La peligrosa Iglesia de Laodisea. (Parte uno)

 


 

Todo creyente sabe que Dios tiene un día y una hora específicos para cada actividad relacionada con el ser humano, y más para con su pueblo (entendiendo como pueblo a los judíos mesiánicos -los que creen en Cristo-; y a Iglesia Cristiana -no la religiosa-): “Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para hora, día, mes y año” (Apocalipsis 9:1). Así, con esa premisa, podemos también ver en las escrituras que el centro de la atención del mundo para Dios no son las naciones ricas, los imperios, las èlites, ni los gobernantes. El reloj del tiempo de Dios para con el hombre, es su pueblo, el pueblo de Israel (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21 ìntimamente relacionados a Zacarìas 14:1-4). En estos capítulos de las escrituras nosotros podemos ver “inequívocamente” que toda actividad espiritual se centra en Israel, el pueblo de Dios en Medio Oriente (El templo, el lugar santo, Judea, los escogidos, el Monte de los Olivos, etc.). No dijo NY, Londres, Bogotá, Distrito Federal, Madrid, etc. Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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