, y aquí, nos referimos no necesariamente al confinamiento por motivo de la pandemia mundial, sino más bien a la obligatoriedad de aceptar: 1- Los llamados “derechos humanos”; 2- A la “empatía” que se nos está obligando a tener por medio de organizaciones de dudosa reputación para con todo lo que la biblia llama malo, y que ellos, “defienden” como bueno; 3- A la aceptación de una justicia mal impartida en donde quien tiene para pagar un “buen” abogado, es quien tiene la razón y el derecho a su favor; 4- A que aceptemos como “normal” la diaria explotación de los trabajadores y sus derechos; 5- A tener que rendirnos dócilmente a la clase política corrupta; 6- A tener que enmudecer cuando las instituciones financieras abusan de entidad...

Las 10 plagas de Egipto. (Parte uno).

    Desde niños en la Iglesia se nos enseña la historia de las famosas diez plagas que Dios enviara sobre Egipto para y por la liberación de su pueblo (Exodo 7:1-7). Para refrescar la memoria las mencionamos a continuación y en orden cronológico: 1- Las aguas convertidas en sangre (Exodo 7:17), 2- Invasión de ranas (Exodo 8:5), 3- Invasión de piojos (Exodo 8:3); se ha de mencionar que éstas tres plagas las sufrieron los egipcios y también el pueblo de Israel, pero ese mismo día (8: 22), Dios libró a su pueblo de las otras siete plagas; 4- Invasión de moscas (Exodo 8:21); 5- Muerte de los animales (Exodo 9:3); 6- Ulceras malignas (Exodo 8:9); 7- Lluvia de granizo pesado (Exodo 7:17); 8- Invasión de langostas (Exodo 10:4); 9- Tres días de tinieblas sobre la tierra (Exodo 10:21); y la última, 10- La muerte de los primogénitos a media noche (Exodo 11:4-5).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Ensancha

 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Isaías 54:2