Todos somos todos. (Parte dos).

 


 

Cristo, el Mesìas (Juan 1:1-3)

 

Prometido desde el principio de la creación humana (en donde la serpiente es Satanàs, Apocalipsis 20:1-2); la mujer es el pueblo de Dios elegido (entiéndase aquí Judìos Mesiànicos y gentiles creyentes, vea Gàlatas 4:24-31); y la simiente, somos los nacidos de nuevo (Juan 1:12 y 3:16). Y, nacido a su debido tiempo hace 20 siglos (vea los 4 evangelios, los profetas y la historia).  Era el cordero prometido que vendría a redimir al mundo de su pecado (Juan 3:17). Es quien “era, es y será”, como lo expresara el apóstol Juan tanto en su evangelio (Juan 1:1-4); como en dos de sus epístolas (1ª Juan 1:1-3; 2ª Juan 1:3), y en Apocalipsis (1:8).  ¡EL, es el cordero de Dios que fue enviado para salvarnos!  Y, su deseo es que luchemos día a día tomados de su mano para alcanzar la estatura del varón perfecto (Efesios 4:13). EL, es, quien merece ser el primero en todo y en todos. Selah.

 

Señor: Danos un celo honesto por tu casa.

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