De todo hay en la viña del Señor…

 


De jóvenes conocimos a una familia que se componía de un esposo adúltero, entre las hijas una monja y otra con libertades sexuales, un hijo borracho, y la madre era una mujer entregada a su religión. Cada vez que se hablaba de ésta familia en el  círculo social más de alguien exclamaba: “De todo hay en la viña del Señor”. Esta frase si contáramos las veces que la escuchamos de niños, creemos que sumaría muchas más veces que los treinta mil y pico de versículos que tiene la biblia (31,173). El punto es el siguiente: ¡No por eso… era verdad”. Pues las escrituras dicen: “Que Dios envió a su Hijo al mundo, para que TODO aquél que en él crea, sea salvo” (Juan 3:16). En otras palabras, la viña del Señor está compuesta NO por núcleos familiares, ni siquiera por núcleos familiares que en cuyas necesidades o apremios mencionen el nombre de Dios con “gran devoción”. No, está formado por un núcleo familiar que le conoce, que le sigue, y que lo ama. ¡Esa sí que es la viña del Señor!. Y, sí, en la viña del Señor hay de todo, pero en SU viña, en el mundo sólo hay un grupo de criaturas y todas están perdidas según palabras del apóstol (Juan 3:19).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.