¡Nadie!,
nadie quiere escuchar del médico: “Lo sentimos pero su pariente está por
morir”; nadie quiere escuchar: “Tiene que abandonar su casa porque está por ser
devorada por un incendio o por la furia del volcán”. Generalmente los portadores
de esa clase de noticias no son personas a las cuales les estemos agradecidos o
las lleguemos a tener en gran estima, pero lamentablemente nos están preparando
para recibir lo que viene o para que no lo recibamos y nos haga daño. Pues
bien, llegó un día en el cual Jehová le dice a Jeremías: “Ve, ponte en la
puerta por donde entran y salen los
reyes de Judá y diles: No entréis carga ni saquéis carga de vuestras casas,
para poder santificaros, si me obedecéis habitaréis la ciudad para siempre,
pero si no me escucháis entonces derramaré fuego que consumirá vuestras casas”
(Jeremías 18:19-27). Quizás ahora entendamos el por qué muchas ciudades están
siendo destruidas sin razón humana aparente en éstos tiempos. Dios ha hablado muchas
veces dice la escritura, y en éstos días nos habla por medio de su Hijo pero esos
pueblos NO le han querido escuchar, y menos, obedecer (Hebreos 1:1). ¿Nos
pasará lo mismo por necios? Meditemos.
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario