Todo lo que nos sucede… nos ubica en uno de dos lados.
En el libro de Deuteronomio Dios le dice a “SU” pueblo,
entendamos, a “SU” pueblo no al mundo: “Sigan por el camino que el Señor su
Dios les ha trazado, para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la
tierra que van a poseer” (Deuteronomio 5:33). El sabio Salomòn nos dice en uno
de sus libros: “No te olvides de tu creador en los días de tu juventud, antes
que vengan los días malos, y se acerquen los años en que digas: No tengo en
ellos placer” (Eclesiastès 12:1). ¿Què nos están declarando las escrituras? Que la vejez son días malos en donde aparecen
los achaques, y, segundo, que toda decisión que tomemos en cada circunstancia
que la vida nos ponga nos ubica en uno de los lados marcados por Dios: De “su”
lado o del lado del “enemigo”. En Deuteronomio 28 vemos las bendiciones de
escuchar y obedecer a Dios (versos 1 al
14). Pero del verso 15 hasta el 68 vienen las maldiciones o consecuencias de no
escucharlo y obedecerlo. Es muy serio escuchar a Dios y no obedecerlo. ¡El nos
de la gracia para hacerlo! Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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