La cobertura (Parte final)

 


El apóstol Pablo nos enseña que la cobertura de todo hombre de Dios tiene que ser Cristo; la cobertura de toda mujer de Dios tiene que ser su esposo (como vimos en 1ª Corintios 11). Que el hombre pierda la cobertura de Dios, o que la mujer pierda la cobertura del hombre trae consecuencias nefastas, que luego, no podemos ni debemos lamentar. Adán… fue desterrado (Génesis 3:24); Caín… fue desterrado, marcado y maldecido (Génesis 4:11 y 14) ; Esaú… aunque lo lamentó con lágrimas no pudo recuperar su lugar de honra (Génesis 25:32 y Hebreos 12:17); Judas… no solamente perdió su lugar de honor al lado del Cristo sino perdió también su vida, su alma eterna y afectó a su descendencia (Salmo 109:6-13; y Mateo 27:5 y Hechos 1:16-20). Hoy, vemos muchas personas que anhelan tener una cobertura y no la tienen (viudas, madres solteras, esposas con parejas impías, hijos sin padres), pero lamentablemente vemos otras que teniéndola la menospreciamos. Meditemos, tener una cobertura es bueno, y si la que tenemos está bajo la cobertura de Dios, entonces es “santa” a pesar de sus defectos y errores, pero aún así… tenemos un lujo que otros añoran, no lo despreciemos ni desperdiciemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.