Escóndeme Señor.
Conspiración: “Acuerdo secreto contra algo o alguien”. Siempre ha habido
en la historia humana “conspiraciones”, es decir, planes secretos para destruir,
destronar o traer abajo imperios, gobiernos o personas. Acaso una de las
conspiraciones más célebres que conocemos en las escrituras es la de Absalón,
hijo de David, en contra de su padre (2ª Samuel 15:1-15). La escritura
pareciera advertirnos de conspiraciones que nos acechan aún hoy en día, un
ejemplo de ello lo tenemos en el Salmo 64:2, en donde se nos dice: “Escóndeme
de los planes secretos de los malhechores, del asalto de los obradores de
iniquidad”. Dios en su inmensa omniciencia, ya sabía que la humanidad tendría
que vivir conspiraciones, por ello es que nos dice que no temamos, que él nos
puede librar de ellas siempre y cuando nos cobijemos en él. Y en el Salmo 86:14
nos explica que habrá conspiradores violentos que aún buscarán nuestras vidas.
Con razón también en el Salmo 50:15 nos enseña: “En el día de la angustia,
clama a mí, y yo te responderé”, la única condición que pide y que no debemos
olvidar es el final del verso: “Y tú me servirás”. Una conspiración no es
abierta es solapada, por ello es tan peligrosa. Clamemos por discernimiento, y,
que el Señor nos tenga escondidos... porque quizás estamos viviendo bajo la
sombra de una muy solapada y peligrosa conspiración.
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