Busquèmoslo mientras pueda ser hallado.

 


 

En muchas ocasiones hemos estado en un funeral, hemos tenido la oportunidad de ver el arrepentimiento de abuelos, padres, hijos, hermanos, parientes, amigos, etc. Que lamentan el haberse dejado llevar por los afanes de la vida y no haber hecho un poco de tiempo para estar con el difunto. El tiempo pasa muy rápido nos dice la escritura, pues aún para los que hemos vivimos 70 u 80 años ya se nos escapò la mayor parte de existencia (Salmo 90:10). Bueno, pues analizando nuestra vida espiritual, las escrituras nos hacen una reflexión al caso: “Bùsquenme, dijo Jehovà, mientras pueda ser hallado” (Isaìas 55:6). No es que Dios vaya a morir, es que somos nosotros los que vamos a morir tarde o temprano, y, què lamentable sería no haber buscado a Dios mientras siempre estuvo disponible. No sabemos nuestra hora final, pero no debiéramos esperarla para buscar a Dios. No todos podemos decir que tendremos el privilegio de morir en una cama, rodeado de atenciones, parientes y tiempo necesario para arrepentirnos. Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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