Todos somos todos (Parte cuatro)

 


 

La Samaritana (Juan 4). Una mujer ligera con los hombres, a la cuál Cristo confronta diciéndole que para seguir teniendo una plàtica, una relación correcta, vaya y traiga a su marido, mientras ella responde: ¡No tengo marido!  Acentando Cristo que tiene razón al decir eso, pues cinco había tenido antes, y, el que ahora tenía tampoco lo era (Juan 4:17-18). Preguntamos: ¿Acaso no somos nosotros de esas personas que han tenido o tienen muchos amores antes que a Dios? ¿Acaso no somos o hemos sido de esas personas que viven libertinamente sin pensar ni meditar en Dios, pero, que cuando tenemos una pena, cuando somos descubiertos o desnudados de nuestras intimidades y faltas… entonces sì pensamos en Dios y clamamos? Sì, todos somos la Samaritana.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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