Los peligros de decir: ¡Dios me hablò! (Parte uno).
Gènesis 12 y 18 por ejemplo son capítulos preciosos en
donde podemos apreciar el amor de Dios dirigido audiblemente a una persona. “Pero
Jehovà había dicho a Abraham”; y, “Jehovà le dijo a Abraham”. Dios puede y
quiere hablar con el hombre, es el hombre el que lamentablemente no quiere
hablar con Dios estorbado por los afanes y los placeres de èste mundo. Nos
enceguecen el egoìsmo, la comodidad, la justificación, el acomodamiento, etc. Por ello privamos a Dios de hablar con
nosotros como él hablò con los patriarcas y grandes hombres de fe. Nada debiera
interferir nuestra relación con Dios dijo el apóstol Pablo en Romanos 8:35.
Pero el hecho es que nosotros no lo dejamos comunicarse sino “hasta què” nos
conviene.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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