¡No es injusticia! (Parte uno).
Cuando vemos caer los
juicios de Dios, cuando él desata su ira sobre las personas y sus territorios,
muchos piensan ¿Cómo es posible que Dios sea malo, que sea ingrato si dicen que
es bueno?. No meditan en su gran misericordia o en su enorme paciencia. Dios no
es como nosotros los humanos que reventamos a la primera, él es paciente y
calmo (Salmo 103:8). Cuando vienen juicios, penas, angustia y destrucción sobre
las gentes y sus territorios (salvo momentos de prueba como los del del justo
Job), generalmente es por la constante desobediencia a Dios y/o porque ya se
colmó su paciencia. Desde el principio de la humanidad vemos una declaración de
Dios acerca del tema, Caín aborrece a su hermano Abel y le asesina, entonces
Dios le dice: “¿Si bien hicieres, no serás enaltecido?, pero si hicieres el
mal, el pecado está a tu puerta” (Génesis 4:7). Pero agrega: “Pero de tu deseo…
tú te enseñorearás”. Lo que significa que depende de nosotros (nuestro libre
albedrío o decisiones) el camino que tomemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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