Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte 3)
El primer mandamiento de la Ley dada por Dios a Moisès
dice: “No tendràs dioses ajenos a mì, no haràs ni escultura, ni imagen alguna
de cosa que está arriba en los cielos ni debajo de la tierra” (Deuteronomio 5:5:7-8).
¡Cualquier cosa!... imagen o semejanza de imagen a la que querramos considerar
como Dios, para Dios es idolatrìa y es pecado. Esa es otra lección que nos da
el desierto. Jehovà NO comparte su gloria con nada ni con nadie ni con imágenes
talladas (Isaìas 42:8). La religión ha hecho creer a millones de personas que esas
imágenes no son adoradas, veneradas o consideradas como dioses pero Dios dice
lo contrario. Y, el problema es que, no nos damos cuenta la maldición que esa
desobediencia conlleva, por ello, el apóstol Pablo nos dice: HUID de la
idolatrìa (1ª Corintios 10:14 y Cristo dijo: “Los verdaderos (o sea que hay
falsos) adoradores adoraràn al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:23). ¿De
cuáles deseamos ser? Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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