Veamos
lo que Dios le manda escribir al profeta Jeremías aproximadamente 700 años
antes del Cristo: “No confiéis en decir templo de Jehová es éste”, hablando del
templo físico (Jeremías 7:4). Y les da los lineamientos del verdadero templo:
“Mejorar vuestra conducta, vuestras obras, haced justicia al prójimo, no
oprimáis al extranjero, a la viuda ni al huérfano, no derrames sangre inocente,
ni andéis en pos de dioses ajenos” (Jeremías 7: 5-6). Preguntamos: ¿En dónde
reclama Dios a sus seguidores el NO asistir al templo en alguna ocasión? ¡NO
podemos calificar de caído, de pecador, de desobediente a alguien solamente por
no llegar al templo, siendo que Dios no lo considera así NUNCA! Es un liderazgo necio e irresponsable, que
solamente demuestra su desconocimiento de las escrituras y de Dios (o
intensiones ocultas), quien lo hace así (Juan 17:3). Si Dios lo que pide es una
relación personal, íntima y diaria con él, no podemos señalar de pecador a
alguien por no asistir al templo físico. Repetimos, quizás esa es una de las
grandes razones por las cuales Dios no ha permitido aperturar debidamente los
templos. Por otro lado, cuando la persecución llegue (situación que creemos ya
inició Mateo 24:8-9), los templos al igual que al principio de la era de la
Gracia, no podrán ser abiertos. Cuando eso suceda ¿Significará que quienes no
asistan al templo es porque estarán caídos de la gracia o en pecado mortal?
Selah.
Nota:
Es bueno juntarse con los hermanos pero no es bueno creer que quien no llega
está en pecado.
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