El alto costo de la idolatrìa. (Parte Uno)
Un hombre que estuvo en los ambitos religioso y protestante
conoce la diferencia entre lo que le agrada o no al “único” Dios. Como
religioso fue parte de los “Cruzados de Marìa”; secretario de la “Acción
Catòlica”, y fiel cumplidor de lo que la organización tenía establecido en
ritos y costumbres. Por otro lado fue maestro de Bìblia dominical; de Bìblia escolar;
y, del Instituto Bìblico; líder congregacional y predicador a nivel regional e
internacional. En otras palabras conoce la diferencia entre ambos caminos,
porque repetimos, ha estado bien involucrado en ambos. Además, tiene estrecha
relación con practicantes judíos nacidos de nuevo. Así, tiene una visión un
poco más clara de lo que conocemos como “las tres líneas creyentes” que se
disputan la propiedad de ese único Dios del que hablamos. Por lo tanto,
analizaremos lo que esas tres organizaciones tienen como el PRIMER mandamiento
de la Ley de Dios.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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