Todos somos todos (Parte seis).
Entonces Felipe le dijo al Señor: “Doscientos denarios no
alcanzarìan para comprar pan y que cada uno comiere un poco” (Juan 6:7). Veamos,
Cristo está predicando en el monte, multitud de personas se reúnen no solamente
para escucharle sino también para recibir un milagro, una señal de que él,
realmente es quien dice ser: El Mesìas, el Hijo de Dios encarnado, ese Redentor
tan esperado. Pues el Señor viene, y, con unos pocos peces y panes, les da de
comer a todos hasta que se sacìan (verso 12). Todos somos como el apóstol
Felipe y esas gentes, quienes primero dudaron, pero luego se sorprendieron lo
que Dios puede hacer por y para otros con nada o casi nada. Nosotros somos
Felipes y esas gentes, que si tan sólo creyèramos no sólo miraríamos sino
también haríamos milagros (Juan 14:12).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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