¡Nuestro mejor recurso!. (Parte uno).

 


 

¿Quién de nosotros no ha tenido problemas o momentos difíciles en la vida? El rico sufre cuando utiliza mal sus recursos (Eclesiastés 6:13); porque no sabe qué hará quién herede su trabajo (Eclesiastés 2:19); o, quizás sufre porque quien no ha logrado lo que él ha logrado lo envidia (Eclesiastés 4:4). El pobre sufre la mayoría de las veces porque no sabe cómo alimentar a su familia (Deuteronomio 24:15), o, porque abusan de él como empleado (2ª. Reyes 25:12), etc. El punto principal es el hecho que el rico generalmente recurre a sus riquezas para lograr sus fines; mientras el pobre recurre a su mejor idea, a su mejor estrategia, o a su mejor amigo en quien espera encontrar la solución aún sea ésta pasajera. Las escrituras nos enseñan algo que, o no recordamos o no hemos aprendido: “En el día de la angustia, clama a mí, y yo te responderé, dice Jehová” (Salmo 50:15); y también nos enseña: “Que la oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). ¡Dios debiera ser nuestro mejor recurso!

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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