Con la visión me han venido dolores.
Daniel ora a Dios por una revelación, la respuesta llega pero no temprana, por ello recibe la visita de un ángel llamado Miguel, que le explica: “Desde el primer día que te dispusiste a humillarte en la presencia de Dios fueron oídas tus palabras” (Daniel 10:12). Eso nos debe animar a buscar y humillarnos ante Dios, él siempre escucha desde nuestro primer clamor. Ahora bien, eso no implica que la respuesta nos venga pronto, pero sí que nuestra súplica ha sido tomada en cuenta. También hemos de entender que cuando le pedimos al Señor una revelación de sus planes, un entendimiento, sabiduría o inteligencia espirituales entonces tenemos que estar dispuestos a pagar un precio, que en ocasiones puede ser tan alto que hasta nos sintamos como Daniel, solos, con dolores físicos, o, quedemos agotados en el intento (Daniel 10:16 y Colosenses 1:9). Pero, con el resultado también nos sentiremos como Daniel: “Muy amados” (Daniel 10:19).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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