Y entonces llega el día…
Nimrod quería ser famoso, influyente y pudiente, luchò y lo
logró, pero llegó el día de su muerte, y ese día, todo lo que había logrado incluyendo
las ciudades que construyò se quedaron (Babel, Erec, Acad y Calne. Gènesis 10:10).
Salomòn, el “hombre” más famoso, influyente,
pudiente, y, además, sabio que ha existido tuvo e hizo de todo, pero llegó el
día de su muerte y todo cuanto había hecho se quedó (1ª Reyes 4:29). ¿Cuàl es
la lección que nos dejan impíos (Nimrod) y pìos (Salomòn) acerca de la
vida? El mismo Salomòn habiendo vivido y
satisfecho todos sus gustos, necesidades y caprichos exclama para la
posteridad: “Que el hombre coma, beba y goce del fruto de su trabajo, porque
èste es don de Dios” (ver Eclesiastés 3 completo). No perdamos tiempo en nada
que no sea provechoso, y sì, en lo que nos traiga gozo (sin que ello nos aparte
de Dios), la vida por más que nos dure 70,80 o 100 años, se pasa como un
suspiro y más pronto de lo que pensamos… nos llega el dìa. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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