Y la palabra era verdadera y el conflicto grande.

 


Daniel, un hombre común y corriente como nosotros, pero, que su prioridad en la vida era agradar a Dios y estar atento a su voz, para luego obedecerla sirviéndole, recibe una mensaje para la humanidad: “Y la palabra era verdadera, y el conflicto grande”.  Luego sucede algo extraordinario: “Se le da entendimiento de la palabra, y tuvo inteligencia EN la visión” (Daniel 10:1). Hemos de entender algo, Daniel NO tuvo inteligencia “de” la visión (panorámicamente), sino “en” la visión (estuvo dentro, la vivió), por ello es que nos la puede explicar como decimos coloquialmente: “con pelos y señales”. 

¿Quién de nosotros, estudiantes de las escrituras me refiero, no quisiéramos tener una visión y entendimiento perfecto de las escrituras de Apocalipsis por ejemplo?. Creemos que la respuesta sería “todos”. Pero, el punto es que NO estamos dispuestos a pagar el precio. ¿Cuál precio? Daniel mismo nos lo declara: “en aquellos días, yo Daniel, estuve “afligido” (Daniel 10:2). Pero el premio fue que solamente él tuvo la visión (Daniel 10:7). Y aunque se quedó sin vigor alguno, un enviado (ángel) le dice que para Dios, él es “un varón muy amado” (Daniel 10:7,8 y 11). Para ser muy amado de nuestro Dios, hemos de ser “afligidos, encarcelados, oprimidos, y quedarnos SOLOS… y entonces y sólo entonces entenderemos la palabra y que el conflicto que viene no solamente es verdadero sino grande.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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