Y estas cosas sucedieron como ejemplos. (Parte 2)
“Para que no codiciemos cosas malas” (1ª Corintios 10:6).
¿Què podían codiciar los israelitas en el desierto? Pues la misma palabra nos
explica que en los momentos de “angustia”, esos momentos “desagradables” que
les presentó la caminata (sed, hambre, calor y frìos extremos) los israelitas dijeron:
“Nos acordamos del pescado, de los pepinos, de los melones, los puerros, las
cebollas y los ajos que comìamos en Egipto” (Nùmeros 11:5), o sea, no les
importaba la esclavitud con tal de estar còmodos. Así somos nosotros, Dios nos
ha dicho que no codiciemos las cosas de èste mundo (Egipto), pero nosotros
insistimos en juntar, acumular, desear más cada vez, no nos conformamos con
tener lo necesario y suficiente sino queremos más. Y, tristemente, no nos
importa pasar una esclavitud con tal de logarlo. Eso nos explica la biblia que
es codiciar cosas malas.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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