Los amados. (Primera parte).
Existieron personas “amadas” de Dios en otros tiempos… y creemos fervientemente que aún las hay (ojalá fuéramos dignos de ser llamados así). Esas personas son las únicas que han recibido los “secretos” de Dios. El apóstol Pablo nos exhorta a algo que lamentablemente muchos líderes de congregaciones han perdido de vista, por la avaricia de dedicarse a mercadear con las ovejas, y, a apacentarse a sí mismos con pretextos como estar pidiendo, declarando, decretando y reclamando promesas (Ezequiel 34:2 y 2ª Pedro 2:3). Pues bien, en Colosenses 1:9 el apóstol nos guía diciendo: “NO cesando de orar y PEDIR SER LLENOS DEL CONOCIMIENTO DE SU VOLUNTAD”, en otras palabras NO oramos para pedir por gustos y caprichos sino por necesidades, y esas necesidades tienen que ver con SU voluntad y no con la nuestra. ¡Qué diferencia habría en toda la Iglesia si los líderes enseñáramos éste principio, no para egocentrismos con espectáculos mediáticos, ni con elocuentes y vanas palabras. Sino pedir como continúa diciendo el apóstol: TODA la sabiduría e inteligencia ESPIRITUAL y compartirla gratuitamente pues así la hemos recibido (1ª Corintios 9:18).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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