Dios
le acaba de decir a Jeremías que por la desobediencia del pueblo a su voz, y
por la traición de la idolatría, el pueblo irá al cautiverio (Jeremías 18:6).
Jeremías va y se lo comunica al pueblo. ¿Qué hace el pueblo en lugar de
arrepentirse y de escuchar ésta segunda oportunidad? Como contra Dios ya estaban, entonces se
ponen también contra Jeremías, el mensajero (Jeremías 18:18). En otro sentido,
el día de hoy en la iglesia estamos en las mismas condiciones, un grupo no
pequeño de seudo líderes está mal enseñando al pueblo de Dios a ir en contra de
sus planes, ayudando así a endurecer sus corazones en contra del plan perfecto
de Dios para los siglos (Hechos 14:22) Y, ¿Qué es lo que hace la mayoría del
pueblo? Lo mismo que hicieron con Jeremías, tratar de desprestigiar al
mensajero (sacándolo de la congregación, desmereciendo su vida espiritual,
señalándolo sin que pueda defenderse, etc). Son líderes que creen que el
micrófono les da autoridad, cuando la autoridad solamente viene de Dios, y muy
pronto veremos a quien respaldaba (Juan 15:15 y 17:18).
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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