Dios
le expresa al profeta Jeremías: “Tú, pues, NO ores por éste pueblo, ni levantes
por ellos clamor ni oración, ni me ruegues… porque NO te oiré” (Jeremerías
7:16). ¿Cuál es la razón tan poderosa para que el único Dios, santo, bueno,
misericordioso, paciente y benévolo que hay se exprese de ésta forma? La razón
la da en el siguiente verso: “Los hijos recogen la leña, los padres encienden
el fuego y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la “reina del cielo”
(Esta diosa era Astarot o Astarté, diosa de la fertilidad de los
babilónicos), y para hacer ofrendas a
dioses ajenos, para provocarme a ira” (Jeremías 7:18). ¡Cómo alguien pretende
satisfacer o agradar a otra persona, haciendo “precisamente” lo que NO le
agrada a esa persona!. Imposible. Hoy, no podemos adorar a ningún dios o diosa,
rey o reina en ningún lado del mundo ni en el cielo, pues eso NO ha agradado a
Dios nunca ni lo agradará. Lo entendamos o no, eso más bien produce la “ira” de
Dios porque es idolatría. ¿Deseamos acaso maldición hasta nuestra tercera o
cuarta generación por desagradar a Dios? (Deuteronomio 28:7-9)
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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