La santidad no es aparentar. (Parte uno).
La palabra de Dios nos dice: “Sin santidad nadie verà al
Señor” (Hebreos 12:14). Sin embargo, un día Jesús predicando en Judea es
llamado “Maestro bueno” y él responde: “No me llames bueno, porque nadie hay
bueno, sino sólo uno, Dios” (Marcos 10:18). Entonces, la pregunta del millón sería: ¿Si
nadie es bueno, entonces cómo alcanzamos la santidad? En el mismo contexto el
Señor nos lo dice: “El que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrarà
en él” (Marcos 10:15). Y para ello, lo primero que hemos de hacer es aceptar el
sacrificio de la cruz de Cristo, como suficiente paga por nuestros pecados (Isaìas
53 y Juan 3:16), así de simple, luego, al ir leyendo y estudiando sus normas y
estatutos en la biblia, y luchar por cumplir, le conoceremos y querremos estar
más tiempo y más cerca de él cada día. Al estar más cerca de él nos separaremos
más de los placeres de èste mundo, y por ende, nos acercaremos a la santidad.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario