El verdadero ayuno. (Parte dos).
¿Què era “más” importante para agradar a Dios, que dejar de
tomar alimentos según Cristo les dice a los religiosos? (Mateo 23:23). Dios
mismo también se lo había hecho saber a otro profeta: “NO quiero sacrificios,
NO quiero holocaustos sino “más” bien quiero que me conozcáis y que tengáis
misericordia” (Oseas 6:6). Dios, nuestro Padre, “más” que soportemos hambre o
dejemos de comer lo que tanto nos gusta (y señalamos “más”, debido a aquellos
fariseos que creen que lo estamos desechando por completo), prefiere que cada
mañana nos levantemos para estudiar sus escrituras para que así le conozcamos
más a cada momento de nuestra caminata, y, además quiere que tengamos empatìa
con el necesitado; que tengamos compasión de aquellos que la necesitan; que acompañemos
al anciano; que ayudemos a los niños desamparados: que le extendamos la mano a
la viuda, etc. “MÀS” que soportar hambre
y luego salir a la calle para que todos miren lo dedicados y santos que somos
(Mateo 25:34-36).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario