Nada les hará desistir.

 


 

Cuando el hombre (mujer) se proponen algo… lo logran, lo alcanzan, lo consiguen pues está en su naturaleza… y nada les hará desistir (Génesis 11:6). Hemos de recordar que cuando el hombre iniciaba su travesía en ésta vida, había un solo lenguaje y unas mismas palabras en todo el mundo (Génesis 11:1). Fue, por causa de querer retar o tentar a Dios que le fueron confundidas las lenguas y las palabras (Génesis 11:7). Hoy en día, la humanidad hace lo mismo: “Cuando desea algo, hace lo correcto y hasta lo incorrecto” para conseguirlo. Se esfuerza, se trabaja el doble, se lucha, pero también se miente; se engaña;  se convence a sí mismo que el fin justifica los medios; busca la respuesta a favor que quiere o necesita hasta que la encuentra y entonces se aferra a ella; se vuelve astuto, etc. El punto es, que si igual que al principio, olvidamos que a Dios no le engaña nadie, entonces como dijo Job: “¿Cómo pues se justificará el hombre para con Dios?” (Job 25:4). ¡No nos engañemos, no evitemos nuestra responsabilidad, no inventemos nuestras propias excusas para obtener lo que queremos!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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