No es lo mismo (Parte cuatro).

 


 

Ahora bien, cuando el sexto sello es abierto vemos el final de lo que ya se ha convertido en la “gran tribulación” con un terremoto en toda la tierra (verso 12); vemos cómo los cielos se estremecen (verso 13-14); y vemos cómo los grandes de la tierra: Reyes, ricos, gobernadores y poderosos tratan de esconderse y huir del gran mal que cae sobre todos (versos 15-16). Aquí, Apocalipsis hace un intermedio (capítulo 7), para indicarnos que el pueblo de Dios será separado del mundo con una marca ya profetizada en Ezequiel 9:4 hace aproximadamente 2,600 años, pues claramente dice: “Porque el gran día de la ira del Cordero… ha llegado y quién podrá esconderse” (Apocalipsis 6:16-17 y 7:2-3. En otras palabras aquí termina el tiempo de la Gran Tribulaciòn y aún el pueblo de Dios está. Pero, el séptimo sello, que trae todos los juicios (ira) de Dios sobre el mundo: ¡No caen sobre sus hijos, pues han obedecido a su palabra, sino caen sobre quienes fueron necios y rebeldes a ella! (Apocalipsis 3:10 y 9:20). Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

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