El verdadero ayuno. (Parte uno).

 


 

Si por algo nuestro Señor Jesucristo se enojò con los religiosos de su época (fariseos y saduceos), fue por el hecho que no sólo les imponían al pueblo cargas que ellos no llevaban (Lucas 11:46); sino además tergiversaban la palabra de Dios dejando a un lado lo importante de la ley (Mateo 23:23). Uno de esos puntos era el concerniente al ayuno. Porque ayunaban dejando de tomar alimentos para exhibìrse delante de los demás y ser admirados por una falsa espiritualidad (Mateo 6:16-18), cuando “explìcitamente” Dios les había mostrado por medio del profeta Isaìas que el ayuno NO era precisamente dejar de comer (Isaìas 58:5, la prueba contundente es: verso 3). El verdadero ayuno que Dios implantò fue: 1- Desatar ligaduras de impiedad. 2- Soltar las cargas de opresión- 3- Dejar libres a los quebrantados. 4- Romper todo yugo (Isaìas 58:6).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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