Porque serè propicio a sus injusticias.
Cuando alguien comete una injusticia contra nosotros,
inmediatamente lo eliminamos de la lista de amigos, conocidos o personas a
tratar. Dios es totalmente contrario para nosotros por su gran misericordia. En
Jeremìas capítulo 31 de los versos 31 al 34, leemos que él se comprometió hacer
un nuevo pacto con quien fuera parte de SU pueblo: “Ser propicio a nuestros
pecados”. Y, para que entendiéramos que no eran tan sólo palabras, por medio
del Espìritu Santo insta al escritor de hebreos a repetir la bendición, vea
Hebreos 8 completo. Somos nosotros quienes no nos acercamos a su trono a pedir
misericordia como lo hizo Judas (Mateo 27:5), pero, sì como lo hicieron por
ejemplo el rey David luego de su pecado inmoral (2ª Samuel 24:14), y el apóstol
Pedro luego de negarle (Mateo 26:75). Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario