Sin perder tiempo.
Dos veces en un mismo pasaje, las escrituras nos muestran
que estar prestos a escuchar la voz de Dios, y sobre todo, obedecerle, trae
grandes beneficios. Veamos esos dos momentos en la vida de Abigaìl, primero como
esposa de Nabal el hombre necio, y luego como esposa del rey David. En 1ª de
Samuel capítulo 25 y verso 18, vemos que Abigaìl “sin perder tiempo”, hace
comida para ir a agradar al Rey David y evitar que haga una masacre entre los
hombres de su casa. Y luego, en el verso 42, vemos que otra vez “sin perder
tiempo”, hace sus maletas y obedece a la voz del rey cuando èste le manda pedir
en matrimonio. Y ¿què logro con ello? ¡Gozar
del reino!. ¡Ojalà, y nosotros seamos prestos a escuchar y obedecer la voz de
nuestro Rey, no hemos entendido los privilegios y los beneficios de esto quizás
por ello lo hacemos esperar siempre. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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