Porque la creación entera anhela esa manifestación. (Parte uno).
“Los griegos decían: Queremos ver a Jesús” (Juan 20:21). Muchos
escuchaban de las grandezas del Cristo, y querían verlas en primera fila, es
más, querían ser partícipes de alguno de los milagros del Cristo. Unos por
necesidades ajenas como el centurión (Mateo 8:9), otros por las propias como la
mujer con flujo de sangre (Marcos 5:33), y no faltaba quién por mera morbosidad
como Herodes (Lucas 23:8). Hoy en día, estamos viviendo un caos tan grande que
estamos en las mismas condiciones, y ya muchos clamamos como en Apocalipsis:
¡Señor, por favor, ven pronto! (Apocalipsis 22:20). Y Dios nos concederá ese
deseo, pues es una necesidad profunda que sabe tenemos, y además, es una
promesa. En el libro de Romanos 8:19 leemos: “Porque el anhelo profundo de la
creación, es la manifestación de los hijos de Dios” (Apocalipsis 2:26 y 7:3).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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